Archivo octubre 2021

Oct
29
2021

A flor de piel

 Escrito a las 17:17     Archivado en: Relatos o Versos     Añadir comentario


Jamás olvidaré cómo, tras ver aquella película de Marvel, empezaste a besarme con tu habitual delicadeza. Juguetona, cariñosa, dulce… eras cómo un hada cruzando un lago bailando sobre nenúfares, siendo mi piel el agua y las hojas suspendidas, son mis labios. Te gusta la sutileza, y la empleas con un monstruo dormido como yo, intentando despertarme con todas tus fuerzas, mientras estoy en calma y casi hibernando. Me encantó ver tu cara de sorpresa cuando por fin conseguiste despertarme violento y rabioso, y tu mirada entre asustada y feliz asumiendo que ya no podrías controlarme, y que no te quedaba otra que sucumbir a mis deseos y hacer todo lo que yo quisiera.
Con un rápido gesto te incorporé del sofá y te ordené que miraras por la ventana. Intentaste pedirme que fuera más despacio con la mirada, pero tenía que enseñarte que no debes despertar ciertos instintos si no estás preparada para el resultado. Desabroché tu pantalón y lo bajé, junto con tu ropa interior, dejándolo a mitad de tus muslos. Te fuiste poniendo en esa postura en la que, con el culito en pompa, estás a la altura ideal para mi propósito. Entonces subí el jersey y la camiseta para desnudar tu espalda y disfrutar de esos tatuajes que tanto me ponen, dejando ambas a la altura de tu cuello para poder agarrarte con fuerza de ellas cuándo así se requiriera.
No tuve que preparar el camino con mi boca, pues sentía tu temblor húmedo instantes antes de embestirte para escuchar un delicioso grito, mientras me deleitaba al borde de la locura y el más extremo placer, y con mi mano lentamente paseaba por tu espalda desnuda para disfrutar de cada poro de tu piel erizado tras recibirme, y viendo cómo agachabas la cabeza gimiendo y sonriendo, dejándome claro lo absolutamente mía que eras en ese momento perfecto.
 

Foto de cottonbro en Pexels
 

Oct
22
2021

No puedes llevar a quien no quiere llegar

 Escrito a las 18:45     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


Ayer contemplaba el milésimo mensaje de una amiga maldiciendo a su ex.
Está claro que las maldiciones no funcionan, pues de ser así, este hombre ya habría muerto aplastado por un piano que habría caído directamente del cielo. Tras semanas de investigaciones y una portada de «Más allá» nadie habría encontrado explicación a tal suceso, sin saber que el odio puro pudo materializar un piano en el aire que convirtió a un gilipollas en una pegatina.
Al leer una broma sobre él que había escuchado por primera vez ya hacía muchos años, y desde entonces, cientos de veces, pude ver mi propia cara de: «¿En serio?«, siendo consciente de que si escuchas una misma broma desde hace tiempo, es que quizás no haya habido ningún progreso en la gestión emocional de la materia. No sé, al leerlo, me cansé de pronto. Pensé ¿Cuánto tiempo más puedo remar en esta amistad? Todo el día anima que te anima, sin moverme del sitio pese a que mi positivismo nunca deja de recibir descargas negativas por parte de ella. Los que me conocen saben que soy optimista, a veces insufrible, y siempre animo a la gente con elogios y buen rollo, dentro de mis posibilidades. Con elogios honestos, con esperanza e ilusión, con sonrisas y con fe intento soplar a favor aunque esa persona se tire al suelo y se agarre a las baldosas para no moverse, luchando por anclarse a un pasado que dice aborrecer. A veces todo su mundo es un huracán que quiere moverla hacia delante, y sin embargo, sigue reptando por el suelo hacia atrás ante nuestra sorpresa.
De repente me sentí ridículo soplándole para que avanzara. Pensaba en todas las horas animando, en las horas hablando de esas más de cien mentiras que hacen que la vida valga la pena, e intentando que fuera hacia delante… y en lo inútiles que me parecían todas ellas cuando volvía de ese modo a aquel primer momento en que me contó todo.
Así que ahí estábamos, en una jodida barca imaginaria en medio del puto atlántico, conmigo remando hacia el faro y ella farfullando sobre la vida, la gente tóxica y la falta de esperanza. Su voz se fue diluyendo con el silencio hasta que dejé de escucharla, respiré hondo, coloqué bien los remos y me bajé de la barca, ni me sorprendí al apoyar mi pie en el agua y poder caminar sobre ella, y puse rumbo tranquilo hacia la costa. El agua parecía humo y no era capaz de mojarme, y en mis pies sentía cómo si caminara descalzo sobre césped. A mitad de camino me giré para mirar atrás, y allí seguía ella haciendo aspavientos con las manos hacia el sitio dónde estaba yo hace un rato.
Me pregunto cuándo se dará cuenta de que me he ido.


Animación de «Misa de Medianoche«, una gran serie que podéis ver en Netflix.


Oct
18
2021

El cabrón de mi mi «yo» conciliador

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


Cuando era un moco que empezaba a salir con sus amigos de pubs y discotecas, hubo un día en que un amigo mío que bebía, celebró su borrachera besando a una moza que pasaba por su lado. A la chica debió gustarle porque siguió liándose un rato con mi amigo. Al cabo de un buen rato, mi amigo se cansó y la mandó a paseo, sin ni siquiera saber su nombre. La chica, bastante mona, llamó a su hermano mayor y a unos amigos, que amablemente se disponían a hacerle una cirugía estética facial gratuita, cuando aparecí yo. Intercediendo y haciendo uso de esta labia con la que nací, acabé convenciéndoles de que amigo no era malo, que tenía problemas en casa y bebía demasiado, y que por favor lo disculparan. Se fueron el hermano y sus amigos y me quedé hablando con la chica afectada por todo el embrollo… con la que una semana después tenía mi primera cita.
Creo que tuvimos dos citas. La primera estuvo tres horas diciéndome cómo sería nuestra relación, sin ningún fallo de planificación.
Ella lo había dejado clarísimo, ella sería mi esposa, y al menos tendría a mi lado una mujer preciosa, aunque algo mandona.
Una semana después apareció una pelirroja con una boca increíble y ojos verdes en mi instituto, y lejos de cualquier previsión, quería conocerme, así que tuve que hacer unos retoques en el plan.
Hasta que dejé a la chica que mi amigo había besado sin preguntarle ni su nombre, yo sostenía que era diferente a todos los demás hombres con la cabeza bien alta, desafiante y seguro de lo que decía.
Desde ese día dejé de decirlo.
 

Foto de cottonbro en Pexels
 

Oct
13
2021

Puntos y finales

 Escrito a las 14:09     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


No siempre sabemos cómo y cuándo se fraguan los puntos finales.
A veces no sabemos que lo son al escribirlos.
Otras, son finales durante años, hasta que recomienzan.
Algunas se quedan enterrados en polvo hasta convertirse en olvido.
Suelen doler, a veces hasta sorprenden, y también son oportunidades… de principios.

Ayer alguien que comenzaba a ganarse el poder ser llamada «amiga» me hizo daño voluntariamente. No abundan este tipo de acontecimientos, normalmente se puede atribuir a descuidos, y así descartamos la maldad de las personas, siempre queremos creer lo mejor de todo. Y sin embargo, si alguien sabe que algo te duele, porqué se lo has dicho, y aún así lo hace de nuevo… bueno, eso es nuevo, eso es maldad… sin justificación ni maquillaje.
Y entonces pasan a un segundo plano tus esperanzas de que al cultivar y regar con diálogo esa relación, el «conocido» se convierta en «amigo».
Por qué si encima esa acción busca dañar y desprestigiar a alguien que quieres, y no aporta nada bueno a nadie… más de lo mismo, es maldad pura.
¿Y sabes qué? Quizás este punto y final entonces no duela tanto…
y ese malestar sea sólo sea el vestigio de lo mucho que nos joden los puntos y finales.

Oct
8
2021

Somos nuestra actitud

 Escrito a las 17:00     Archivado en: El Mundo...     Añadir comentario


Si es algo de lo que os he hablado muchas veces, el día a día no hace más que recalcarlo y convertirlo en una de, no solo mis mayores verdades, sino uno de los grandes secretos de la vida. Ante un misma circunstancia, cada persona reacciona de modos muy diferentes… y no siempre podemos controlarlo, a veces, las emociones nos superan y nos derrumbamos, cuando perdemos a un ser querido, se acaba un amor o incluso hay quienes entran en depresión por una derrota de su equipo en alguna competición. No siempre es fácil ver la oportunidad en cada tropiezo, no es fácil ver lo que ganas al perder algo. Ver el árbol en la semilla, ver la ventana abierta… tan pronto se cierra la puerta. No, no es nada sencillo. Pero podemos aprender, poco a poco. Quizás empieces por reírte al caerte en lugar de maldecir al mundo, quizás cuándo se te caiga una cocacola por el suelo además de reírte puedas interpretar que el Universo te hace un guiño y no lamentarte por que se te haya caído una bebida nada sana ni buena para ti.

Somos nuestra actitud. O dicho por alguien mucho más relevante que yo históricamente, Mr. Winston Churchill:

“La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia.”.

Si queréis ahondar en este tema hay un artículo maravilloso sobre ello. Pero sobre todo, empieza en tu día a día… elije no comerte la cabeza con situaciones que aún no existen, no sufras innecesariamente. Mírale el mejor lado al mundo en lugar de ver su cara más oscura. Sonríe… pues nunca se sabe, quien puede enamorarse de tu sonrisa.

Oct
1
2021

… Plegaria de la serenidad

 Escrito a las 15:15     Archivado en: Citas     Añadir comentario


El otro día me crucé de nuevo con esta plegaria en «Misa de Medianoche«.
Y me parece uno de los textos más sabios que se pueden leer sobre cómo vivir, quitando la parte final más católica. Está atribuida al teólogo, filósofo y escritor estadounidense de origen alemán Reinhold Niebuhr

Señor,
concédeme serenidad
para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,
valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar
y sabiduría para entender la diferencia.

Viviendo día a día;
disfrutando de cada momento;
sobrellevando las privaciones como un camino hacia la paz;
aceptando este mundo impuro tal cual es
y no como yo creo que debería ser,
tal y como hizo Jesús en la tierra:
así, confiando en que obrarás siempre el bien;
así, entregándome a Tu voluntad,
podré ser razonablemente feliz en esta vida
y alcanzar la felicidad suprema a Tu lado en la próxima.
Amén.

Autor

  Pensamientos caóticos de...

...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.

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