Desde dentro…

Jul
20
2021

Las huellas que dejan en tu pecho algunas personas

 Escrito a las 17:17     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


Creo que lo más bonito que me ha pasado en la vida es tener el privilegio de compartir etapas de mi vida con personas realmente extraordinarias. Podría pasarme días hablando de ellas o ellos, de lo que supusieron para mi, o del cariño con el que las recuerdo por todo lo que me dejaron, por todo lo que me dieron a muchos niveles. Son criaturas mágicas que aunque tuviéramos diferencias y ya no estén en mi vida, me dejaron una mácula, una huella en mi pecho que ya siempre… llevaré conmigo.

A veces te encuentras con personas que llevan en tu vida desde siempre, y que redescubres de un modo diferente, en este caso, como pareja. Mi gallega y yo compartimos muchas cosas desde que éramos niños, ella juntó sus errores en uno solo, casándose, y mientras tanto yo tuve muchos otros distintos, sin bodas. Así que 17 años después, tuvimos la oportunidad de responder al “y sí…”. Y tras un tiempo juntos como pareja en el que aún viviendo cosas preciosas, no conseguimos encajar aún siendo piezas de un mismo puzle, acabamos distanciándonos.
Pero tu corazón no entiende de eso, y posee una memoria especial y diferente, y se niega a comprender, o perdonar, su ausencia mucho más de lo que te gustaría. No es fácil aceptar, que tuve que dejar marchar a una persona sabiendo que jamás podía ofrecerle todo lo que tiene en su hogar. A 600 kilómetros ella tiene familia, sus 3 hijos perrunos, su legión de amigos incondicionales, su hogar… y si tú no puedes mover tu trabajo, debes saber dejar ir. Pero tu corazón a veces te pregunta ¿dónde quedaron esas maratones de cine y series? ¿dónde quedó aquel sentirte comprendido frikinalmente? Qué bonito ser rebasado por alguien que sabe mucho más de tu pasión que tu, y que es más inteligente, cuánto se aprende. Cuántos tatuajes debimos compartir… ¿Dónde quedó aquella historia con alguien que llevaba casi toda tu vida cerca y que merecía un final feliz? Quiero creer que lo tuvimos, que lo tenemos, aunque sea separados… aunque duela, es bonito querer a alguien tanto que seas capaz de dar varios pasos atrás sabiendo que estará mejor sin ti, y que, dejando sitio, llegará alguien que sea presente todos los días, y la cuide como tú lo harías.

Tampoco olvida, mi corazón, a mi querida Valkiria. Con ella pasé algunos de los mejores momentos de mi vida… y sin duda, los peores. Con ella aprendí que hay muros de comunicación que son infranqueables, y que por sencillo que sea algo no por ello ha de ser comprendido. Una persona no debe renunciar a su esencia. A veces tenemos que aceptar que no somos la persona adecuada para alguien, que más allá del amor… un zapato, o una vida, puede quedar mejor a otra persona que a ti. Sé que mis amigos pondrían el grito en el cielo por mis palabras, pero… es lo que siento, y soy incapaz de recordar con rencor aquella etapa tan bonita y diferente de mi vida. En aquel entorno rural, a veces el mundo se quedaba en silencio y parecía tener sentido, y cuando los días te superaban por lo mucho que costaba sacarlos adelante, sabían mucho mejor los momentos de paz y pareja. Pero ella no entendía cómo volteaba yo mi mundo por verla sonreír, ella no entendía que yo dejaba un todo para crear un algo con ellos, y triunfó otra persona que no perdía nada para beneficiarse de su algo. Todos tenemos cegueras que nos impiden ver cosas que tenemos delante, y yo el primero. Pero me reconforta saber que más allá de la locura que casi nos consume ella alcanzó su calma, aunque me mate saber que ya nunca llamará a mi puerta para buscar consejo de un buen amigo o el abrazo de alguien que la quiso más que ninguno, sin las mentiras piadosas de los demás hombres que se cruzaron por su vida para beber de su energía infinita. Ella me enseñó que podía amar con cada parte de mi ser después de la época más larga de mi vida sin pareja. Sólo fui capaz de alejarme de ella… convenciéndome que sin mi, ella podría cumplir sus sueños, y preservando, por supuesto, mi vida y mi salud por encima de todo, pues las cosas se habían vuelto insostenibles y demenciales.

Os he hablado mil veces mi vasco errante, del amigo que posiblemente más ha cambiado mi vida. Me abrió el camino hacia el gran azul, facilitándome aprender submarinismo, me llevó después de muchos años a los juegos de ordenador de nuevo, me enseñó a ordenar mis películas, y con él compartí algunos de los mejores momentos de mi vida, entre risas siempre y sintiendo un apoyo incondicional que nunca había tenido. Por desgracia, una sucesión de catastróficas desdichas hizo que nuestros caminos se separaran, aunque recientemente pude volver a hablar con él y decirle alguna cosa, bonita, que necesitaba que escuchara. Pero ¿Qué pude enseñarle yo? ¿Me habrá echado de menos alguna vez tanto cómo yo a él? Ahora su vida ha cambiado… tiene pareja, estabilidad laboral, muchas cosa buenas… distintas a las que tenía antes ¿Habré tenido yo algo que ver? Del mismo modo que él cambió mi vida, el otro día me decía una amiga que yo pude cambiar la suya, con mis consejos para que no tuviera miedo al amor, a abrirse a alguien, con mi merengue conseguí endulzar su “txuletón” y quizás sí tuve algo que ver en su actual felicidad. En cualquier caso, sólo importa eso, cuándo quieres alguien y sabes que siempre estará en tu corazón, sólo puedes desear su felicidad y ser cómplice de ella, más… cuánto más sincera y plena.

No estaba yo equivocado cuándo decía, poéticamente hablando, que hay personas que se llevan un trocito de tu corazón y que se lo quedan para siempre. No imagino un mundo en que alguna de estas tres personas, y otras que podría mencionar en otro escrito, no tengan siempre en mi un amor equivalente al que sentía al tenerlas en mi presente.
Tanto si algún día me escucháis, cómo si no es así, que sepáis que agradezco lo muchísimo que me distéis, y que no por ello, sino por cómo sois, os querré siempre. Hay vínculos que jamás se desvanecen, y unas pocas personas que cuando te tocan… se quedan en ti para siempre.

May
27
2021

Esa mitad de mi corazón con alma de perro

 Escrito a las 17:00     Archivado en: Desde dentro...     1 comentario


Es curioso cómo a veces, teniendo lecciones ante nosotros y no siendo conscientes de ello, no las aprendemos a la primera… ni a la segunda, y a veces ni a la cuarta. Supongo que hay matices entre la persona que usa la palabra “animal” de modo despectivo, y quien lo hace con el respeto que se debe, más aún siendo uno de ellos. Quizás sea más lógico llamarle “criatura” a aquellos seres más cercanos a nosotros, por darle un toque romántico, y referirnos así a aquellos animales que nos acompañan y que hacen una labor increíble en nuestra vida, una labor… magistral, nunca mejor dicho, son maestros para nosotros de cómo debemos vivir, y crecemos con ellos, cuidándolos y siendo cuidados.
Y durante mucho tiempo no lo vi. Crecí en entorno en el que las mascotas estaban aparte, y no eran “uno más”. Luego, de adulto, no comprendí que aquella amiga Sevillana que se duchaba con su perro estaba viviendo algo precioso, y en aquel entonces no podía evitar sentirme extraño y pensar que se sobrepasaban unos límites de convivencia con un “animal”. Tampoco comprendí, años después, que lo más importante antes de irse de viaje, para una persona a la que quiero muchísimo, era siempre dejar muy bien acompañados a sus tres perrines, asegurándose que estarían bien, con sus respectivas dietas y necesidades más que cubiertas, y que ellos eran tan dueños de la casa como ella, aunque no limpien ni paguen parte del alquiler.
Y es que hay animales que se convierten en parte de nosotros, en esa ficha que encaja perfectamente en nuestro puzzle, y unos y otros nos adaptamos en una armonía preciosa. Nos dan el amor que nos falta, la estabilidad, nos prometen que siempre estarán ahí con su mirada y ellos sí van a cumplirlo, nos dan esa incondicionalidad que nos encantaría tener en otras facetas de la vida.

Y ahora, cuándo menos lo esperaba, lo he entendido. Hace 20 meses que las conocí. Siempre supe que podría querer a un “hijo” de otra persona tanto como si fuera mío, y así ha sido, aunque en lugar de hijo… es una dálmata. Antes de irme de viaje, mi prioridad es saber que estará bien, aunque por encima de todo siempre pienso en llevarla con nosotros, salvo en avión… claro. Y cómo encima es mayor, aprendo sus límites, y veo en sus ojos cómo su corazón y su alegría están siempre por encima de lo que puede o no puede hacer. Descubro formas de darle las pastillas cómodas para ambos, le huelo las orejas cuando le como la cara a besos, y le doy masajitos en las pezuñas cuando está dormida para que no tenga pesadillas.
No me importa tener la ropa y la casa llena de sus pelos, ni la alergia que a veces me dan, o cómo se me pone el ojo si me entra uno de sus diminutos pelillos bicolor, lo importante es darle tanto amor cómo ella nos da, y no negarle demasiados mimos cuando los pide. Se me parte el corazón cuándo tengo que pasar el día en la oficina y dejarla sola si su madre no está, y hace del teletrabajo un día muy diferente. En lugar de reloj se emplearán referencias más precisas cómo “es hora de bajarla”, “hora de la roomba”, “desayuno de mimos” o “la hora de la pastilla”. Ha vivido tan llena de amor, ha entregado tanto, que lo lleva tatuado en su frente. Y sé que si necesito llorar o un nudo en la garganta tan sólo debo pensar en lo mayorcita que está, y se me hace bolita el corazón, no imagino un mundo sin ella.
Jamás imaginé que se podría querer tanto a un bichito peludo.
Tiene de mi todo… y sólo tiene que pedirlo con la mirada:

May
3
2021

… no al odio, no al fascismo

 Escrito a las 11:11     Archivado en: Citas, Desde dentro...     comentarios cerrados


Votemos mañana, con amor y contra el odio.
 

 

Lo siento, pero yo no quiero ser emperador; ése no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros.
Tenemos que ayudarnos unos a otros. Los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos. La Tierra es rica y puede alimentar a todos los seres.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas. Ha levantado barreras de odio. Nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta. Se perderá todo.

Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana. Exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños. Víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes.

A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará. Y caerán los dictadores. Y el poder que le quitaron al pueblo, se le reintegrará al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá.

¡Soldados, no os rindáis a esos hombres! que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, que pensar y que sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado. Y como a carne de cañón.

No os entreguéis a esos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas. Vosotros no sois máquinas; no sois ganado. Sois hombres. Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones. No el odio. Sólo los que no aman, odian. Los que no aman y los inhumanos.

¡Soldados, no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad! En el capítulo XVII de San Lucas se lee: el reino de Dios está dentro del hombre. No de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres. En vosotros.

Vosotros, el pueblo, tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad. Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa. De convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo. Y dé a la juventud un futuro. Y a la vejez, seguridad.

Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron el poder. Pero mintieron. No han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres, sólo ellos. Pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo. Para derribar barreras nacionales. Para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

¡Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!
 
Discurso final de Charles Chalpin en El Gran Dictador (1940)

 

 

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Mar
12
2021

Los pliegues del corazón

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Aullidos, Desde dentro...     comentarios cerrados


Hoy volviste a cruzarte por mi recuerdo y en lugar de borrarte de mi mente, decidí cerrar los ojos para ver si conseguía olerte. Conseguí teletransportarme a aquel Hotel de Bilbao dónde nos abrazamos por primera vez, y saboree la magia de un mojito perfecto reflejado en un espejo. Sí, quise olerte y ver tus ojos, verme reflejado en ellos, buscar aquellas fotos que solo era capaz de hacerme tu iPhone al que empezaba a cogerle cariño por cómo me trataba. Pretendía volver a sentirte delante y llevarte conmigo a Nunca Jamás para hablar hasta dormirnos. Tan solo buscaba la paz y calma de aquellos instantes perfectos contigo, que parecen parte de otra vida muy lejana.
Para ayudarme a reavivar esos recuerdos, busqué en mis archivos digitales alguna foto que me evocara lo vivido, para viajar a entonces… y revivirnos fugazmente. Pero no encontré tus fotos, ni los audios, nada. Era como si no hubieras existido, y hubieras sido solo un sueño. Busqué y rebusqué en mi ordenador, desesperado como quien quiere hacer un viaje y no encuentra el billete con el que empezarlo…

Y entonces recordé cómo los meses que siguieron a nuestra separación… me desgarraban el corazón esas imágenes nuestras que me recordaban que ya no estabas, cómo avivaban la culpa de lo que pude, o pudimos, hacer mejor, o tan solo distinto. Hay heridas que quieres curar, y otras que sabes que nunca cerrarán del todo y que tan solo puedes aceptar y llevar tapadas. Recordé cómo todo aquello, para sobrevivirte, me hizo crear un baúl virtual, uno que llenar con aquellos tesoros que habíamos construido y creado juntos en aquellas semanas tan fugaces como mágicas. Una vez estaba todo, lo enterré, sabiendo que de necesitarlo podría volver a por él… con el paso de los meses o años.
Eso fue hace mucho tiempo, y ahora… no lo encontraba ¿Lo habría perdido? No tiene sentido… así que conociéndome, pensé que lo habría escondido más allá de mi ordenador, para ponerme difícil el encontrarlo, al mismo tiempo que lo tenía en un lugar seguro. Por suerte, dejé un mapa del tesoro, que solo tuve que seguir mis pisadas en la nube para dar con él.
Ahí estaba todo, limpio y ordenado, esperándome, en su día necesitaba apartarlo de mi… pero al mismo tiempo, no tenía el valor de borrar nada, no podría, así que lo guardé todo con mimo.

Abriendo aquel fichero… sí que me llegó tu olor.
Al descomprimir mi baúl del tesoro salieron fotos, audios, vídeos… palomas mensajeras que nos hacían estar presentes pese a la distancia.
Pasee por el recuerdo, olvidando por un momento el declive de nuestro imperio y recordando algunas de las miles de pequeñas cosas que compartimos. Nadie debería olvidarse nunca de ese primer rayo de Sol que ve después de una larga noche, o de ese vaso de agua que le salva la vida en medio de una sequía, y tú, fuiste mucho más que eso.
Ya no me prohíbo quererte, hasta la raíz, ni recordarte. Sé que no puedo decírtelo, pues seguramente no lo recibirías con la misma limpieza que yo lo siento, y sé que jamás volveré a darte un abrazo, pero me niego a recordarte tal y como fueron tus últimas palabras hacia mi… para mi siempre serás esas siglas que deberíamos habernos tatuado para que nos recordaran cuándo éramos unos gilipollas, algo que se nos daba muy bien, ese vínculo místico que nos unía. Con amor y paciencia pretendo conseguir que las cicatrices al irse cerrando, dejen una marca bonita, con forma de sonrisa, ambos nos merecemos al menos eso.
La vida te enseña, y te obliga a aceptar, por complicado que sea, que como rezaba la cita:

Nada perfecto dura para siempre
excepto en nuestros recuerdos.

Y precisamente ahí, en mi recuerdo,
nada ni nadie podrá cambiarlo,
ahí serás eterna.

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artilugio logramos sobrellevar el pasado.
El amor en los tiempos del cólera – Gabriel García Márquez

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Feb
14
2021

…incluso en estos tiempos

 Escrito a las 22:22     Archivado en: Desde dentro..., Música     comentarios cerrados


El maestro Sabina siempre ha estado en una especial sintonía conmigo.
Sus letras han sido capaces de expresar sentimientos, que yo no podría haber definido con varios miles de palabras más… y sin embargo, él sí sabe hacerlo.
Hoy me venía sin haberla escuchado una canción de nostalgia y optimismo, de vista al frente… incluso cuando todos los días tengan ese rato…
¡Siempre Sabina!

 
Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.

 
Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.

 
Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
 
Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

 
Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.

 
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.

 
Joaquín Sabina
Incluso en estos tiempos
De “Esta boca es mía” (1994)

 

 


 

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Ene
29
2021

Amores que matan nunca mueren

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     comentarios cerrados


… Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren…

Uno de los aprendizajes más duros y divertidos de la vida… es en lo referente al amor.
Cuando miro hacia atrás siento algo de vergüenza y fascinación por la evolución de aquel chico que cuando dio sus primeros besos, parecía estar atacando a una chica a mordiscos, algo que ella tampoco era capaz de mejorar por la falta de experiencia. Igualmente desastrosos fueron mis intentos por enseñar a mis dedos a bailar tango para una dama, pero para eso llegaron las maestras que con paciencia me enseñaron geografía y a usar los labios para que prevalecieran, aquellas que me hicieron creer que sabía algo de “baile” para recibir la definitiva gran lección de que cada persona es una nueva asignatura que aprender y conocer con amor y esmero.
Eran amores que parecían matar al acabarse, derrumbaban tu mundo y daban pie a semanas sin comer, repletas de lágrimas y baladas tristes de Richard Marx, dónde la comprensión y la esperanza brillaban por su ausencia, y creías que tu mundo se acababa y llegaba a su romántico final. En aquel entonces no había aprendido calma, ni que cuando se va un amor está dejando sitio para otro tan diferente como bonito, ni por supuesto la paciencia suficiente para que el olvido se ponga de tu lado. Tampoco me permitía recordar con alegría y sin dolor a ese ser especial que había sido parte de mi, y cada cosa que me recordara a ella era una daga que atravesaba un corazón maltrecho. Cuántas tonterías habré hecho por rencor, por desazón, por no reconocer que a veces coges otro camino aunque sigas queriendo a alguien, o tan solo eres una etapa en la evolución sentimental de una persona y no el destino que te gustaría ser a ti, o a ella. A veces, por propia supervivencia, no siempre por falta de amor, has de domar y amordazar al corazón para salir de un lodazal o un túnel, para mucho tiempo después… una vez libres ambos, llorar de alegría y júbilo por haber hecho lo mejor y lo necesario para ser feliz, aunque nunca dejes de preguntarte si debiste ser más valiente o suicida.
 

Foto de Jonaorle en Pexels
 
Hay amores de tantos tipos, de tantos colores, casi siempre desequilibrados, uno quiere más y mejor, y el otro aunque a veces es capaz de verlo, no pierde la esperanza de que todo se equilibre, pues siendo el amor magia, qué habría más maravilloso que esa igualdad en la vibración del corazón. A veces el amor es miedo a la soledad, a veces remedio contra el aburrimiento. Muy a menudo es la máscara del buen sexo, otras es la fantasía de formar un equipo perfecto. Inyección de autoestima, vitamina pa’l vivir, lujuria sin freno… un “me quiero morir”. Amores que no llegan a ser amores, amores que de tan platónicos no llegaron a existir. Amores a reinas que no merecían su trono, amores despechados, olvidados, imprevistos, tercos, puros, imposibles, lógicos, huecos, infinitos, torcidos, esquivos, prohibidos o simplemente, alternativos. Amores con nicotina, amores que eran mentira, o que siempre serán tu verdad, amores que solo sirvieron para ayudarnos a cerrar heridas. Amores que matan, pero de verdad, amores que nunca mueren… por la profundidad. Amores que se tatúan en tu piel, amores que borramos con láser aún sabiendo… que quedará una cicatriz peor que el recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
 
Amores eternos que duraron un corto invierno,
como rezaba la canción de Joaquín.
 
Amores por los que darías la vida,
amores que volverías a vivir,
amores con los que te dejarías ir…
amores que son a la vez, bálsamo y huracán.
 
Amores de verdad, amores en flor,
amores reeditados, amores repetidos,
amores camino, amores destino, amores en pausa…
amores punto de encuentro… o de partida.
 

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Autor

  Boletín no diario de...

...un friki reincidente perdido en las praderas de Naboo y encontrado en las entrañas de Pandora. Cómplice de Wick, escudero de Riddick, con un serio diógenes de cine y series, que espera completar el Top 250 del IMDB antes de que el coronabicho nos deje o empiece el año de los tres patitos.

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