A5

Mar
12
2021

Los pliegues del corazón

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Aullidos, Desde dentro...     Añadir comentario


Hoy volviste a cruzarte por mi recuerdo y en lugar de borrarte de mi mente, decidí cerrar los ojos para ver si conseguía olerte. Conseguí teletransportarme a aquel Hotel de Bilbao dónde nos abrazamos por primera vez, y saboree la magia de un mojito perfecto reflejado en un espejo. Sí, quise olerte y ver tus ojos, verme reflejado en ellos, buscar aquellas fotos que solo era capaz de hacerme tu iPhone al que empezaba a cogerle cariño por cómo me trataba. Pretendía volver a sentirte delante y llevarte conmigo a Nunca Jamás para hablar hasta dormirnos. Tan solo buscaba la paz y calma de aquellos instantes perfectos contigo, que parecen parte de otra vida muy lejana.
Para ayudarme a reavivar esos recuerdos, busqué en mis archivos digitales alguna foto que me evocara lo vivido, para viajar a entonces… y revivirnos fugazmente. Pero no encontré tus fotos, ni los audios, nada. Era como si no hubieras existido, y hubieras sido solo un sueño. Busqué y rebusqué en mi ordenador, desesperado como quien quiere hacer un viaje y no encuentra el billete con el que empezarlo…

Y entonces recordé cómo los meses que siguieron a nuestra separación… me desgarraban el corazón esas imágenes nuestras que me recordaban que ya no estabas, cómo avivaban la culpa de lo que pude, o pudimos, hacer mejor, o tan solo distinto. Hay heridas que quieres curar, y otras que sabes que nunca cerrarán del todo y que tan solo puedes aceptar y llevar tapadas. Recordé cómo todo aquello, para sobrevivirte, me hizo crear un baúl virtual, uno que llenar con aquellos tesoros que habíamos construido y creado juntos en aquellas semanas tan fugaces como mágicas. Una vez estaba todo, lo enterré, sabiendo que de necesitarlo podría volver a por él… con el paso de los meses o años.
Eso fue hace mucho tiempo, y ahora… no lo encontraba ¿Lo habría perdido? No tiene sentido… así que conociéndome, pensé que lo habría escondido más allá de mi ordenador, para ponerme difícil el encontrarlo, al mismo tiempo que lo tenía en un lugar seguro. Por suerte, dejé un mapa del tesoro, que solo tuve que seguir mis pisadas en la nube para dar con él.
Ahí estaba todo, limpio y ordenado, esperándome, en su día necesitaba apartarlo de mi… pero al mismo tiempo, no tenía el valor de borrar nada, no podría, así que lo guardé todo con mimo.

Abriendo aquel fichero… sí que me llegó tu olor.
Al descomprimir mi baúl del tesoro salieron fotos, audios, vídeos… palomas mensajeras que nos hacían estar presentes pese a la distancia.
Pasee por el recuerdo, olvidando por un momento el declive de nuestro imperio y recordando algunas de las miles de pequeñas cosas que compartimos. Nadie debería olvidarse nunca de ese primer rayo de Sol que ve después de una larga noche, o de ese vaso de agua que le salva la vida en medio de una sequía, y tú, fuiste mucho más que eso.
Ya no me prohíbo quererte, hasta la raíz, ni recordarte. Sé que no puedo decírtelo, pues seguramente no lo recibirías con la misma limpieza que yo lo siento, y sé que jamás volveré a darte un abrazo, pero me niego a recordarte tal y como fueron tus últimas palabras hacia mi… para mi siempre serás esas siglas que deberíamos habernos tatuado para que nos recordaran cuándo éramos unos gilipollas, algo que se nos daba muy bien, ese vínculo místico que nos unía. Con amor y paciencia pretendo conseguir que las cicatrices al irse cerrando, dejen una marca bonita, con forma de sonrisa, ambos nos merecemos al menos eso.
La vida te enseña, y te obliga a aceptar, por complicado que sea, que como rezaba la cita:

Nada perfecto dura para siempre
excepto en nuestros recuerdos.

Y precisamente ahí, en mi recuerdo,
nada ni nadie podrá cambiarlo,
ahí serás eterna.

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artilugio logramos sobrellevar el pasado.
El amor en los tiempos del cólera – Gabriel García Márquez

Feb
16
2021

Científicos versus Conspiranoicos

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Aullidos, El Mundo..., Hechos Cotidianos, Mi Camino..., Nuevas Ciencias, Pequeños tesoros, Sociedad, Tecnología y Ciencia     comentarios cerrados


conspiranoico-ca
f. / m. Sin marca

Definición
Persona obsesiva y desconfiada que ve conspiraciones por todas partes.

Ayer me sentí más “Ross Geller” que nunca, cuando hablaba con una persona que es de lo más parecido que he visto a Phoebe Buffay. Después de un buen rato intentando rebatir todo tipo de afirmaciones controvertidas sobre la situación del mundo, al golpe de “he visto un vídeo qué…” y “es una conspiración“, pasando por “el cáncer tiene cura hace tiempo” o “el covid fue hecho en laboratorio“… y dejando sorprendentemente de lado si el hombre estuvo en la Luna o no “De ese tema no sé nada“, llegamos al punto álgido cuando yo decía que “Al menos no dices que la tierra es plana“, obteniendo la respuesta de: “Sí, lo de la tierra plana no lo veo y aún no tengo claro si está hueca o no“, y me quedé patidifuso mientras entendía que nuestra conversación llegaba a su fin, mientras el Universo me hacía un guiño recordándome que el sentido común no es igual para todos, y gestionaba cómo podía mi sorpresa al tener una conversación como esta:

“Lo bueno de la ciencia es que es cierta, creas o no en ella”.

          Neil deGrasse Tyson.

¿Recordáis este momento de Friends? Cómo olvidarlo… un científico hiperracional se enfrenta a una “chamana hippie”, y la misma que compartía piso con el fantasma de su abuela le dice que no cree en la evolución o la gravedad, cuando son verdades científicas. Y ahí juega bien su carta Phoebe cuando le dice “¿No eres capaz de admitir de que existe una pequeña e ínfima posibilidad de que puedas estar equivocado en esto?“, y claro, Ross, científico, sabe que no hay nada absoluto y que nuevas investigaciones nos enseñan constantemente diferentes matices de la realidad, y por eso duda, de lo que ella se aprovecha.
Y esa es la realidad que enfrenta a científicos y conspiracionistas o religiosos, que mientras los primeros pueden dudar pues saben que cada día aprendemos cosas nuevas y pulimos nuestra forma de comprender el mundo, los segundos utilizan eso para colar sus teorías y alimentarlas para engordarlas al grito de “¿Estás 100% seguro que no es posible?“. La respuesta del científico debería ser “¿Tienes la más remota prueba más allá de vuestra mente calenturienta y el apoyo de tu club conspiranoico?“, os daré una pista, no, no tienen la menor prueba. Lo explica muy bien Pascual Serrano en este artículo: “Como no comprenden el mundo, no comprenden la ciencia, no comprenden los razonamientos políticos e ideológicos, comienzan a ver oscuras y ocultas intenciones y poderes.“. Eso me recuerda a aquella famosa conversación entre Sheldon y su madre:

(MADRE) Todo el mundo puede tener su propia opinión.
(SHELDON) La evolución no es una opinión, son hechos.
(MADRE) Y esa… es tu opinión.

No, querida madre ultracatólica de Sheldon, la evolución no es una opinión, es algo probado científicamente, entiendo que te cueste entenderlo teniendo cómo referencia la recopilación de cuentos más famosa de todos los tiempos, hay pruebas de la Evolución… del mismo modo que vosotros podéis demostrar muy pocas cosas de vuestro libro. Una opinión es qué tipo de donuts te gusta, si eres de café o té o cómo te gusta la ropa, si una fotografía es bonita o si un partido político es mejor que otro. La gravedad, el asintomatismo, la evolución, la tierra esférica, así cómo la estructura de la tierrason verdades científicas. Si deseas refutar alguna de ellas, debes seguir el método científico y demostrar lo contrario, lo que podría alterarlas si estás en lo cierto, pero de no ser así… deberías pensar lo que dices y no decir lo primero que se te pase por la cabeza.

En la revista Muy interesante dicen de los conspiranoicos:

…¿Qué convierte a alguien en conspiranoico y lo lleva a admitir la veracidad de estas retorcidas teorías sin pruebas? Este sesgo cognitivo se adquiere con los años y conduce a quien lo posee a ver la vida a través de un cristal distorsionado que le hace pensar que siempre hay una mano escondida tras lo que sucede…
 
El conspiranoico es compulsivo y autodidacta, y memoriza los detalles más nimios de la teoría a la que se entrega; no cambia de opinión respecto a sus creencias más firmes y siempre encuentra pruebas de que su hipótesis tiene visos de realidad. En casos muy extremos, su obsesión le hace dejar de lado familia y trabajo…

Podríamos hablar horas de esto, pero… ¿Qué sacaríamos en claro? No existen argumentos que hagan cambiar a un conspiranoico de opinión. Agradezco a la vida que cuando me interesaban campos como la ufología y la exobiología, cuando estaba a punto de cumplir la mayoría de edad, vi algún caso de gente que se le iba la cabeza hasta el extremo de perder a su familia por sus delirios, y eso me hizo dar unos pasos atrás y no volverme loco con cosas imposibles de demostrar y seguramente, sin base real. Preferí centrarme en disfrutar de la vida, vivir grandes momentos con amores y amigos y enriquecerme sin caer en ficticios pozos oscuros como el de la paranoia y las conspiraciones, elementos tan de auge pues con cada cambio importante en el mundo, tenemos que aguantar la retahíla de los que dicen barbaridades sobre el 5G, el Covid, la muerte de Lady Di, que Nicolas Cage es un Vampiro… o por favor, queridos conspiranoicos… que cuando hablamos de que Jordi Hurtado es inmortal, es una broma sobre lo bien que se conserva, no pertenece a ninguna secta ni conoce el secreto de la vida eterna, por si queréis hacerle una religión.
Hace unos años ya escribí un artículo sobre un grupo que defiende que la tierra es plana, y a los que Pedro Duque, nuestro querido astronauta, contestó adecuadamente. En aquel entonces ya hablaba de Mike Hughes, una referencia del terraplanismo, que buscaba lanzar un cohete para demostrar su teoría. Bueno… Mike falleció al lanzar un cohete para “sacar fotos” de su “tierra plana” ¿Nos os parece tan cómico cómo triste? Gravedad… ¡Descarada ramera hija de un planeta esférico!
Supongo que cómo con Mike, con la gente que apoya estas teorías no nos queda más que ver cómo se estrellan con el cohete, vigilando de que en su camino no os pille a vosotros ni a ninguno de vuestros seres queridos.


Imagen vía Ciencianautas

Más información:
— INFOLIBRE: Conspiranoicos: el auge de la estupidez humana
— ELDIARIO.ES: Redes y medios, el paraíso de los conspiranoicos
— PUBLICO: Conspiranoicos, supremacistas y troles: así es la radicalización online de la extrema derecha
— MUY INTERESANTE: En la mente del conspiranoico
— LA VANGUARDIA: 8 de las teorías de la conspiración más locas que todavía circulan por Internet
— LIBRO: La conspiración de los conspiranoicos

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Ene
29
2021

Amores que matan nunca mueren

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     comentarios cerrados


… Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren…

Uno de los aprendizajes más duros y divertidos de la vida… es en lo referente al amor.
Cuando miro hacia atrás siento algo de vergüenza y fascinación por la evolución de aquel chico que cuando dio sus primeros besos, parecía estar atacando a una chica a mordiscos, algo que ella tampoco era capaz de mejorar por la falta de experiencia. Igualmente desastrosos fueron mis intentos por enseñar a mis dedos a bailar tango para una dama, pero para eso llegaron las maestras que con paciencia me enseñaron geografía y a usar los labios para que prevalecieran, aquellas que me hicieron creer que sabía algo de “baile” para recibir la definitiva gran lección de que cada persona es una nueva asignatura que aprender y conocer con amor y esmero.
Eran amores que parecían matar al acabarse, derrumbaban tu mundo y daban pie a semanas sin comer, repletas de lágrimas y baladas tristes de Richard Marx, dónde la comprensión y la esperanza brillaban por su ausencia, y creías que tu mundo se acababa y llegaba a su romántico final. En aquel entonces no había aprendido calma, ni que cuando se va un amor está dejando sitio para otro tan diferente como bonito, ni por supuesto la paciencia suficiente para que el olvido se ponga de tu lado. Tampoco me permitía recordar con alegría y sin dolor a ese ser especial que había sido parte de mi, y cada cosa que me recordara a ella era una daga que atravesaba un corazón maltrecho. Cuántas tonterías habré hecho por rencor, por desazón, por no reconocer que a veces coges otro camino aunque sigas queriendo a alguien, o tan solo eres una etapa en la evolución sentimental de una persona y no el destino que te gustaría ser a ti, o a ella. A veces, por propia supervivencia, no siempre por falta de amor, has de domar y amordazar al corazón para salir de un lodazal o un túnel, para mucho tiempo después… una vez libres ambos, llorar de alegría y júbilo por haber hecho lo mejor y lo necesario para ser feliz, aunque nunca dejes de preguntarte si debiste ser más valiente o suicida.
 

Foto de Jonaorle en Pexels
 
Hay amores de tantos tipos, de tantos colores, casi siempre desequilibrados, uno quiere más y mejor, y el otro aunque a veces es capaz de verlo, no pierde la esperanza de que todo se equilibre, pues siendo el amor magia, qué habría más maravilloso que esa igualdad en la vibración del corazón. A veces el amor es miedo a la soledad, a veces remedio contra el aburrimiento. Muy a menudo es la máscara del buen sexo, otras es la fantasía de formar un equipo perfecto. Inyección de autoestima, vitamina pa’l vivir, lujuria sin freno… un “me quiero morir”. Amores que no llegan a ser amores, amores que de tan platónicos no llegaron a existir. Amores a reinas que no merecían su trono, amores despechados, olvidados, imprevistos, tercos, puros, imposibles, lógicos, huecos, infinitos, torcidos, esquivos, prohibidos o simplemente, alternativos. Amores con nicotina, amores que eran mentira, o que siempre serán tu verdad, amores que solo sirvieron para ayudarnos a cerrar heridas. Amores que matan, pero de verdad, amores que nunca mueren… por la profundidad. Amores que se tatúan en tu piel, amores que borramos con láser aún sabiendo… que quedará una cicatriz peor que el recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
 
Amores eternos que duraron un corto invierno,
como rezaba la canción de Joaquín.
 
Amores por los que darías la vida,
amores que volverías a vivir,
amores con los que te dejarías ir…
amores que son a la vez, bálsamo y huracán.
 
Amores de verdad, amores en flor,
amores reeditados, amores repetidos,
amores camino, amores destino, amores en pausa…
amores punto de encuentro… o de partida.
 

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Dic
11
2020

Pequeñas grandes batallas

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     6 comentarios


Cuando hago un recorrido por otras vidas, me doy cuenta de lo difícil que es el mundo y sacar adelante esta existencia. No sé si alguien ha tenido una vida fácil, y por mucho que el dinero ayude, no garantiza para nada el no perderse, no engañarse, no tropezarse, no caerse… para levantarse, o no. No, no es nada fácil, aunque haya grandes momentos en los que lo parezca, y fluyamos como agua o viento… en otros nos sentimos lodo o piedra.
Ayer recordaba a una amiga a la que le diagnosticaron hace un par de años una enfermedad degenerativa que la dejará en silla de ruedas en unos años ¿Cómo se puede llevar algo así? Tiene que ser terrible ver crecer a tu hija sabiendo que en unos pocos años… no podrás interactuar con ella del mismo modo, y que te consumirás más rápido de lo justo o esperado.
También tengo una amiga que decidió por fin ser valiente y montar su negocio a principios de año, eligiendo para ello el montar un pequeño local de celebración de eventos, cumpleaños y fiestas infantiles… que creo que ni llegó a inaugurar por la llegada de la gran pandemia. Si ya su vida era difícil y estaba al límite, no imagino lo que debe ser su día a día tras este traspié del destino y escoger el peor momento posible para dar un salto al vacío.

Y esta semana mirábamos cómo ayudar a una chica, y su hija, que por una infección de Covid se han quedado aisladas, sin poder trabajar, y sin recibir comida o alguna bombona de gas que les permita luchar contra el hambre o el frío. Pidieron ayuda a los servicios sociales, y les dieron un litro de leche, qué cruel desvergüenza. Por lo visto, poco después, una familia de amigos les acogió, y la niña se dedicó a hacer trastadas hasta que les echaron ¿Hasta qué punto nuestra suerte es algo que buscamos o que nos encuentra? Cuando ves cómo hace las cosas una persona, a veces te preguntas si puedes ayudarla o por mucho que hagas acabará en el mismo agujero… no es nada sencillo. Cuántas personas hay que no quieren ser ayudadas, o que tienen una oportunidad y la estropean incapaces de adaptarse a una vida más equilibrada y alejada del precipicio. Yo decía con respecto a esta chica “le ayudaremos con una compra grande del Aldi o una bombona o dos, pero ten cuidado… que hay personas que te arrastran con ellas al fondo“. El tiempo dirá si tenía razón o si todo se coloca en su sitio.
Ayer hablaba con mi madre de una amiga cuyo hijo merece ser echado de casa, y ella me decía que una madre no puede hacerle eso a un hijo… y claro ¿Cómo voy a entenderlo? Yo soy capaz de verlo fríamente, pero desde dentro… no es tan fácil de ver, y las relaciones se enfrentan a meses o años de deterioro antes de morir, aunque luego con distancia pensemos “¡Cuánto tiempo perdido!”, supongo que no lo fue si nos ayudó a evolucionar, a cambiar, a aprender qué necesitamos y qué no soportamos, a medir límites, a enquistar sentimientos y a tatuar en nuestro recuerdo personas y momentos irrepetibles que nos definen y le dan valor a todo.

Cuando miro atrás sé que he sido injusto con personas con realidades muy complejas, cuyos matices apenas alcanzaba a comprender. En su día, fui muy crítico con las mujeres casadas que buscan fuera un amor de verdad que su pareja les niega, supongo que estaba dolido por haber estado enamorado y haber sido incapaz de encontrar el equilibrio con esa persona, pero la realidad es que es muy difícil, sino imposible, comprender a una persona casada… sin haberlo estado, o comprender a un padre o una madre, sin haberlo sido. En fin, que siento si en su día fui vehemente y estúpido, si algo debe ser perdonado es un corazón loco de amor, que pierde todo Norte y solo puede vivir por una causa, por una persona. Para batallas, aquella que protagonizan corazón y razón, legendarias e indomables, a muerte y a fondo, tan únicas… cómo útiles para recordarnos que seguimos vivos.

Son esas pequeñas grandes batallas las que nos ponen a prueba cada día, las que definen si nos toleramos más o menos al vernos en el espejo, si nos perdonamos por el amor que se nos escapó porque no supimos cuidarlo, ese molesto eco de que de poder hacer algunas cosas otra vez… el final sería muy distinto. Esa lucha, de una madre que no se siente querida, contra un mundo que casi nunca está de su lado y del que sabe tiene que sacar bien parado a su pequeño tesoro, aunque su pareja no esté a la altura de su tacón. El hijo que lucha por sacar a su madre de la ludopatía, el otro que lucha por que su padre abandone la botella. La mujer que le es infiel a su marido para obtener un poco de aire y cariño que le permita seguir adelante sin derrumbarse por completo. El machito que colecciona amantes para reparar su autoestima incapaz de procesar emociones o sentimientos. El hombre que no puede dormir al no saber cómo dar de comer a sus hijos mañana, y otro que ayer estrenó sin valorar demasiado un BMW todoterreno con el último año de ganancias en su empresa de importaciones de China.

Este mundo loco y lleno de contrastes, grandes tormentas… guerras diarias, héroes sin capa, mártires con cruz, no dejemos nunca de caminar y de luchar por esos grandes momentos que le dan sentido a todo, y hacen que este baile, a veces descalzos sobre cristales, merezca la pena. No perdamos la melodía, no olvidemos, perdonemos nuestros errores, luchemos por aquellos que nos quieren al menos un día más… porque mañana saldrá el Sol, y quien sabe qué nos traerá la marea.

Nunca olvidéis, que luchamos y seguimos al frente…
 

Porque la vida puede ser maravillosa.
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

Jun
19
2020

Ciegos que no quieren ver

 Escrito a las 11:11     Archivado en: A5, Desvarios     comentarios cerrados


El trapecista al que le resbaló un pie,
ese borracho que creyó que podía llegar a casa indemne,
la doctora que se duerme, sin soñar, junto a su paciente,
el paladín cuya espada atraviesa la coraza enemiga,
y la suya.
 
Campanilla enamorada de un Peter que solo mira a Wendy,
el vasco que había traspapelado valentía y corazón,
o aquel presuntuoso que alimenta con vanidad a su maltratador interior,
quien da consejos a todos, esculpiendo palabras hermosas
pero huecas.
 
La ninfómana que perseguía el amor… en cada felación,
o aquella niña que corría sin bici en sentido contrario al mundo,
el que huyendo de los grises se convirtió en perseguidor,
o aquel maestro que nunca prestaba atención,
ni ayuda.
 
La que por miedo a caer no salta,
el que por miedo a sentir no baila,
el qué dirán,
ese hacer ruido,
temiendo que te guste… el silencio.
 
Historias inconclusas,
otras de las que cambiaríamos el final,
ninguna que habríamos dejado sin empezar…
secretos de dominio público,
linea recta… en espiral.
 
Nos faltan datos
nos sobra orgullo
y sin embargo…
     …todos lo hacemos
lo mejor que podemos,
y sin las gafas de la empatía,
y por mucho que nos esforcemos,
somos ciegos,
que no quieren ver.

 

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Jun
2
2020

Gracias desde el corazón

 Escrito a las 20:36     Archivado en: A5, Desvarios     3 comentarios


Ya estoy al otro lado del río, ya tengo 43 años, casi nada.
Y muchas cosas han pasado el pasado fin de semana, quizás no pueda contarlas todas por mantener una cierta privacidad, pero bueno… sí quiero dejarme ir y hablaros de cómo me he sentido, al fin y al cabo escribo esto para mi, es un diario, y no quiero olvidar un fin de semana tan espectacular, uno de los mejores de mi vida, por la conjunción de amistad, amor, éxitos deportivos y guiños del Universo, luego os cuento más en detalle.
Cómo os contaba el otro día, y se ve claramente en mis últimos posts, este último año, además de recibir con el corazón abierto muchas cosas maravillosas, también he tenido que dejar salir otras. Y no es nada sencillo dejar salir, más sobre todo cuando por un lado sale un gran amigo que tenía un hueco importante aunque controvertido en mi vida y por otro lado una persona que llegó a lo más profundo de mi y que dejó una huella humana y musical imborrables; dos pérdidas seguidas que hicieron mella, y más después de mi época conviviendo con la locura en la que tan mal lo pasamos todos, incluyendo familia y amigos. Esas pérdidas te hacen plantearte si haces las cosas bien, si no te estás equivocando seriamente en algunos cruces de caminos vitales y tus elecciones, no puedes dejar de preguntarte… hasta qué punto lo haces bien, o lo que te pasa es error tuyo.
Pero no… ¡Lo estoy haciendo bien!
Recibir tanto cariño y amor responde esa pregunta por mi.
Del mismo modo que la Vida siembra preguntas, también te ayuda a responderlas. Y sí, una enseñanza inevitable es que por bien que lo hagas siempre harás daño, y siempre te lo harán, supongo que lo que te planteas es ¿Cómo puedo minimizar el daño que hago sin vivir asustado? Eso es muy complejo, pues dejamos una huella en el mundo, además de la famosa huella de carbono, y también lo hacemos en la vida de otras personas. Hay que aceptar las interacciones como oportunidades de crecer, de aprender, y con humildad… sacar lo mejor de todas esas conexiones humanas, dejando algo bonito de ti en cada una de ellas. Así es la vida, fluir, respetar, crecer, aprender y dejar una huella lo más bonita en quienes te rodean.
Ojalá aquellas personas que han partido de mi vida… pudieran decir que dejan huellas bonitas en la vida de quienes tocan, pero no siempre ha sido así.
Pues bien, después de un año lleno de conflictos, mi imagen en el espejo me hacía dudar de mi mismo, de hasta que punto soy bueno y hasta que punto necesito mejorar mucho para gustarme. Este fin de semana me ha recordado muchas cosas, y sobre todo, que no lo hago tan mal, tengo la suerte de tener grandes amigos que me quieren de verdad y creo que no es aventurado decir que pese a mis errores… algo aporto para que la gente me quiera en su mundo. El mundo a veces erosiona lo mejor de nosotros, durante años me he dado… y se han aprovechado de mi, y eso suele hacer que te repliegues en tu concha y le cojas algo de miedo al mundo. Conmigo se puede hablar, aunque a veces me cuesta entender, pero no cierro nunca la puerta a una conversación, y escucho aunque a veces tarde un tiempo en procesar cosas. En fin, supongo que en ese callejón tengo que seguir “limpiando”, pero ya sacaré la escoba otro día. Este cumpleaños me regaló ese pensamiento, el que cuando tanta gente maravillosa sigue en mi mundo… es por algo, nadie me ha sacado de su vida por tóxico nunca, han sido despechos o descuidos, pero nadie tenía argumentos sobre una maldad que a veces puede disfrazar la desconfianza y el miedo. Debo seguir luchando por ser mejor, por mi… y por ellos, enriqueciendo sus vidas todo lo que pueda mientras dure mi baile.

Desbordado de amor…
Este fin de semana me desbordé de amor y de “presentes”, de amistad y de magia, os resumo:
— Empezamos con una cena de Viernes maravillosa. La pizza sabe a cielo cuando estás a dieta.
— El Sábado empezó al mediodía, recibiendo más mensajes de los que podía responder… otro año más, la diversidad de medios me sorprendió, que si Twitter, Instagram, Linkedin o por supuesto, Whatsapp, unas 30 personas que sé me quieren de verdad me dejaron sus palabras, y otras 30 que no tanto también se acercaron a dejar su huella.
— Amanecí con 5 regalos… por un lado el álbum más bonito y emotivo que he recibido, que me hizo llorar como una magdalena de emoción por todo lo que significa y los recuerdos que atesora, y por otro algunos regalos útiles, y de guinda, algo mágico… un abeto, que crecerá con nosotros y con las siguientes generaciones. Más tarde llegaría un comic espectacular de mi compañero, o unas monedas para mi videojuego favorito de mi compañera, o el desafío de mis amigas de ser más #MojitoMan qué nunca con un kit celestial de mojitos, y la intención de deconstruirlos para ser más chic.
— Vídeo en el grupo familiar de mi hermana y mis sobrinos haciendo el ganso en la playa para felicitarme, geniales.
— El plan del día de mi cumpleaños, Sábado, fue un paseo en kayak, y me sentí como un niño que se sube a una atracción por primera vez. Miedo, alegría, emoción… unos momentos inolvidables en familia, magia pura acompañada de ensaladilla y baños en el río, de risas y besos, de hogar y paz.
— Ese Sábado había “guerra” en mi clan de un juego del móvil, el que lidero con puño de hierro. Y a esa guerra llegué a tiempo para librar la batalla definitiva que nos haría acabar primeros de ganarla, lo que hice mientras mi clan me felicitaba y me aplaudía por partida doble. Nunca jugaré una final de la NBA pero ese momento no estuvo mal ni le tuvo nada que envidiar. Y en el otro juego con el que me entretengo en el móvil desbloquee un logro por el que llevaba meses luchando. Parecía que el destino me estaba haciendo guiños uno tras otro.
— Después de tanta aventura, al llegar a la casa del río, una ducha fue tocar el cielo con las manos, y una cena acompañados de Rick Castle para cerrar un día increíble olía a momento inmejorable, a felicidad plena… a no necesitar nada más en la vida que aquello.
— Al día siguiente teníamos barbacoa, y fui a hacer algo de compra. “¿De verdad hace falta una barbacoa para dos?” decía yo incrédulo, y sin sospechar, y más en tiempos como estos, la sorpresa que me esperaba se fraguaba lentamente…
— Un grito de “¡Sorpresa!” Me pilló por la espalda, y creo que todavía no he acabado de creérmelo, allí estaban mis dos mejores amigas con una tarta en la mano. Qué bonito fue abrazarlas y verlas en persona después de tanto tiempo, qué maravillosas las risas y las fotos que nos hicimos, qué querido me sentí y qué emocionante fue todo, las buenas conversaciones… y el paseo por el río del que salió la foto del post.

Todo pareció un sueño, uno mágico y perfecto, acompañado por mi dalmatita querida y la mirada de una persona que me quiere todo y bien.
Así que gracias, de verdad de la mejor, a todos los que estuvisteis a mi lado y me llenasteis de amor.
Un año mágico… merecía ser cerrado así.
Gracias, de verdad de la mejor.

Autor

  Diario "no" secreto de...

...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.

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