Desde dentro…

Oct
13
2021

Puntos y finales

 Escrito a las 14:09     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


No siempre sabemos cómo y cuándo se fraguan los puntos finales.
A veces no sabemos que lo son al escribirlos.
Otras, son finales durante años, hasta que recomienzan.
Algunas se quedan enterrados en polvo hasta convertirse en olvido.
Suelen doler, a veces hasta sorprenden, y también son oportunidades… de principios.

Ayer alguien que comenzaba a ganarse el poder ser llamada «amiga» me hizo daño voluntariamente. No abundan este tipo de acontecimientos, normalmente se puede atribuir a descuidos, y así descartamos la maldad de las personas, siempre queremos creer lo mejor de todo. Y sin embargo, si alguien sabe que algo te duele, porqué se lo has dicho, y aún así lo hace de nuevo… bueno, eso es nuevo, eso es maldad… sin justificación ni maquillaje.
Y entonces pasan a un segundo plano tus esperanzas de que al cultivar y regar con diálogo esa relación, el «conocido» se convierta en «amigo».
Por qué si encima esa acción busca dañar y desprestigiar a alguien que quieres, y no aporta nada bueno a nadie… más de lo mismo, es maldad pura.
¿Y sabes qué? Quizás este punto y final entonces no duela tanto…
y ese malestar sea sólo sea el vestigio de lo mucho que nos joden los puntos y finales.

Sep
14
2021

Día D

 Escrito a las 15:58     Archivado en: Desde dentro...     2 comentarios


Dia de nuevos comienzos
día de perder miedos
día de tropiezos
día de levantar vuelos

Día de reencontrar a mi alma hermana
día de contestar reproches por fotos
día de mostrar la carta en mi mano
día de hacer favores, sin cobrarlos.

día de nostalgia,
día de no mirar atrás,
día de saltar sin miedo,
día de no llorar.

Ago
3
2021

Agotamiento

 Escrito a las 17:17     Archivado en: Desde dentro...     2 comentarios


He de confesar que este año he infravalorado mi necesidad de vacaciones.
En tiempos como estos, después del confinamiento, en la quinta ola de la pandemia, no siempre somos conscientes de lo cansados que estamos, pues es una época de mirar al frente, de remar, de sentirse afortunado por poder seguir trabajando, por que tu familia esté bien… sólo cabe sitio para el agradecimiento, y por ello… no siempre nos paramos a pensar qué necesitamos, cómo nos sentimos o qué nos gustaría hacer con nuestra vida.

Y yo estoy agotado, hay días que me sorprendo viendo el borde del precipicio por el que caes cuándo no tienes fuerzas para volar. Y hablo de volar, eh, que no vivir. Tengo la suerte de tener unas inagotables ganas de vivir y sentir. Pero hay días que rozo esa línea en la que pierdes totalmente las ganas, o incluso las formas, y debes evitar y esmerarte en que alguien que no deba reciba una mala respuesta o carga de negatividad como resultado de tu cansancio.

Y una de las cosas a cambiar es no culparme por estar mal, debo permitírmelo.
Aunque me preocupe y aunque no esté acostumbrado a verme así.
Teniendo tanto… me parecen injustos esos momentos en los que me siento derrotado.
Y me refugio mentalmente en mi gran azul, con la capacidad de curarme y rellenarme como nadie.

Y no hacen más que llegar gastos y la agenda no me ayuda a motivarme.
Y para salir de la rueda necesitaría que no fuera frenético Agosto, y poder irme al mar.
Y cuándo me siento así necesito más un espacio y un tiempo nada sencillos de conseguir.
Y todo… sin tener claro si eso me ayudará a estar mejor.

Sé que conseguiré salir de este círculo…
aunque ahora mismo no vea la salida.
Con paciencia, y respirando,
el camino será andado.

Jul
20
2021

Las huellas que dejan en tu pecho algunas personas

 Escrito a las 17:17     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


Creo que lo más bonito que me ha pasado en la vida es tener el privilegio de compartir etapas de mi vida con personas realmente extraordinarias. Podría pasarme días hablando de ellas o ellos, de lo que supusieron para mi, o del cariño con el que las recuerdo por todo lo que me dejaron, por todo lo que me dieron a muchos niveles. Son criaturas mágicas que aunque tuviéramos diferencias y ya no estén en mi vida, me dejaron una mácula, una huella en mi pecho que ya siempre… llevaré conmigo.

A veces te encuentras con personas que llevan en tu vida desde siempre, y que redescubres de un modo diferente, en este caso, como pareja. Mi gallega y yo compartimos muchas cosas desde que éramos niños, ella juntó sus errores en uno solo, casándose, y mientras tanto yo tuve muchos otros distintos, sin bodas. Así que 17 años después, tuvimos la oportunidad de responder al «y sí…». Y tras un tiempo juntos como pareja en el que aún viviendo cosas preciosas, no conseguimos encajar aún siendo piezas de un mismo puzle, acabamos distanciándonos.
Pero tu corazón no entiende de eso, y posee una memoria especial y diferente, y se niega a comprender, o perdonar, su ausencia mucho más de lo que te gustaría. No es fácil aceptar, que tuve que dejar marchar a una persona sabiendo que jamás podía ofrecerle todo lo que tiene en su hogar. A 600 kilómetros ella tiene familia, sus 3 hijos perrunos, su legión de amigos incondicionales, su hogar… y si tú no puedes mover tu trabajo, debes saber dejar ir. Pero tu corazón a veces te pregunta ¿dónde quedaron esas maratones de cine y series? ¿dónde quedó aquel sentirte comprendido frikinalmente? Qué bonito ser rebasado por alguien que sabe mucho más de tu pasión que tu, y que es más inteligente, cuánto se aprende. Cuántos tatuajes debimos compartir… ¿Dónde quedó aquella historia con alguien que llevaba casi toda tu vida cerca y que merecía un final feliz? Quiero creer que lo tuvimos, que lo tenemos, aunque sea separados… aunque duela, es bonito querer a alguien tanto que seas capaz de dar varios pasos atrás sabiendo que estará mejor sin ti, y que, dejando sitio, llegará alguien que sea presente todos los días, y la cuide como tú lo harías.

Tampoco olvida, mi corazón, a mi querida Valkiria. Con ella pasé algunos de los mejores momentos de mi vida… y sin duda, los peores. Con ella aprendí que hay muros de comunicación que son infranqueables, y que por sencillo que sea algo no por ello ha de ser comprendido. Una persona no debe renunciar a su esencia. A veces tenemos que aceptar que no somos la persona adecuada para alguien, que más allá del amor… un zapato, o una vida, puede quedar mejor a otra persona que a ti. Sé que mis amigos pondrían el grito en el cielo por mis palabras, pero… es lo que siento, y soy incapaz de recordar con rencor aquella etapa tan bonita y diferente de mi vida. En aquel entorno rural, a veces el mundo se quedaba en silencio y parecía tener sentido, y cuando los días te superaban por lo mucho que costaba sacarlos adelante, sabían mucho mejor los momentos de paz y pareja. Pero ella no entendía cómo volteaba yo mi mundo por verla sonreír, ella no entendía que yo dejaba un todo para crear un algo con ellos, y triunfó otra persona que no perdía nada para beneficiarse de su algo. Todos tenemos cegueras que nos impiden ver cosas que tenemos delante, y yo el primero. Pero me reconforta saber que más allá de la locura que casi nos consume ella alcanzó su calma, aunque me mate saber que ya nunca llamará a mi puerta para buscar consejo de un buen amigo o el abrazo de alguien que la quiso más que ninguno, sin las mentiras piadosas de los demás hombres que se cruzaron por su vida para beber de su energía infinita. Ella me enseñó que podía amar con cada parte de mi ser después de la época más larga de mi vida sin pareja. Sólo fui capaz de alejarme de ella… convenciéndome que sin mi, ella podría cumplir sus sueños, y preservando, por supuesto, mi vida y mi salud por encima de todo, pues las cosas se habían vuelto insostenibles y demenciales.

Os he hablado mil veces mi vasco errante, del amigo que posiblemente más ha cambiado mi vida. Me abrió el camino hacia el gran azul, facilitándome aprender submarinismo, me llevó después de muchos años a los juegos de ordenador de nuevo, me enseñó a ordenar mis películas, y con él compartí algunos de los mejores momentos de mi vida, entre risas siempre y sintiendo un apoyo incondicional que nunca había tenido. Por desgracia, una sucesión de catastróficas desdichas hizo que nuestros caminos se separaran, aunque recientemente pude volver a hablar con él y decirle alguna cosa, bonita, que necesitaba que escuchara. Pero ¿Qué pude enseñarle yo? ¿Me habrá echado de menos alguna vez tanto cómo yo a él? Ahora su vida ha cambiado… tiene pareja, estabilidad laboral, muchas cosa buenas… distintas a las que tenía antes ¿Habré tenido yo algo que ver? Del mismo modo que él cambió mi vida, el otro día me decía una amiga que yo pude cambiar la suya, con mis consejos para que no tuviera miedo al amor, a abrirse a alguien, con mi merengue conseguí endulzar su «txuletón» y quizás sí tuve algo que ver en su actual felicidad. En cualquier caso, sólo importa eso, cuándo quieres alguien y sabes que siempre estará en tu corazón, sólo puedes desear su felicidad y ser cómplice de ella, más… cuánto más sincera y plena.

No estaba yo equivocado cuándo decía, poéticamente hablando, que hay personas que se llevan un trocito de tu corazón y que se lo quedan para siempre. No imagino un mundo en que alguna de estas tres personas, y otras que podría mencionar en otro escrito, no tengan siempre en mi un amor equivalente al que sentía al tenerlas en mi presente.
Tanto si algún día me escucháis, cómo si no es así, que sepáis que agradezco lo muchísimo que me distéis, y que no por ello, sino por cómo sois, os querré siempre. Hay vínculos que jamás se desvanecen, y unas pocas personas que cuando te tocan… se quedan en ti para siempre.

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May
27
2021

Esa mitad de mi corazón con alma de perro

 Escrito a las 17:00     Archivado en: Desde dentro...     1 comentario


Es curioso cómo a veces, teniendo lecciones ante nosotros y no siendo conscientes de ello, no las aprendemos a la primera… ni a la segunda, y a veces ni a la cuarta. Supongo que hay matices entre la persona que usa la palabra «animal» de modo despectivo, y quien lo hace con el respeto que se debe, más aún siendo uno de ellos. Quizás sea más lógico llamarle «criatura» a aquellos seres más cercanos a nosotros, por darle un toque romántico, y referirnos así a aquellos animales que nos acompañan y que hacen una labor increíble en nuestra vida, una labor… magistral, nunca mejor dicho, son maestros para nosotros de cómo debemos vivir, y crecemos con ellos, cuidándolos y siendo cuidados.
Y durante mucho tiempo no lo vi. Crecí en entorno en el que las mascotas estaban aparte, y no eran «uno más». Luego, de adulto, no comprendí que aquella amiga Sevillana que se duchaba con su perro estaba viviendo algo precioso, y en aquel entonces no podía evitar sentirme extraño y pensar que se sobrepasaban unos límites de convivencia con un «animal». Tampoco comprendí, años después, que lo más importante antes de irse de viaje, para una persona a la que quiero muchísimo, era siempre dejar muy bien acompañados a sus tres perrines, asegurándose que estarían bien, con sus respectivas dietas y necesidades más que cubiertas, y que ellos eran tan dueños de la casa como ella, aunque no limpien ni paguen parte del alquiler.
Y es que hay animales que se convierten en parte de nosotros, en esa ficha que encaja perfectamente en nuestro puzzle, y unos y otros nos adaptamos en una armonía preciosa. Nos dan el amor que nos falta, la estabilidad, nos prometen que siempre estarán ahí con su mirada y ellos sí van a cumplirlo, nos dan esa incondicionalidad que nos encantaría tener en otras facetas de la vida.

Y ahora, cuándo menos lo esperaba, lo he entendido. Hace 20 meses que las conocí. Siempre supe que podría querer a un «hijo» de otra persona tanto como si fuera mío, y así ha sido, aunque en lugar de hijo… es una dálmata. Antes de irme de viaje, mi prioridad es saber que estará bien, aunque por encima de todo siempre pienso en llevarla con nosotros, salvo en avión… claro. Y cómo encima es mayor, aprendo sus límites, y veo en sus ojos cómo su corazón y su alegría están siempre por encima de lo que puede o no puede hacer. Descubro formas de darle las pastillas cómodas para ambos, le huelo las orejas cuando le como la cara a besos, y le doy masajitos en las pezuñas cuando está dormida para que no tenga pesadillas.
No me importa tener la ropa y la casa llena de sus pelos, ni la alergia que a veces me dan, o cómo se me pone el ojo si me entra uno de sus diminutos pelillos bicolor, lo importante es darle tanto amor cómo ella nos da, y no negarle demasiados mimos cuando los pide. Se me parte el corazón cuándo tengo que pasar el día en la oficina y dejarla sola si su madre no está, y hace del teletrabajo un día muy diferente. En lugar de reloj se emplearán referencias más precisas cómo «es hora de bajarla», «hora de la roomba», «desayuno de mimos» o «la hora de la pastilla». Ha vivido tan llena de amor, ha entregado tanto, que lo lleva tatuado en su frente. Y sé que si necesito llorar o un nudo en la garganta tan sólo debo pensar en lo mayorcita que está, y se me hace bolita el corazón, no imagino un mundo sin ella.
Jamás imaginé que se podría querer tanto a un bichito peludo.
Tiene de mi todo… y sólo tiene que pedirlo con la mirada:

May
3
2021

… no al odio, no al fascismo

 Escrito a las 11:11     Archivado en: Citas, Desde dentro...     comentarios cerrados


Votemos mañana, con amor y contra el odio.
 

 

Lo siento, pero yo no quiero ser emperador; ése no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros.
Tenemos que ayudarnos unos a otros. Los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos. La Tierra es rica y puede alimentar a todos los seres.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas. Ha levantado barreras de odio. Nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta. Se perderá todo.

Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana. Exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños. Víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes.

A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará. Y caerán los dictadores. Y el poder que le quitaron al pueblo, se le reintegrará al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá.

¡Soldados, no os rindáis a esos hombres! que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, que pensar y que sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado. Y como a carne de cañón.

No os entreguéis a esos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas. Vosotros no sois máquinas; no sois ganado. Sois hombres. Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones. No el odio. Sólo los que no aman, odian. Los que no aman y los inhumanos.

¡Soldados, no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad! En el capítulo XVII de San Lucas se lee: el reino de Dios está dentro del hombre. No de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres. En vosotros.

Vosotros, el pueblo, tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad. Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa. De convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo. Y dé a la juventud un futuro. Y a la vejez, seguridad.

Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron el poder. Pero mintieron. No han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres, sólo ellos. Pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo. Para derribar barreras nacionales. Para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

¡Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!
 
Discurso final de Charles Chalpin en El Gran Dictador (1940)

 

 

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  Cuaderno de bitácora de...

...un cacho de carne de lo más normal, sin aparentemente nada llamativo ni destacado... salvo quizás una visión diferente del mundo, coleccionista de sonrisas y abrazos, que intercambio por buenas conversaciones. Puedo ver tu alma en tus ojos y era gallego antes aún de haber nacido, y tengo tanto que ofrecer y tantos colores con los que pintar... que estoy seguro de te compansará conocerme.

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