Desde dentro…

Mar
12
2021

Los pliegues del corazón

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Aullidos, Desde dentro...     comentarios cerrados


Hoy volviste a cruzarte por mi recuerdo y en lugar de borrarte de mi mente, decidí cerrar los ojos para ver si conseguía olerte. Conseguí teletransportarme a aquel Hotel de Bilbao dónde nos abrazamos por primera vez, y saboree la magia de un mojito perfecto reflejado en un espejo. Sí, quise olerte y ver tus ojos, verme reflejado en ellos, buscar aquellas fotos que solo era capaz de hacerme tu iPhone al que empezaba a cogerle cariño por cómo me trataba. Pretendía volver a sentirte delante y llevarte conmigo a Nunca Jamás para hablar hasta dormirnos. Tan solo buscaba la paz y calma de aquellos instantes perfectos contigo, que parecen parte de otra vida muy lejana.
Para ayudarme a reavivar esos recuerdos, busqué en mis archivos digitales alguna foto que me evocara lo vivido, para viajar a entonces… y revivirnos fugazmente. Pero no encontré tus fotos, ni los audios, nada. Era como si no hubieras existido, y hubieras sido solo un sueño. Busqué y rebusqué en mi ordenador, desesperado como quien quiere hacer un viaje y no encuentra el billete con el que empezarlo…

Y entonces recordé cómo los meses que siguieron a nuestra separación… me desgarraban el corazón esas imágenes nuestras que me recordaban que ya no estabas, cómo avivaban la culpa de lo que pude, o pudimos, hacer mejor, o tan solo distinto. Hay heridas que quieres curar, y otras que sabes que nunca cerrarán del todo y que tan solo puedes aceptar y llevar tapadas. Recordé cómo todo aquello, para sobrevivirte, me hizo crear un baúl virtual, uno que llenar con aquellos tesoros que habíamos construido y creado juntos en aquellas semanas tan fugaces como mágicas. Una vez estaba todo, lo enterré, sabiendo que de necesitarlo podría volver a por él… con el paso de los meses o años.
Eso fue hace mucho tiempo, y ahora… no lo encontraba ¿Lo habría perdido? No tiene sentido… así que conociéndome, pensé que lo habría escondido más allá de mi ordenador, para ponerme difícil el encontrarlo, al mismo tiempo que lo tenía en un lugar seguro. Por suerte, dejé un mapa del tesoro, que solo tuve que seguir mis pisadas en la nube para dar con él.
Ahí estaba todo, limpio y ordenado, esperándome, en su día necesitaba apartarlo de mi… pero al mismo tiempo, no tenía el valor de borrar nada, no podría, así que lo guardé todo con mimo.

Abriendo aquel fichero… sí que me llegó tu olor.
Al descomprimir mi baúl del tesoro salieron fotos, audios, vídeos… palomas mensajeras que nos hacían estar presentes pese a la distancia.
Pasee por el recuerdo, olvidando por un momento el declive de nuestro imperio y recordando algunas de las miles de pequeñas cosas que compartimos. Nadie debería olvidarse nunca de ese primer rayo de Sol que ve después de una larga noche, o de ese vaso de agua que le salva la vida en medio de una sequía, y tú, fuiste mucho más que eso.
Ya no me prohíbo quererte, hasta la raíz, ni recordarte. Sé que no puedo decírtelo, pues seguramente no lo recibirías con la misma limpieza que yo lo siento, y sé que jamás volveré a darte un abrazo, pero me niego a recordarte tal y como fueron tus últimas palabras hacia mi… para mi siempre serás esas siglas que deberíamos habernos tatuado para que nos recordaran cuándo éramos unos gilipollas, algo que se nos daba muy bien, ese vínculo místico que nos unía. Con amor y paciencia pretendo conseguir que las cicatrices al irse cerrando, dejen una marca bonita, con forma de sonrisa, ambos nos merecemos al menos eso.
La vida te enseña, y te obliga a aceptar, por complicado que sea, que como rezaba la cita:

«Nada perfecto dura para siempre
excepto en nuestros recuerdos.
«

Y precisamente ahí, en mi recuerdo,
nada ni nadie podrá cambiarlo,
ahí serás eterna.

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artilugio logramos sobrellevar el pasado.
El amor en los tiempos del cólera – Gabriel García Márquez

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Feb
14
2021

…incluso en estos tiempos

 Escrito a las 22:22     Archivado en: Desde dentro..., Música     comentarios cerrados


El maestro Sabina siempre ha estado en una especial sintonía conmigo.
Sus letras han sido capaces de expresar sentimientos, que yo no podría haber definido con varios miles de palabras más… y sin embargo, él sí sabe hacerlo.
Hoy me venía sin haberla escuchado una canción de nostalgia y optimismo, de vista al frente… incluso cuando todos los días tengan ese rato…
¡Siempre Sabina!

 
Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.

 
Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.

 
Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
 
Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

 
Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.

 
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.

 
Joaquín Sabina
«Incluso en estos tiempos»
De «Esta boca es mía» (1994)

 

 


 

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Ene
29
2021

Amores que matan nunca mueren

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     comentarios cerrados


… Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren…

Uno de los aprendizajes más duros y divertidos de la vida… es en lo referente al amor.
Cuando miro hacia atrás siento algo de vergüenza y fascinación por la evolución de aquel chico que cuando dio sus primeros besos, parecía estar atacando a una chica a mordiscos, algo que ella tampoco era capaz de mejorar por la falta de experiencia. Igualmente desastrosos fueron mis intentos por enseñar a mis dedos a bailar tango para una dama, pero para eso llegaron las maestras que con paciencia me enseñaron geografía y a usar los labios para que prevalecieran, aquellas que me hicieron creer que sabía algo de «baile» para recibir la definitiva gran lección de que cada persona es una nueva asignatura que aprender y conocer con amor y esmero.
Eran amores que parecían matar al acabarse, derrumbaban tu mundo y daban pie a semanas sin comer, repletas de lágrimas y baladas tristes de Richard Marx, dónde la comprensión y la esperanza brillaban por su ausencia, y creías que tu mundo se acababa y llegaba a su romántico final. En aquel entonces no había aprendido calma, ni que cuando se va un amor está dejando sitio para otro tan diferente como bonito, ni por supuesto la paciencia suficiente para que el olvido se ponga de tu lado. Tampoco me permitía recordar con alegría y sin dolor a ese ser especial que había sido parte de mi, y cada cosa que me recordara a ella era una daga que atravesaba un corazón maltrecho. Cuántas tonterías habré hecho por rencor, por desazón, por no reconocer que a veces coges otro camino aunque sigas queriendo a alguien, o tan solo eres una etapa en la evolución sentimental de una persona y no el destino que te gustaría ser a ti, o a ella. A veces, por propia supervivencia, no siempre por falta de amor, has de domar y amordazar al corazón para salir de un lodazal o un túnel, para mucho tiempo después… una vez libres ambos, llorar de alegría y júbilo por haber hecho lo mejor y lo necesario para ser feliz, aunque nunca dejes de preguntarte si debiste ser más valiente o suicida.
 

Foto de Jonaorle en Pexels
 
Hay amores de tantos tipos, de tantos colores, casi siempre desequilibrados, uno quiere más y mejor, y el otro aunque a veces es capaz de verlo, no pierde la esperanza de que todo se equilibre, pues siendo el amor magia, qué habría más maravilloso que esa igualdad en la vibración del corazón. A veces el amor es miedo a la soledad, a veces remedio contra el aburrimiento. Muy a menudo es la máscara del buen sexo, otras es la fantasía de formar un equipo perfecto. Inyección de autoestima, vitamina pa’l vivir, lujuria sin freno… un «me quiero morir». Amores que no llegan a ser amores, amores que de tan platónicos no llegaron a existir. Amores a reinas que no merecían su trono, amores despechados, olvidados, imprevistos, tercos, puros, imposibles, lógicos, huecos, infinitos, torcidos, esquivos, prohibidos o simplemente, alternativos. Amores con nicotina, amores que eran mentira, o que siempre serán tu verdad, amores que solo sirvieron para ayudarnos a cerrar heridas. Amores que matan, pero de verdad, amores que nunca mueren… por la profundidad. Amores que se tatúan en tu piel, amores que borramos con láser aún sabiendo… que quedará una cicatriz peor que el recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
 
Amores eternos que duraron un corto invierno,
como rezaba la canción de Joaquín.
 
Amores por los que darías la vida,
amores que volverías a vivir,
amores con los que te dejarías ir…
amores que son a la vez, bálsamo y huracán.
 
Amores de verdad, amores en flor,
amores reeditados, amores repetidos,
amores camino, amores destino, amores en pausa…
amores punto de encuentro… o de partida.
 

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Ene
15
2021

4 conversaciones sin terminar

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     2 comentarios


1

Era un preadolescente que aún comprendía poco del mundo cuando vi por última vez a mi abuelo. Tras una larga enfermedad, se había ido consumiendo como una cerilla… pero en lugar de quedase negro, él se quedó amarillo. El día que lo vi en el hospital no estaba preparado para lo que me esperaba, no sé si una conversación con mis padres hubiera podido aliviar lo que iba a pasar, creo que algo me dijeron, pero verlo era muy distinto: me costaba reconocer al gigante indestructible que siempre había sido para mi, y aunque estaba en esa edad en la que te empiezan a llamar hombre, no era más que un niño. Mi abuelo había plantado cara al cáncer hasta los límites que un ser humano puede, pero estaba a punto de irse y quería despedirse de su nieto favorito. Por desgracia, aquel niño que fui no supo guardar la compostura y se retiró llorando de la habitación de Hospital, sin poder volver a hablar con él nunca más…
De poder volver a tenerlo delante, le agradecería sus historias y le reprocharía con cariño su machismo, le daría un abrazo y recordaría con él anécdotas cómo aquella noche en que me hizo una broma haciéndome creer que había una extraña criatura debajo de la cama que compartía con mi tío mientras los visitábamos en Vigo. Y le diría que lo querré siempre.

2

En su día, me había propuesto dar más oportunidades a la gente incluso después de algún disfraz que me había encontrado, y quería centrarme en buscar esa chispa especial que en tan contadas ocasiones surge, para dejarme llevar por ella. Así que sus 4 hijos y su casa rural con agua de pozo y luz de generador se convirtieron en una anécdota inicial, pero surgida la chispa mágica… decidí seguir adelante. Pero pese al amor, era todo mucho más complicado: la convivencia con los niños, la falta de normas… plantaban cara tanto a esa gran conexión entre nosotros, como a esa vuelta a lo más básico que me hacía tan feliz, así cómo tener una familia de adulto, algo que nunca había vivido. Poco a poco, lo que empezó bonito y refrescante, se truncó volviéndose complicado… y finalmente tóxico. Yo por aquel entonces no sabía que convivía con alguien con borderline, y eso hacía que mis viajes o ausencias fueran siempre un problema. Llegaron los miedos, los insultos y gritos, y aquella obsesión con formar un hogar hacía que la relación se desmoronara como el castillo de arena que se construye sin paciencia. Aquello no funcionó, y más allá de excusas, puntos de vista, errores y tropiezos… al final ambos cometimos muchos errores, pues mientras yo buscaba mi equilibrio, ella enloquecía por atarme allí, dejando de lado mi vida, cosas que se explicaban en parte por su trastorno. Con el tiempo se casó con otro, y volvió a mi vida meses después, y acabé sin pretenderlo viéndome envuelto en un nivel de violencia, amenazas y mentiras que hasta entonces me parecía ficción. Una psicóloga me ayudó mucho a verlo todo con perspectiva y salir de allí, y mis últimas conversaciones con los diferentes miembros de aquella familia me dejaron claro que aquel no era mi sitio, de ahí mi promesa de que jamás volverían a saber de mi. Cuándo me iba seguro que ella me llamaba cobarde, y pocas veces me sentí más valiente, y tan acertado. Un mismo amor puede habitar verdades y realidades muy diferentes.
De poder volver a vivir aquello… sería más consciente del peligro, por grande que sea un paraíso… preservar tu vida, tu cordura y tu salud es algo fundamental. No olvido lo sucedido, ni lo bueno ni lo malo, y en todo momento les deseo felicidad y calma. Yo siempre recordaré con cariño a aquella familia que durante unos años, fue mía, y a una mujer a la que quise más de lo que todos creían.

3

A veces las personas que más cambian tu vida llegan a ti del modo más inesperado. Él era un informático lleno de conocimientos que se comparte al mundo con una mezcla curiosa de sabio enriquecedor y necio que adora tener la razón para reforzar su autoestima. Su necesidad de optimizar tu vida hace que te enseñe trucos y formas de «vivir mejor» casi cada día, y si eres tan estúpido de no emplearlas… es tu problema. Por desgracia, tiene verdaderos problemas a la hora de gestionar sentimientos, y es un «o estás conmigo o contra mi» constante. Trata a las mujeres como objetos por miedo a abrir su corazón, y cómo cuesta mucho que el amor salga bien, cada fracaso «refuerza» su actitud vital y él cree que le da la razón. Durante años, compartimos muchas aventuras, fuimos Starsky y Hutch, y sabíamos que juntos no había nada imposible. Sin embargo yo veía cómo cuándo se enfadaba con alguien, a veces solo por decirle una frase de lo más normal que a él no le gustaba, lo añadía a una lista negra de la que nadie podía borrarse, y yo le decía entonces que ese comportamiento era un mal augurio para nuestra amistad. Mis méritos hicieron que tardara mucho en ser añadido, y un gran viaje que debió despejarnos y darnos aire para una vida no siempre sencilla, fue su argumento final para añadirme a esa lista.
De poder volver a hacer aquel viaje… quizás nada habría evitado nuestro final. Tirando por el retrete mi orgullo ya le pedí disculpas entonces… y él, ni las contestó, ni siquiera me dijo porqué dejó de hablarme cuando estoy seguro, podría defender que él se portó mucho peor conmigo. Seguí el mismo camino que tantos otros, así que no me sorprendió. Yo siempre creí que él tenía el potencial de ser una estrella, y no un Donald Trump cualquiera. Y siempre le recordaré con cariño y una parte de mi deseará mientras viva que me un día me envíe un mensaje para que podamos seguir aquella conversación hecha amistad, y viceversa, cosa que jamás sucederá.

4

Pasaron tantas cosas en tan poco tiempo que no supe digerirlas. Un amor del que te consume y al mismo tiempo, te hace inmortal. Que cualquier gesto tenga sabor a cielo, que pasear, dormir, ducharse o lavarse los dientes sean completamente distintos a todo lo vivido antes. Sentí tanto… que a veces me moría, y otras renacía, una discusión con ella me volvía loco, una reconciliación me hacía morir de un amor infinito y único. Nada tenía sentido sin ella, y sin embargo, era una relación de inicio complicado por su situación familiar y la distancia. Pero un amor así todo lo puede, y no había brújula ni viaje si ella no estaba a mi lado. Y tras un par de meses juntos, un accidente doméstico envuelto en celos tontos, una mala racha, hicieron mella para comenzar a separarnos… fueron tantas cosas, y yo llevé tan mal creer que perdía la fe… no imaginaba el dolor que ella soportaba, tanto en su viaje, como al acompañarme después mientras visitaba su tierra, qué necios… yo el primero. El ocultar partes de nuestra verdad el uno al otro nos hizo creer que éramos mentira, y que aquel cuento no acabaría bien. Aquella pasión no entendía de fuego lento y pedía ser consumida sin límites, aquellos meses de espera parecían eternos… pero el mundo recobraba sentido una vez juntos. Y el viaje a la capital del reino no realizado añadió más distancia… y los miedos, orgullos, los consejos ajenos e incluso los celos, hicieron que levantara uno de esos muros que otras veces me habían salvado. Y de ser una guitarra de rock y la mano que la toca, nos convertimos en dos barcos que se separaran en una larga noche para no juntarse nunca más…
De poder volver a verla, le daría un abrazo, no creo que pudiera hablar. Fui torpe en palabras, estúpido en actos y subestimé en qué podía convertirse aquello, y el vínculo mágico que nos unía. Al final todo tiene un sentido, o eso crees al hacer las elecciones, y aunque quizás haría lo mismo… es inevitable ese «y sí«, que convierte un afecto infinito a inolvidable a una persona a la que siempre querré, en mucho más que eso.

Aceptar que estas 4 conversaciones no continuarán ha marcado mi vida…
…y me ha dado calma para comprenderme mejor, empezando por perdonarme por mis errores, y ser consciente de mis aciertos. Nada cuesta más que darle la espalda a tu corazón, cuando se convierte en ese niño caprichoso, miedoso, estúpido y cínico, que podría acabar contigo.
Pero la vida sigue, la música suena y has de bailar… quizás no siempre seamos destinos, pero sí estaciones que ayudan a otros, o a nosotros mismos, a llegar a dónde pertenecen, mientras todos aprendemos… a sentirnos bien en nuestra piel.

Dic
29
2020

«Soul», el alma de Pixar

 Escrito a las 11:11     Archivado en: Desde dentro..., El Séptimo Arte     comentarios cerrados


Soy un enamorado de Pixar prácticamente desde que sé que existen, así que cuando llegó al cine Toy Story, su primera gran película, acudí ilusionado, y a todas las películas que han hecho después. Desde entonces, nos han regalado algunas de las mejores películas de la historia… y , para mi, está entre ellas. No sabía qué esperar, y me pilló por sorpresa… y os deseo lo mismo, así que no contaré nada intrínseco de la película. Tan solo os animaré a verla y disfrutarla… una auténtica obra maestra con el corazón, y alma, de Pixar.
 

“La vida está llena de posibilidades,
tú solo tienes que saber adónde mirar.
No te pierdas las alegrías de la vida”.

 
 

 
 

“Algunos no pueden dejar de lado sus ansiedades y obsesiones, quedan perdidos y desconectados de la vida y este es el resultado”.

 
Una joya que ha salido en tiempos oscuros, y que incapaz de encontrar un hueco en la cartelera, se ha estrenado este 25 de Diciembre en Disney+.
Espero que podáis disfrutar de un modo de ver «Soul«. Yo tengo la suerte de tener Disney+ para compartir en familia, y desde luego… esta película es un peso pesado en el catálogo del servicio de streaming de Disney. Y cómo Disney+ ofrece una prueba gratuita de 7 días… es una gran oportunidad de hacerte una cuenta, y en esa semana verte Soul y The Mandalorian, ambas soberbias y de lo mejor que hemos visto en este 2020 en la gran (ahora pequeña) pantalla.
Espero que os guste y que me contéis vuestras impresiones.
Un abrazo
 

Porque la vida puede ser maravillosa.»
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

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Dic
11
2020

Pequeñas grandes batallas

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     6 comentarios


Cuando hago un recorrido por otras vidas, me doy cuenta de lo difícil que es el mundo y sacar adelante esta existencia. No sé si alguien ha tenido una vida fácil, y por mucho que el dinero ayude, no garantiza para nada el no perderse, no engañarse, no tropezarse, no caerse… para levantarse, o no. No, no es nada fácil, aunque haya grandes momentos en los que lo parezca, y fluyamos como agua o viento… en otros nos sentimos lodo o piedra.
Ayer recordaba a una amiga a la que le diagnosticaron hace un par de años una enfermedad degenerativa que la dejará en silla de ruedas en unos años ¿Cómo se puede llevar algo así? Tiene que ser terrible ver crecer a tu hija sabiendo que en unos pocos años… no podrás interactuar con ella del mismo modo, y que te consumirás más rápido de lo justo o esperado.
También tengo una amiga que decidió por fin ser valiente y montar su negocio a principios de año, eligiendo para ello el montar un pequeño local de celebración de eventos, cumpleaños y fiestas infantiles… que creo que ni llegó a inaugurar por la llegada de la gran pandemia. Si ya su vida era difícil y estaba al límite, no imagino lo que debe ser su día a día tras este traspié del destino y escoger el peor momento posible para dar un salto al vacío.

Y esta semana mirábamos cómo ayudar a una chica, y su hija, que por una infección de Covid se han quedado aisladas, sin poder trabajar, y sin recibir comida o alguna bombona de gas que les permita luchar contra el hambre o el frío. Pidieron ayuda a los servicios sociales, y les dieron un litro de leche, qué cruel desvergüenza. Por lo visto, poco después, una familia de amigos les acogió, y la niña se dedicó a hacer trastadas hasta que les echaron ¿Hasta qué punto nuestra suerte es algo que buscamos o que nos encuentra? Cuando ves cómo hace las cosas una persona, a veces te preguntas si puedes ayudarla o por mucho que hagas acabará en el mismo agujero… no es nada sencillo. Cuántas personas hay que no quieren ser ayudadas, o que tienen una oportunidad y la estropean incapaces de adaptarse a una vida más equilibrada y alejada del precipicio. Yo decía con respecto a esta chica «le ayudaremos con una compra grande del Aldi o una bombona o dos, pero ten cuidado… que hay personas que te arrastran con ellas al fondo«. El tiempo dirá si tenía razón o si todo se coloca en su sitio.
Ayer hablaba con mi madre de una amiga cuyo hijo merece ser echado de casa, y ella me decía que una madre no puede hacerle eso a un hijo… y claro ¿Cómo voy a entenderlo? Yo soy capaz de verlo fríamente, pero desde dentro… no es tan fácil de ver, y las relaciones se enfrentan a meses o años de deterioro antes de morir, aunque luego con distancia pensemos «¡Cuánto tiempo perdido!», supongo que no lo fue si nos ayudó a evolucionar, a cambiar, a aprender qué necesitamos y qué no soportamos, a medir límites, a enquistar sentimientos y a tatuar en nuestro recuerdo personas y momentos irrepetibles que nos definen y le dan valor a todo.

Cuando miro atrás sé que he sido injusto con personas con realidades muy complejas, cuyos matices apenas alcanzaba a comprender. En su día, fui muy crítico con las mujeres casadas que buscan fuera un amor de verdad que su pareja les niega, supongo que estaba dolido por haber estado enamorado y haber sido incapaz de encontrar el equilibrio con esa persona, pero la realidad es que es muy difícil, sino imposible, comprender a una persona casada… sin haberlo estado, o comprender a un padre o una madre, sin haberlo sido. En fin, que siento si en su día fui vehemente y estúpido, si algo debe ser perdonado es un corazón loco de amor, que pierde todo Norte y solo puede vivir por una causa, por una persona. Para batallas, aquella que protagonizan corazón y razón, legendarias e indomables, a muerte y a fondo, tan únicas… cómo útiles para recordarnos que seguimos vivos.

Son esas pequeñas grandes batallas las que nos ponen a prueba cada día, las que definen si nos toleramos más o menos al vernos en el espejo, si nos perdonamos por el amor que se nos escapó porque no supimos cuidarlo, ese molesto eco de que de poder hacer algunas cosas otra vez… el final sería muy distinto. Esa lucha, de una madre que no se siente querida, contra un mundo que casi nunca está de su lado y del que sabe tiene que sacar bien parado a su pequeño tesoro, aunque su pareja no esté a la altura de su tacón. El hijo que lucha por sacar a su madre de la ludopatía, el otro que lucha por que su padre abandone la botella. La mujer que le es infiel a su marido para obtener un poco de aire y cariño que le permita seguir adelante sin derrumbarse por completo. El machito que colecciona amantes para reparar su autoestima incapaz de procesar emociones o sentimientos. El hombre que no puede dormir al no saber cómo dar de comer a sus hijos mañana, y otro que ayer estrenó sin valorar demasiado un BMW todoterreno con el último año de ganancias en su empresa de importaciones de China.

Este mundo loco y lleno de contrastes, grandes tormentas… guerras diarias, héroes sin capa, mártires con cruz, no dejemos nunca de caminar y de luchar por esos grandes momentos que le dan sentido a todo, y hacen que este baile, a veces descalzos sobre cristales, merezca la pena. No perdamos la melodía, no olvidemos, perdonemos nuestros errores, luchemos por aquellos que nos quieren al menos un día más… porque mañana saldrá el Sol, y quien sabe qué nos traerá la marea.

Nunca olvidéis, que luchamos y seguimos al frente…
 

Porque la vida puede ser maravillosa.»
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

Autor

  Earl grey con cookies de...

...un Ave Fénix reincidente, elfo de los bosques gallegos, un mutante psicohistórico Fundacionista buscando respuestas, un Elemental del Aire enamorado de la Tierra, un ser... qué, de vez en cuando, con el corazón en la mano, juega a pintar nubes y adiestrar libélulas, ejerciendo de Vela por horas. Reflexiones, desvaríos, tecnología, sociedad & coitus interruptus, entre otros.

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