¿Qué tipo de cinéfilo eres?
Ayer tuve el privilegio de ver por fin «El día de la revelación» (Disclosure day), también conocida como «La última de Spielberg«. La disfruté muchísimo, me emocionaron sus maravillosos actores y su historia, el suspense y el trasfondo que durante mucho tiempo fue parte de mi vida, cuando dedicaba las horas y los días a preguntarme qué hay de cierto en los avistamientos y fenómenos sin explicación que han merodeado desde siempre al ser humano.
Pero hoy no vengo a hablar de hombres verdes,
hoy vengo a hablar de cine… y actitudes.
Una cosa que me llamó mucho la atención, fue la nota de la película menos de una semana después del estreno: 6.8. Me parece una nota de lo más normal para una película de Spielberg. Después de ver la película, entendí el motivo: Hay personas que van al cine para buscarle fallos a las películas y otras, que se entregan a la película. Yo ayer me sentí de esos últimos, y tengo varios ejemplos de lo primero. Y es que cuando designé a Alejandro G. Calvo mi crítico de cabecera, fue por algo, pues él ve las películas con ilusión, con alma de niño, y no con el alma podrida que tienen algunos críticos de cine que no recuerdan cuando tuvieron su último orgasmo o se emocionaron ante algo.
Eso mismo se pone de manifiesto a la hora de ir al cine.

Hay gente que sale de ver «Avatar«, y te dice sin rubor: «Pocahontas con pitufos«, también hubo quien lo llamó «Bailando con lobos en el espacio«. Y es que la necesidad de simplificar, es de siempre… a Alien, el octavo pasajero (1979) le llamaron «Tiburón en el espacio«, a El Rey León (1994) le llamaron «Hamlet con leones» o a Bichos, una aventura en miniatura (1998) le dijeron ni más ni menos que era «Los Siete Samuráis con insectos«.
Y sí, lo sé, creéis que hay gente más crítica con el cine que otros, y puede ser cierto, pero lo más importante es la actitud con la que ves una película. Una buena película es una obra de arte, hecha por cientos de personas que le dan forma a un pedazo de celuloide capaz de hacerte sentir muchas cosas. ¿No os ha pasado el dormiros con una buena película por verla tras un agotador día de trabajo? De lo más normal… y puede ser un peliculón. El cómo vemos una película determina en gran medida la huella que puede dejarnos. Al final, el arte es así. Puedes pasar por delante de un cuadro y que no te diga nada, pero si te dejas llevar, si te entregas a él, un cuadro puede llegar a cambiarte la vida.
Siento mucho a todos aquellos que no os haya gustado la última de Spielberg, a mi… hasta me hizo llorar.





Otro de vuelta
Un abrazo enorme
Otro para ti. Feliz año Mamen
Lo que sucede conviene ¿no? Un abrazo inmenso
un abrazo enorme!!!