Regalo flores

 
 
No se puede remar contra corriente,
ni dejar de ser uno mismo por el desgaste del camino,
así que he de confesar, siendo vehemente,
que nunca me doy por vencido,
y suelo obsequiar flores.
 
Regalo flores a gente que luego las vende,
a quienes dan las gracias, y no las vuelven a oler,
a los que ni cuando las tienen en la mano, las saben ver,
incluso a quien no las merece,
incluso a quien nada ofrece.
 
Regalo flores y me siento tonto,
a veces usado, y otras condenado,
pero la otra opción es mucho peor,
sería dejar a alguien que lo merece
sin su flor.

 
 

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