Metas… sueños…

Mientras mi cuerpo decae arrastrado por un día insoportable y denso, siempre queda sitio en mi alma para una sonrisa, una añoranza, echar de menos el hogar. ¿Dónde está el hogar? La vida hace tiempo que me enseñó que tu lo puedes crear, con tiempo y cariño, o que el Destino puede regalarte uno en los ojos de una persona.
Soy afortunado por poder sonreír sabiendo que todo túnel tiene un final, no todo el mundo tiene esa visión, esa capacidad. Para adquirirla, debes querer aprender, y dejar atrás tu parte «víctima», derrotista, oscura, nada realista… y saber que toda tormenta acaba, que la vida cambia, y que tu actitud, dibuja tu mundo.
Queda poco para la línea de meta, para viajar, para ser libre… aunque sea unos días.
Quien me iba a decir a mi, que me faltaría algo vital en la maleta.

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