El hombre que hubiera querido ser…

«Día a día, 
lo que eliges,
lo que piensas
y lo que haces…
es en lo que te conviertes.» 
Heráclito
 

Lo peor de las metamorfosis más importantes, es que suceden tan lentamente que no las ves venir ni de lejos. Donut a donut, un día no puedes verte la base del… ombligo, y no te has dado ni cuenta. Pero no son los cambios físicos los más dolorosos, cuando de niño era un enamorado de Peter Pan, me habría avergonzado del hombre despistado que lo fue dejando atrás hasta que un día, quiso buscarlo, y no quedaba ni su olor.

Es duro mirar atrás y pensar ¿Podría haber hecho esto mejor?… o mejor dicho, tras mucho hablar conmigo mismo, suelo decir «Podría haber hecho esto mejor», pero la vida me ha enseñado a tampoco subestimar mis comportamientos ni mirar atrás pensando siempre mal de mi, si hice algo… tenía un motivo, una causa, y aunque factores externos pudieron alterar el resultado que la versión de mi más lúcida habría elegido, quizás hoy, haría lo mismo.

Solemos olvidar lo malo, nos quedamos solo con la nostalgia, la añoranza y la puta soledad que se viene arriba en los momentos más duros.  El orgullo enquistado, con lo bonito que es decirle a alguien que le quieres, y sin embargo… no lo hacemos, y luego llegan esos diminutos detalles que nos desarman y hacen que acabemos abrazados a alguien llorando, disculpándonos por nuestra cabezonería, por esos meses o años de lejanía, que no debieron existir en primer lugar, de haber hablado con el corazón.

Pero a lo que iba… la fuerza está ahí, es eso que llevamos dentro (y no, no hablo de midiclorianos frikis), y que nos sorprende de vez en cuando. Aún atravesando valles oscuros sigo siendo capaz de ver la luz, soy capaz de pensar «más adelante estará todo más verde, sigue caminando…» y quien no haya tenido un momento de querer tirarse al suelo y llorar sin fondo, quizás es que ha enterrado demasiado su parte humana.

Y yo he dejado enterrado al hombre que hubiera querido ser, inocente y casi estúpido, entregándose a los demás sin miedo ni cinturón, creyente de que «todo lo que no se da se pierde«, sabiendo que haciendo mejor la vida de los demás, haces por extensión la tuya, y que en el amor se hace un viaje mucho más bonito que en el odio o el mismo miedo.
Y aunque muera en el intento tengo que rescatar a ese hombre qué fui, pues de no ser así… qué sentido tiene todo esto…

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1 respuesta

  1. Tania dice:

    Él está ahí y sigues siendo tú.
    Habrá que limpiar el cristal con que te miras y poder apreciar al hombre que dio paso el niño.
    Te abrazo fuerte y te quiero siempre.

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