Niebla oscura

Con fiereza me enfrenté durante horas a la oscuridad que me invadía por múltiples frentes. El tedio, amenazaba por abrirse paso por mis arterias con la firme intención de congelar un corazón marchito, agotado de convertirse en metáfora para entregarse a quien no cuidaría bien de él, o peor aún, incapaz de querer a quien se lo merecía merced a sus caprichos y a la perversa diosa fortuna. Forma la incomprensión, parte del ser humano, y la duda y otras mil tormentas amenazan una imagen del amor que ni tan siquiera es plena ni honesta en los cuentos de princesas.
Había luchado con tantas fuerzas contra el mundo que me olvidé de reservar las suficientes para respirar, y ahora, agotado, todo parecía imposible.
Mi mundo parecía quedarse vacío según una niebla oscura lo invadía.
No quedaron ni la mirada del que sabe, ni la sonrisa del que siente, ni la ilusión del que respira.
Las transiciones más peligrosas son aquellas que llegan en silencio, y se esconden hasta que estás atrapado en ellas… sin salida.
 
Pero una vez perdida toda batalla, comprendí algo.
Basta con una semilla para que brote con fuerza la esperanza.
Sobreviven al fuego, al calor más terrible, y al invierno.
Cuando la noche invadía por completo mi ser
    apreté con fuerza esa semilla en mi mano.
Reservé mi aliento para una última frase y dejé que mi mano casi muerta se abriera.
«¡Qué se haga la luz!», suspiré.
Y ni antes ni después, la luz se hizo.


Image from Keep your hope

Este breve desvarío es un tributo a la memoria del gran Asimov,
y su relato, inmortal y perfecto, llamado «La última pregunta«.
Lo escribí hace una semana, y por ello me adelanté poniéndoos la historia en cuestión.
Y una canción más que adecuada, de un disco… que ilustra un viaje estelar, de lo mejor de Oldfield.

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3 Respuestas

  1. Angela dice:

    Y brilla más que nunca…
    Gracias por esa luz!

  2. M. H. Heels dice:

    impresionante… solo puedo decir: gracias

  3. Moona dice:

    El mundo y el Universo tienen ciclos, y nosotros, como parte de él, también, y lo vemos en lo que nos rodea. Luchamos hasta que llegamos a ser y aceptar quienes de verdad somos, para acercarnos al corazón de Gaia, la Madre Tierra, como dicen los yoguis, y desde hoy al 21, día del reinicio, debemos ser más luz que nunca. Tú ya has encontrado la luz, y eres un ser mágico :)

    Un beso

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