No tenemos remedio

Hace unos días estaba escuchando un audio de whatsapp, y no pude evitar que mi mandíbula acabara por los suelos cuando escuché estupefacto cómo una buena amiga mía definía cómo «persona hogar» a varias personas que había conocido esa misma tarde tomando un café. Claro que conectar con alguien es maravilloso, pero de ahí, a lo otro, para mi hay una cierta distancia. He de confesar que me dolió, qué queréis que os diga, yo llevo años partiéndome los cuernos por esta persona, y el atributo de «persona hogar» me lo he ganado a sangre, sudor y lágrimas, ver cómo le regalan a alguien algo que tu has luchado tanto, jode un poco. Además, llevo varias semanas con audios motivacionales, sumando energías, empujando, intentando llenar su vida de amor y esperanza, convenciéndola de que el mundo no es tan hostil como parece, destinando una parte de mi energía a rellenar la suya… pero ya veis.
Y entonces tuve mi particular revelación, y «mirándola» desde mi cómoda distancia me di cuenta, de que no tenemos remedio, de cómo repetimos una y otra vez nuestros patrones, hasta la saciedad. Mientras yo siempre he creído que esta amiga tiene una luz propia espectacular, y que debería disfrutar de su riqueza a todos los niveles sin prestar tanta atención a los demás, la he visto saltar frenética de flor en flor mientras creía ver luces en esas flores que no eran ni comparables a la suya, viendo cómo a su paso otros insectos le quitaban su brillo o intentaban comérsela… y si se caía escapando de los bichos, ahí estaba yo a menudo para intentar levantarla con todas mis fuerzas. En cuánto se ponía en pie y estaba curada, salía corriendo desesperada a la búsqueda de esas luces ridículas comparadas por la suya, tropezando una y otra vez, mientras yo en la distancia contemplaba impotente la situación.
Yo de ella me centraría en la calma, en disimular su luz, y conocer a quienes se acerquen a conocerla, no por su culo brillante, sino por lo que realmente es, y cuando esa persona te conozca de verdad y merezca un sitio especial a tu lado, entonces es el momento de brillar sin miedo… junto a él, y quizás entonces él también saque su brillo, y nos iluminéis un poco la vida a todos.
Ahora bien, yo debería empezar por escuchar el mismo consejo que le daría a ella.
 

Foto de Flash Dantz en Pexels
 



 

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1 respuesta

  1. V dice:

    Una reflexión cargada de emoción. Y es que cuando se habla de «persona hogar», por desgracia los sentimientos nos invaden y no siempre son los más justos o adecuados, especial cuando siendo juez y parte.
    Hay diferentes personas hogar, muchas de ellas a niveles profundos,otras sólo superficiales o temporales,pero que acogen y calientan el corazón igualmente.
    Todos tenemos alguna persona hogar y para alguien, nosotros también lo seremos (sepamos o no).

    Qué difícil lidiar con las emociones y encontrar el equilibrio entre darse, y volcarse.

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