Negociar contigo mismo

En su día, pasé varias semanas pensando si felicitar o no a una persona especial por su cumpleaños. Nuestra relación no acabó bien, y la verdad es que en esos casos supongo que lo que más cuesta es por un lado «Aceptar» que algo se ha acabado y no quedará ni el poso de una amistad , y por otro, que habiendo perdido la capacidad de diálogo tranquilo… jamás podrás llegar a una conversación razonable o a un cierre pacífico de la relación, pues para la gasolina y la madera, cualquier chispa supone el inicio de un nuevo incendio y ambas partes desean evitarlo.
Pensaba entonces que ante todo, lo importante… siempre es ese diálogo con nosotros mismos.
Supongo que felicitar los cumpleaños es el último enclave que se sostiene en algunas relaciones.
Y cuando recuerdas el cumpleaños de un ser querido, que fue muy importante, te apetece decir un «sigo aquí», o no.
Y aunque en este caso esta claro que me equivoqué, en otros muchos he acertado y ha permitido retomar el contacto, compartir buenos deseos, aunque quizás no haya más que las cenizas de la hoguera de amistad o amor que hubo en el pasado, pero alguna vez consideré que en honor de una historia bonita… merecen ser preservadas algunas cenizas, a modo de recuerdo enmarcado, y también es precioso retomar una amistad una vez ha madurado con los años, recordando las correrías o anécdotas del pasado juntos, dejando atrás rencores estúpidos y enterrando orgullos, para plantar algo nuevo.
Equivocarse y acertar forma parte de la vida, y aprender de ello… es casi obligatorio.
Hay personas con una capacidad de almacenar rencor ilimitada, y un orgullo proporcional que jamás les permitiría reconocer sus errores.
Así que no queda más que aceptar, pasar página, y a seguir equivocándome para seguir aprendiendo…
 

Para el que sabe ver,
todo es transitorio,
todo está en permanente cambio.
 
Nosotros no somos los de ayer,
cada día renacemos.
 
Buda
 

 
Y según el tiempo me aleja de algún conflicto pasado, hay veces que no puedo evitar pensar «¿Y si tengo más culpa de la que creo?«, seguro que hay personas que no saben sintonizar ese pensamiento, pero para mi es inevitable, aunque tenga las limitaciones de perspectiva de analizar algo visto desde dentro, y de lo que solo ves una pequeña parte. No es sencillo alcanzar el punto en el que encuentras tu paz interior en lo relativo a algo que te ha importado, perdonándote, sabiendo que, aún habiendo cometido errores, eres consciente de que no hiciste las cosas tan mal y que por mucho que se te reproche por la otra parte, consideras que en un juicio… saldrías ganador. Vale la pena luchar por esa paz, tratar con una persona hasta alcanzar ese punto, para bien o para mal, esa verdad… subjetiva, que amortigua tu conciencia y la calma cómo un bálsamo refrescante. Si esa persona te quiso bien, te explicará tus errores para darte la oportunidad de mejorar, y puede que ella también quiera aprender algo. Si su orgullo o el rencor le impiden hablarte, o lo hace a gritos e insultos, está dejando patente el tipo de persona que es, y por supuesto, que no merece tu menor atención de ahí en adelante.

Y es que toda relación entre dos personas tiene dos puntos de vista totalmente diferentes. Quizás no se pueda llegar a un punto de encuentro, pero creo que sí deberíamos intentar al menos entender a la otra persona, y explicarnos. Tengo mil defectos, lo sé, incluso puedo negarme a hablar si estoy ofuscado o enfadado, pero antes o después intento entender, y si se hace con respeto, estoy abierto a hablar lo que sea necesario en busca de ese entendimiento. Esa sí es una diferencia importante entre las personas en una discusión: hay las que eligen callarse y no responder, o las que escapan o insultan cuándo sus argumentos se ven cuestionados o amortajados, o las personas que se anclan en las emociones negativas, se enfadan por algo que ellas también hicieron y se esconden en su concha saliendo sólo a vomitar heces dejadas en su mundo por otros. Siempre me pareció increíble cómo personas que se querían, amigos o pareja, pueden ser tan tóxicos y dañinos hacia el otro al acabar la relación. Supongo que sólo hay una explicación, llevaban todo eso dentro, porque son así, y esa es su verdadera cara.

Al fin y al cabo, cada uno elige cómo vivir ¿no? En el amor… o en el odio.
Y esa pregunta, de qué lado escogemos… …se nos plantea varias veces por día,
responder un día bien no quiere decir que no vayas a caer mañana en la trampa.
Cómo dijo George Santayana «Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.»
y aquellas personas que se mienten respecto a algo que han vivido, sin duda lo repetirán,
una y otra vez, con personas diferentes, hasta aprenderlo.

Así que con cuidado y sin máscaras,
empecemos por sonreírle al presente,
por ser honestos con nosotros mismos,
y vivamos lo más posible en el amor.
 
 

Porque la vida puede ser maravillosa.»
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

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2 Respuestas

  1. Ana dice:

    Entonces voy a tener qué analizar por qué no me felicitaste en mi cumple, XD

    Lo importante, siempre, es sentirte en equilibrio y en paz contigo mismo. Y todo fluye. Que siga fluyendo.
    Un abrazote.

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