La rentabilidad de tus actos

Tengo un amigo vasco al que cariñosamente llamo «El Optimizador».
Si MacGyver era capaz de construir un trasbordador espacial con un clip, tres cerillas y un paquete de chicles, mi amigo conseguiría que a la ida a la Luna fuera sembrando satélites y llevara suministros para un invernadero de white widow, que según sus estudios sería el cultivo más rentable, y a la vuelta, vinieran seres lunares a hacer turismo a un hotel rehabilitado en Benidorm, del cual él tendría numerosas acciones.
Él tiene en cuenta todo, desde la presión atmosférica para mear a cielo abierto hasta el precio de la gasolina cuando tiene repostar. En su estudio «La forma correcta de pelar una naranja» demuestra su multidisciplinar sapiencia, y en su libro «Coeficientes de la adherencia de los diferentes lubricantes» confirma que además de optimizador, es todo un castigador (vasco, que una vez le dio un azote a una chica en el culo y le sacó dos muelas).
 
Lo que tiene la optimización, es que por ahorrar 5 € no te vas a coger un videojuego a Alcobendas, pues gastas más en gasolina de lo que ahorras en el juego cogiéndolo en un Game o en alguien un poco más caro pero más cercano. Hay personas para la que eso no es así, para las que la victoria es conseguir algo a un precio irrisorio aunque se tengan que cruzar la península, «Eh, pero me costó 10 € y es una máquina de coser perfectamente operativa«, y solo 6 horas te llevó ir a por ella a Salamanca. La comodidad y el ahorro de tiempo es algo que está haciendo que Amazon se llene lo bolsillos de mala manera, pues a la hora de comprar algo, sus «portes gratis» (para miembros Premium, la membresía más rentable del mundo) y su amplio catálogo lo son todo, si necesitas (o crees necesitar) algo, allí lo tienes… a un gran precio ¡Y te llega mañana!.
 
Y la vida más allá de lo material es tres cuartos de lo mismo ¿Te resulta rentable sufrir por estar con alguien? ¿Te depara estar con esa persona más cosas malas que buenas? Pues debes ser coherente y elegir un camino en dirección opuesta, o no estar todo el puto día quejándote, somos muchos los que hemos protestado por cosas sin hacer nada para cambiarlas. La erosión modela nuestro carácter, el tiempo nos cambia lentamente, nuestra paciencia no es lo que era y hemos aprendido a dibujar barcos con humo, y todo sin fumar.
Esa adicción al sufrimiento de la que hemos hablado otras veces. Alguna vez me he preguntado qué hace que gente que tiene menos sea más feliz, y quizás la respuesta tenga que ver con los contrastes. Si tu vives luchando por salir adelante, trabajando 14 horas al día, viviendo en una caja de cartón… un chupa chups es un cielo abierto, es un instante perfecto. Lo mismo le sucede a los padres y sobre todo a las madres que se dejan en alma en todos los rincones del día para dar lo mejor para su familia y sus hijos, y que alcanzan el nirvana cuando pueden sumergirse en un nórdico dejando de sentir el cuerpo. Viviendo más cerca del medio, del equilibrio, también evitas los viajes a los extremos, no siendo algo ni malo ni bueno.
 
La vida habita en la distancia entre contrastes…
nacemos en el más elemental de ellos,
vivimos descubriendo sus matices.
 

Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara.
Y de un mismo manantial surgen vuestra risa y vuestras lágrimas.
No puede ser de otro modo.
Mientras más profundo cave el pesar en vuestro corazón,
más espacio habrá para vuestra alegría.
 
Kahlil GibranEl Profeta

 
 

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