Vuelta a lo básico…

El otro día me di cuenta de que había llenado mi mochila con cosas que eran demasiado pesadas, y otras que no eran mías. Cargándome de peso olvidé lo importante que era ser ligero. No me daba cuenta de ello hace un mes cuando «cerraba» mi acuario sin entender del todo esa necesidad casi visceral de ello, no era capaz de ver entonces el origen de esa pesadez que se hacía tan presente en mi vida y mi cuerpo, y de lo vital que era aquel gesto para empezar a aligerar mi peso.
En esa mochila, llevo cosas como:
— No poder hacer mucho más por mi familia y tener que dar un paso atrás para que ellos cometan sus propios aciertos o errores, cada uno debe vivir su vida, y amar también es dejar espacio para volar o tropezar a quienes quieres.
— Tener un trabajo que a menudo se embarra con montañas de burrocracia que complica con procedimientos el trabajo real hasta extremos a veces ridículos.
— La culpa casi olvidada por amores no correspondidos, historias a medio escribir e intuiciones y verdades no siempre fáciles de digerir, aunque sean ciertas y el tiempo me dé la razón.
— Tras un gran año, surge esa sensación de que no puedes ir a mejor, y debes prepararte y temes baches y declives… ¿será miedo a ser feliz?
— La presión de un mundo que exige vivir rápido, tener más, competir con todo y hacer varias cosas a la vez hasta que olvides los motivos o el sentido de cada una de ellas.
— Preguntas y bocetos sobre el amor, especialmente el de pareja, que solo el tiempo responderá.

Stairway to heaven

Y todo eso, y tantas otras pequeñas cosas que llevo en esa mochila, han hecho que pese demasiado. Debo quitármela, y volver a lo más básico.

Respirar… sintiendo el aire que me llena de vida.
Comer… lentamente y con cabeza y corazón, juntos.
Beber… para limpiar el desgaste y erosión del día a día.
Mirar… con unos ojos a los que debo quitar las gafas de sol.

Albert Einstein dijo una vez «Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro«. Lentamente, agotado por una sociedad putrefacta y una humanidad en declive, creo que he dejado de ver el milagro en cada pequeña cosa, y he empezado a creer realmente que no existen los milagros, y que son solo esa ilusión inherente al ser humano, de un mundo por encima del nuestro.
Debo Librarme de estímulos, vaciar los bolsillos para poco después, quedarme desnudo, sin más verdad que la arena bajo los pies y el viento en la piel. Cuando el mundo se vuelve sórdido y esquivo, el aire te susurrará el secreto de dónde puedes retomar el camino de baldosas amarillas, de la paz escondida en el silencio.
No temas llorar, ya no necesitas brillar, solo ser.
Únicamente… renacer.

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2 Respuestas

  1. bruma dice:

    Guau, pedazo post lleno de sabiduría y aprendizaje. Estoy contigo y me quedo con tys palabras. Me gusta la cita de Einstein!
    Espero que puedas (podamos) ver esa magia de las pequeñas cosas y poco a poco vivir ligero de equipaje.
    Namaste.

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