Solo tú, solo ahora

Mucho había cambiado mi carácter en los últimos años, y no parecía que me hubiera dado ni cuenta. Mientras mis dedos disfrutaban de su juego favorito, mi mente divagaba mas allá del alcance de mi mano, recordando como era yo antes, en mi versión más soñadora e idealista, la que intentaba averiguar cual podría ser el segundo apellido de un hipotético hijo, cómo sería esa persona que lo cambia todo. Pero algo me hacía volver al presente una y otra vez, la vida me había enseñado que es lo único que existe, a fuerza de ostiones contra el cristal que nos separa del futuro hipotético, a fuerza de charcos que borraban las páginas del diario que todos hemos escrito viviendo.
Así que, en el presente, solo estaba una de mis manos sosteniendo mi cabeza, mientras la otra dibujaba en su espalda en arameo versos de amor y deseo, buscando generar un escalofrío que de vez en cuando erizaba aquella piel perfecta. Ella, tendida desnuda boca abajo en mi cama, era una criatura que me dejaba sin adjetivos. Mis manos, habían conseguido el meritorio objetivo de, en primer lugar, hacerla balbucear cada vez más bajo, y en segundo lugar, callarla por completo, les había llevado casi cincuenta minutos, pero ya era una realidad, la había llevado al mundo de los sueños del modo más dulce posible.
En medio de la sesión de caricias, empezó a girarse, y mi mano, cruzó de su espalda hacia su pecho, tropezando con un delicioso pezón en su camino. ¿Se había despertado? No lo parecía, seguía adormilada y ahora cambiaba de postura. Le di la distancia suficiente para que se acomodara de nuevo, y se quedó tendida hacia arriba con las piernas abiertas… y yo siempre he sabido entender muy bien las señales del destino.
Me moví lentamente para no molestarla y tras salir por un lateral de la cama, me dispuse a volver a entrar a los pies de la misma, esta vez, con la cabeza por delante. Me puse cómodo, y mientras se me hacía la boca agua, aplaqué mis nervios para hacer aquello por primera vez. Decidí hacerlo con intensidad y pasión, como si se tratara del beso más esperado e intenso posible. Por instinto, fundí mi boca con su piel, abarcando los labios, mientras mi lengua, bailaba juguetona… y abrió los ojos como platos mientras gritaba mi nombre como riñéndome.
Luego se dejó caer relajando de nuevo su cuerpo susurrando: «Solo tú…»
Y en mi interior, pensé: «…solo ahora.«

tunel
Amazing picture by: Rob-bye (from lifeofpix.com)

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