«…estar desnudo.»

Últimamente las sensaciones me desbordan, tanto buenas como malas, aunque no dudéis que sé como contener y anular estas últimas, el optimismo es mi venérea favorita.
Siento, en piel propia y ajena, esa decepción desgarradora de creer haber encontrado al amor de tu vida y darte cuenta de tu error, en mi piel fue superficial, pero atroz para esa parte de mi, alma hermana, que ha sido traicionada por quien merecería epítetos más duros. También tengo sitio para preocuparme por la soledad de un corazón noble que no sé cómo aliviar, y que cada vez que intento curar no hago más que fracasar. La ilusión de algo nuevo, puesto a fuego lento, y la necesidad de un mar que me llama a lo lejos. Proyectos, corazones rotos, sueños, realidades, transiciones y derivas, máscaras desprendidas, almas que se tocan, heridas que se cierran, personas que eligen estar cautivas. No hay belleza como la del mar en un día de tormenta y furia, cuando se exhibe salvaje y libre. Así ha sido mi última semana, un espectáculo, un cruce, un punto de partida… o quizás, tan solo un espejismo.
Veremos qué trae la marea y en qué se convierte este amanecer… diferente.
Y con esos sentimientos rodeándome, soy feliz… y no temo desnudarme.

«Es fácil quitarse la ropa
y tener relaciones…
la gente lo hace todo el tiempo.
Pero abrirle tu alma a alguien,
dejarlo entrar en tu espíritu,
pensamientos,
miedos,
futuro,
esperanzas,
sueños…
Eso,
eso es estar desnudo.»

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