Desde dentro…

Ago
19
2019

Aceptación…

 Escrito a las 11:00     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


aceptar
Del lat. acceptāre ‘recibir’/em>

1. tr. Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

2. tr. Aprobar, dar por bueno, acceder a algo.

3. tr. Recibir o dar entrada. No se aceptó la enmienda.

4. tr. Asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación…»

Hace unos meses escuché una frase que cambió mi vida para siempre: «Debes aceptar que tú no puedes ayudarla.«, seguida de otra que era igualmente una flecha en el centro de la diana «Ellos no son responsabilidad tuya.«. Y era cierto, mi maldición de ser un caballero andante hacía que me sintiera en la responsabilidad de ayudar a una de esas personas que quieren morir ahogadas. Les tiras un flotador, y no lo cogen, y nadan en dirección contraria, les tiras una cuerda… lo mismo, ellos te piden gritando «Tírate tú, tírate tú«, y en ese momento tienes tres opciones. Tirarte al agua y que te ahoguen con ellos, tirarte al agua y que te sacrifiquen para salir ellos (y luego se volverán a tirar), o quedarte en el barco y salvarte tu. No hace falta que diga, que por mucho que me doliera, elegí esto último. Obviamente, desde el agua, se me gritaban todo tipo de improperios atacando cada matiz de mi ser y mi vida, pero precisamente por eso busqué una persona objetiva, externa a todo, que me ayudara a ver, y entender, que eso que yo hacía era lo correcto, y poder así perdonarme, la culpa de si has hecho o no lo correcto puede ser una ingrata compañera de viaje. Y cuando me dijo aquel «No puedes hacer más de lo que has hecho» me puse a llorar como un idiota, pero empezó el camino hacia la sanación, la mía.
 
En aquel momento, yo estaba atormentado, incluso considerando por la culpa el volver a una relación que decir que era complicada o tóxica, era quedarse muy cortos. Yo quería empezar por crear un equilibrio personal, diálogo, sanar heridas, y ella no quería remover la «mierda» y quería pasarse directamente a cumplir su fantasía, sin importar las necesidades de los demás ni hacer las cosas bien como había sugerido poco antes, diciendo lo que yo quería oír. Aquel diálogo necesario no existió, ni pausa entre locuras ni coherencia, pero se dieron los sucesos adecuados para que yo mantuviera una cierta claridad y no cediera, algo que ha sido probablemente el mayor acierto de mi vida. Podría pasarme horas contando cosas, barbaridades de esas que cuesta creer que sean ciertas de lo enrevesadas que fueron, pero lo que más me sorprendía, era la diferencia entre sus umbrales y los míos. Sin entrar en detalles, ella consideraba que un maltrato era algo que te llevaba al hospital un tiempo, y yo, que una sucesión de palabras despectivas podrían ser la primera semilla para eso mismo.
 
La aceptación es algo muy complicado, porque normalmente estamos tan obcecados con algo que sencillamente… no lo vemos, y no puedes entender o aceptar algo que no ves. Durante los meses de relación que separamos con largos periodos de calma cuando rompíamos, yo intuía que había algo mal, pero no sabía verlo, ni ver lo grande que era. Nunca hacía las cosas suficientemente bien, siempre había cosas que reprochar, y por mucho que diera, no era suficiente. La mente clara que me ayudó al final sí supo verlo y comprenderlo, encajarlo en un patrón, diagnosticar la enfermedad e incluso ponerle nombre: trastorno límite de la personalidad. Recuerdo mi cara al oírlo. Mientras me explicaban los síntomas, parecía que me hablaban de la que había sido mi pareja con pelos y señales, como si la conociera ¿Y ella no soportaba que te alejaras de ella? Y yo… «Sí» ¿Y tenía cambios de humor radicales? «Sí». Me parece increíble que muchas más personas puedan pasarlo tan mal por algo así. Yo le decía que su terrible infancia tenía que haber dejado alguna huella, ella no quería mirar para ahí, tampoco la culpo. Limpiar algo así puede llevar toda la vida, y hay que hacerlo, sobre todo, por quienes nos rodean, pues ellos sufrirán las consecuencias de los síntomas, los cambios de personalidad, la ira, la violencia, el miedo y el dolor. Cuando te das cuenta que la persona que quieres no es mala, sino que está enferma, te replanteas todo. ¿Soy un egoísta por no quedarme en esta relación? ¿Debería hacer un esfuerzo incondicional por salvar algo así? La realidad es que, bajo cualquier circunstancia, merecemos respeto y muchas otras cosas. Todo lo que pasó fue a la sombra de muchas mentiras, agresividad, malos ratos y noches sin dormir, cosas que hasta me daba vergüenza contar, pues la respuesta de quienes me querían era siempre la misma «¿Qué haces ahí?». Y si hasta ese momento había tenido confianza ciega en que dentro de aquella demencial locura al menos ella me decía la verdad, al final era algo que ya no tenía, sus mentiras en los últimos meses habían sido muy graves, aunque en su escala de valores no fuera así, para mi… había cruzado el límite de lo perdonable.
Y salí de aquello merced al apoyo de mis amigos y un agente externo que me dio claridad y luz cuando más lo necesitaba.
Tardé demasiado tiempo en aceptar algo que mucha gente veía obvio, pero si algo me ha enseñado la vida es que cada cosa tiene su momento… y es vital que veas las cosas por ti mismo, no que te guíes por consejos de otros a los que podrías culpar si algo no sale bien. Mantén la calma, respira hondo, libera de peso tu mochila, mejor cuánto más ligeros… acepta lo que no puedes cambiar, y lucha, incansablemente, por tu felicidad.
 

Artículo escrito en Junio de 2019, cuando cogí la suficiente distancia, y que he dejado reposar un par de meses. Espero que pueda ayudar a alguien que pase por situaciones parecidas.

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Jul
9
2019

Calle Melancolía 7

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Música     1 comentario


Crecí con la voz de Joaquín, aprendiendo sus letras y con la vida como maestra para descifrar algunas de ellas. A veces pasaba años cantando mal alguna palabra, sin entender del todo una parte, o sencillamente no era capaz de comprender la profundidad de los momentos que dibujaban por no haber vivido nada parecido. Mientras dejaba atrás la niñez y me hacía hombre, las mujeres llegaban a mi mundo y las letras de Sabina ganaban presencia, ya no era solo un amigo, ahora era también consejero, y con el amor no correspondido, me mudé a una dirección virtual que pinté con pincel en la entrada de mi habitación…

Vivo en el número siete
Calle Melancolía

Quiero mudarme hace años
Al barrio de la Alegría
Pero siempre que lo intento
Ha salido ya el tranvía
En la escalera me siento
A silbar mi melodía

Y lejos queda aquella calle Saltoxo dónde me enamoré de mi tierra, dónde mis amigos querían jugar a mi futbolín y dónde aprendí a besar. Donde Dire Straits, Mike Oldfield y Joaquín sonaban por los rincones, reinando sobre todas las demás canciones del momento. Allí conocí la informática que me llevó allá dónde se cruzan los caminos, allí dejé mis pájaros y sus plumas y descubrí que hay rincones del alma a los que solo llegan las caricias. Comenzaba entonces un viaje, del cual no era ni consciente… una búsqueda personal, un enigma que resolver, un camino que recorrer…

Como quien viaja a bordo
De un barco enloquecido
Que viene de la noche
Y va a ninguna parte

Así mis pies descienden
La cuesta del olvido
Fatigados de tanto
Andar sin encontrarte…

Y coleccionamos momentos y personas, vicios y lágrimas, orgasmos y escalofríos. Y aprendemos a dejar ir para sobrevivir, con ausencias que te rompen un poquito y otras que sin embargo se celebran, como la del tabaco o la gente tóxica, o la de los amigos que no eran sino grandes disfraces… y sin embargo, esas otras partidas, las que se llevan un poco de ti, se recuerdan siempre con cariño, personas y momentos que dejan sus huellas de luz y corazón en tu mundo, como aquellas que nos subieron a un pedestal del que nunca queríamos bajar, deseando tener algo que no pudimos darles, no hay nostalgia peor… que añorar lo que nunca, jamás, sucedió…… no hay que dejar cosas sin hacer, ni personas sin vivir… aunque las historias no acaben bien, queda el recuerdo de unos días distintos, de instantes perfectos. Sino…

…Luego, de vuelta a casa
Enciendo un cigarrillo
Ordeno mis papeles
Resuelvo un crucigrama

Me enfado con las sombras
Que pueblan los pasillos
Y me abrazo a la ausencia
Que dejas en mi cama…

Dime de qué presumes, te diré de qué careces… lo he vivido una y mil veces, santos que arrasaban con todo sin piedad, estrellas de fútbol que no tenían gol, personas que decían quererte pero que no tenían corazón, contradicciones que me rodeaban mientras yo no podía evitar ver en mis actos más incomprensión que mala intención. Quien te quiere, no te quiere cambiar; quien te quiere, empieza por comprender y aceptar, no por criticar, un buen amigo afina tus gafas existenciales con risas e ironía, con abrazos y vida, y deja la espada para la batalla del día a día, un buen amigo ve en ti belleza que tu a veces no eres capaz de vez, ni encendiendo todas las velas que te regala la vida.
Evito abusar de la nostalgia, no es un sofá en el que me sienta cómodo, pero para seguir y acabar con la canción, no puedo sino aferrarme a ella…

…Trepo por tus recuerdos
Como una enredadera
Que no encuentra ventanas
Donde agarrarse, soy
Esa absurda epidemia
Que sufren las aceras
Si quieres encontrarme
Ya sabes dónde estoy.



Jun
21
2019

Aprovechando tu segundo

 Escrito a las 17:00     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


 
 
 
La vida es un segundo… y pasa volando.
Es algo que gana más valor y sentido según pasan los años.
Pero siempre está vigente del mismo modo, aunque con los cuarenta empiecen los achaques, y cuando eres niño sientas que puedes correr más que el viento, en cualquier momento… puedes estar a un solo paso de tu final, y no solemos ser conscientes de ello. No hay garantías de nada, no existe nada eterno, y el «siempre» es la mayor mentira de todos los tiempos, una que hace de nórdico para darnos calor, pero que es imposible de agarrar, como cualquier otra nube de las que habitan nuestro cielo.
Asusta mirar alrededor y ver a un deportista de élite tener un infarto a sus 38, o a un abogado de prestigio mundial morirse de una grave enfermedad en dos meses, pese a tener todo el dinero del mundo, la vida sana perfecta y a todas las personas que hagan falta para cuidar de ellos. Somos seres de papel, somos estrellas fugaces, volamos un mágico instante por un firmamento que aunque crucemos no es nuestro… es un regalo y un préstamo a la vez, es un tesoro que no tiene precio, y sin embargo, que no solemos valorar adecuadamente.
Vivamos sin miedo, agotemos los besos, las caricias, los abrazos y las sonrisas, hagámonos el amor con ropa y sin ella, mojémonos con las olas del mar y respiremos bien hondo, olvidemos rencores y volemos libres, huyamos de prisiones y de cazadores, seamos sinceros… sobre todo con nosotros mismos, aprendamos o disfrutemos de lo aprendido, seamos con los demás cómo nos gustaría que fueran con nosotros, suframos lo justo y necesario, centrémonos más en ser que en parecer.
Aprovechemos este segundo que nos regala la vida, antes de que se acabe.
 
 
 

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May
7
2019

«El amor», según mi libro favorito (El Profeta), de Kahlil Gibran

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     1 comentario


Dijo Almitra:
Háblanos del Amor.
Él levantó la cabeza, miró a la gente y una rara serenidad de acero y miel inundó sus almas.
Cuando el amor os llame, seguidlo; aunque sus caminos sean duro y difíciles.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos; aunque os hiera la espada que entre ellas se esconde.
Y cuando os hable, creed en él; aunque su voz destroce vuestros sueños, tal como el viento del norte devasta los jardines.
Porque así como el amor os corona, os crucifica.
Así como os hace crecer, os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.
Como trigo en gavillas os une a vosotros mismos. Os desgarra para desnudaros.
Os criba para libraros de las células envejecidas de vuestra piel y las neuronas marchitas que pudren vuestro cerebro. Os desinfecta, rescata vuestra inocencia.
Os amasa, hasta volveros flexibles y dóciles.
Y os cuece en su fuego sagrado para convertiros en el pan consagrado de la fiesta de Dios.
Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.
Pero si, en vuestro miedo, buscáis solamente la paz y el placer del amor, entonces será mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales. Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada más que a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir:
-Dios está en mi corazón.
Sino más bien:
-Yo estoy en el corazón de Dios.
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque será él quien, si os encuentra dignos, os lleve de su mano.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.
Pero si amáis, y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

A veces no está mal, recordarle a uno mismo, un extracto de su libro favorito.

Feb
13
2019

«Días extraños», con Nacho Vegas

 Escrito a las 17:38     Archivado en: Desde dentro..., Música     comentarios cerrados


…Sigue recto, hay un desvío
tomaló hasta el final
si hemos hecho algo mal amor
verás una señal.
Pero no iba llegar,
y avanzamos igual
como atraídos por el Sol
hacia su mismo centro
hay días en que valdría más
no salir de la cama
en solo un minuto vi mi vida cambiar
si solo era un juego pregunté
dónde esta la gracia
y todo el camino aquella extraña canción
Bara bam bam bam
y no nadie dijo nada
no nadie dijo nada
nadie dijo nada
nada más.

 
Nacho Vegas — Días extraños
 


 

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Ene
28
2019

El rencor que te retuerce

 Escrito a las 10:30     Archivado en: Aullidos, Desde dentro...     1 comentario


He de confesar que estas últimas semanas he pasado más veces de las que me gustaría por sitios que no debería transitar, sitios oscuros y vacíos, pozos para un alma que sigue caminando sabiendo que siempre hay salidas. El rencor hacia mi última pareja es difícil de gestionar, su comportamiento y sus acciones pueden ser comprensibles bajo su punto de vista, pero bajo cualquier otro… es tan duro ver a alguien que quieres escoger quedarse con un maltratador por miedo a estar sola, que me aterra que algún día protagonice alguno de esos lamentables titulares y yo ni me entere, el trato cordial nos está prohibido también por una persona que como los partidos políticos, promete mucho pero no puede esconder su verdadera y cruel cara. Pero bueno, siendo justos, mucha gente sufrió lo suyo cuando yo estaba con ella por eso mismo.

El amor, el rencor y el odio bailan un tango peligroso… supongo que solo el tiempo puede hacer olvidar esa amargura de haberte sentido engañado y utilizado, pero intento disculparme diciéndome que todo es muy reciente, hace poco más de una semana que ella se casó con él, con el loco malo, y no hace más de cinco o seis meses que ella forzó nuestra ruptura, supongo que influenciada por el lavado de cerebro de este sujeto que no tenía otra cosa qué hacer que irla desgastando hasta convencerla de que su locura y sus actos habían sido fruto de los celos. Cada uno hace sus elecciones y hay qué aceptar las de la gente que queremos, por duras que sean.

Debo perdonarme por las cosas que hice mal y al mismo tiempo ser justo y no olvidar que éramos agua y aceite, yo intenté mezclarnos muchas veces pero ella solo quería que yo me convirtiera en aceite, y que lo hiciera en unos plazos muy limitados, sin valorar mis gestos ni mis esfuerzos, yo me adaptaba a un mundo del que ella no quería cambiar casi nada… y hay que ser, ante todo, uno mismo. Si algo me encantaba de ella era su forma de luchar por todo, impaciente e inagotable, pero se obsesionó con una idea, y dejó de pensar en nosotros y cuidar la pareja, ya solo le obsesionaba un contrato imaginario, olvidando algo que teníamos ante nosotros y que yo creía real.
Al final había tanto miedo, ruido y desasosiego, que nos consumió sin remedio.
Ojalá mi intuición sea errónea, él sea lo que promete, y sobre todo, ella encuentre la calma que merece.

Autor

  Earl grey con cookies de...

...coleccionista de sujetadores del presente, sintonizador escacharrado de melodías y momentos, de besos y recuerdos. Derrochador venéreo de optimismo, aprendiz de todo, maestro de dar abrazos, tiburón sin agua, gaviota con cielo, gallego sin mar.

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