Caitlin Clark y la rivalidad femenina

Del mismo modo que una mujer puede ser la criatura más dulce del planeta, todos hemos visto alguna vez sus instintos más vengativos y crueles, especialmente, hacia otras mujeres. Nadie critica más a una mujer que otra y muchos hemos tenido la sensación a veces de que cuando una mujer en puestos importantes, se enfrenta a otra, desata una crueldad mucho mayor a lo habitual en el otro género.

Esta «rivalidad femenina» o «feminidad tóxica» es algo que personalmente me ha llamado mucho la atención, del mismo modo que me han dejado sin palabras aquellas mujeres que votan a partidos de extrema derecha que abogan por su vuelta a las labores domésticas y ese lamentable rol que históricamente han tenido que soportar, y al que algunas parecen adictas con ese síndrome de Estocolmo que inyecta en vena el patriarcado llamándolo «valores», pero que tiene más de cadenas que de liberación.

Ya ando por las ramas, vuelvo.

Hoy me crucé con un vídeo que me recordó un tema muy candente.

Os cuento: resulta que en Estados Unidos hay una jugadora de baloncesto llamada Caitlin Clark, cuya historia es realmente curiosa.

Máxima anotadora en la historia del baloncesto femenino universitario, número uno del draft en 2024, su juego y su tiro hicieron que rápidamente ganara atención mediática y el aplauso de la comunidad baloncestística. Comentaba sobre ella nuestra legendaria Amaya Valdemoro: «Su capacidad de tiro, su visión del campo, el saber estar y su toma de decisiones para el pase son una auténtica barbaridad, sobre todo haciéndolo con esa naturalidad y facilidad cuando tiene toda la presión de estar siempre bajo el foco”.
Incluso antes de llegar a la WNBA ya estábamos enamorados de su juego. En su primera temporada fue novata del año con 66 de 67 votos a favor, con una media en esa temporada de 19,2 puntos, 5,7 rebotes y 8,4 pases por encuentro, sensacional.

Sin embargo, no esperábamos lo que vendría a continuación.

Las demás jugadoras de la WNBA, celosas de la atención que despertaba Clark, se ensañaron con ella en la cancha, practicando sobre ella un juego violento y agresivo, y con la permisividad de una organización que no estuvo a la altura, la jugadora tuvo que pasar por momentos muy duros. Esta es una buena recopilación de esos lamentables comportamientos:


No hay peor enemiga para una mujer que otra, y sus compañeras de liga han demostrado ser verdaderas víboras. Muchos de los comportamientos de sus rivales son, para mi, expulsión directa. No se debe permitir que en los deportes haya este tipo de comportamientos tóxicos, pues son mal ejemplo para las nuevas generaciones, y no podemos permitir que la violencia gane a la elegancia.

Lleva rumoreándose durante gran parte del año la posible salida de Clark de la liga, y espero que no sea así. Quiero que se enfrente a todas estas estúpidas y les demuestre que el baloncesto es algo que se lleva en la sangre, y la violencia… es el último recurso del incompetente, y no debe permitirse. ¡Venga Caitlin!

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