Inúndame otra vez

Ayer parecía un día más en Madrid, gris no solo por los cielos sino, personalmente, por lo duro que me resultaba volver a la oficina después de 2 semanas de vacaciones en Brasil. Coger ritmo no es sencillo y la navidad… da mucha pereza, la saturación de gente me hace tener más ganas que nunca de meterme en mi cueva… y claro, si le sumamos tanto tiempo fuera de casa y pereza por estar «en sociedad», pues las ganas de encerrarme en casa mientras fuera diluvia rozan sus máximos históricos.

Y salía yo de trabajar cuándo uno de mis compañeros me pidió un paraguas, y se llevó uno mío, y minutos después, al salir yo a la calle, vi que era imposible incluso caminar los 100 metros que separan mi oficina del Metro sin calarme hasta los huesos.
Me dejaron otro paraguas y pude llegar bien, esa estación en concreto aún aguantaba el envite de la lluvia, pero había leído en las redes que había algunas cerradas por inundaciones…



Así que cogí el metro con la esperanza de llegar a mi destino, pero a mitad de camino empezó la aventura.
Línea cerrada de aquí en adelante, búscate la vida y vete a dónde quieras como quieras.
Me pasé 15 minutos analizando opciones, buscando alternativas.
Para un trayecto de 10 minutos, los cabrones de Uber pedían 80€, eso de adaptar tus tarifas a la demanda debería estar prohibido… pues cobrar algo, en función de la demanda, es inhumano ¿Te duele la cabeza? Pues hipoteca tu casa por esta aspirina, no, los precios no van así, salvo con Uber.
Total, que busqué un autobús que me llevara en la dirección correcta… y había cientos de personas en la parada esperando, tardaría horas en coger un bus, así que se me ocurrió la idea de caminar a la parada anterior, y tras 20 minutos de espera pude coger un bus en la dirección correcta. El busero, convertido en dictador, iba gritando y maldiciendo mientras Francia y Marruecos empezaban su duelo. Se saltó 5 paradas en las que la gente necesitaba llegar a sus casas y no podían, mientras yo avanzaba lentamente hacia la mía.

Tardé una hora y media más de la cuenta en quitarme la ropa mojada y tocar mi sofá, en el que me hice bolita bajo una manta y mientras acababa el partido me dejé llevar a los brazos de Morfeo… agradecido de tener un hogar cálido y seco en el que poder ser tan feliz en ese momento.

También te podría gustar...

Deja un comentario

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com