¡Sigue tu instinto!

Hace bastantes años que creo que el instinto, o la intuición, además de ser primos tienen mucho que ver con esa energía que nos conecta a todos.
Es cuestión de tiempo que se pueda explicar científicamente, pero por ahora… ¿A que a veces intuyes que la intuición existe? Y creer en ese sexto sentido, es para mi, uno de los consejos más sabios que se le pueden dar a alguien:
 
1. ¡Sigue tu instinto! ¡Confía en tu intuición! ¡Cree en ti!
 
Por desgracia, la vida nos machaca y hace que los miedos se apoderen de nosotros, que perdamos confianza o que cambiemos nuestra forma de ser y nos metamos en cuevas virtuales que nos impiden ser felices de verdad (una cosa es «ser» y otra «parecer», ¡va por vosotros instagramers!). Estos meses me he encontrado una amiga que por miedo enterró durante muchos años pasiones como escribir o bailar, siendo muy buena en ambas, por no gustarle a su pareja; también he conocido a un chico que por miedo a no encajar trata fatal a la gente lo que obviamente hace que no encaje y que la gente lo ponga verde, algo que prefiere ignorar a reconsiderar su actitud; y a una persona que tras tener una relación que no funcionó, quiso creer que funcionaría a la segunda para poder así tener una pareja clásica, que obviamente, no funciona, y el tiempo ha hecho que todo sea más complicado ahora.
Así, que, puliendo el consejo, añadiríamos:
 
1a. ¡Escucha a tu instinto…
     pero también a tus amigos, los de verdad.

 
Confiar en uno mismo está bien, pero si de repente te ves solo… igual es que haces algo mal. Hay que saber distinguir amigos de verdad, de los de pega, que hay quien tampoco sabe, yo hace mil años tuve un «amigo» que tenía, literalmente, cientos de amigos, a los que usaba según iba necesitando; y cada varios años me pedía un favor que yo le negaba, me enseñó mucho aquel chico. Obviamente, no basta con tratar a alguien como un amigo, de un día para otro, para que lo sea, es algo que se hace a fuego lento. Valora mucho quienes siguen a tu lado pese a ver tu peor cara, no dudes en dar lo que sea necesario por ellos: unas veces es algo material, otra tragarte tu orgullo y sobre todo, decir «te quiero» y pedir perdón, tanto si lo merecen, como si non (es que tenía la rima fácil en gallego, jo). A mi me duele algún amigo que era bueno y que no supe retener, pero menos las heridas de los campos de batalla del amor, pues en casi todos los casos creo tener argumentos lógicos para hacer lo que hice. Y si alguien te quiere, también luchará por quedarse en tu vida, si para esa persona eres una opción… no la trates como una prioridad.
 
1b. ¡Cree en ti!
     Pero acepta que no puedes controlarlo todo.

 
La obsesión por controlar la vida que tienen algunas personas no es sana. Mi mejor amigo ha planeado los próximos 30 años, y a veces desisto de hacerle vivir en presente, creo que ya no sabe, o quizás, acaben enseñándoselo sus hijos a fuerza de cambios de plan. Tuve una pareja que quería planificar viajes dentro de unos meses cuando en el presente, nuestra relación era un tormento; le ponía fecha a cosas que nunca llegaban a suceder pues, sorpresa, ya no estábamos juntos. Si de verdad quieres algo, quiérelo ahora, y no lo dejes para mañana, podría no estar. Cuánto antes entiendas que no puedes vivir en ningún tiempo que no sea presente, antes empezarás a ser más feliz con menos, a ser más honesto contigo… llámale «Carpe Diem«, «Memento vivere» o cómo quieras, pero «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy«.
 

«Voy a volar»
dijo el gusano.
Todos se rieron,
menos las mariposas.
»
 
 
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