La última cocacola del desierto…

El otro día una amiga me sorprendió con esa frase:

«Es que hay gente que se cree la última cocacola del desierto…»

Y qué queréis que os diga, me encantó.
Porqué últimamente he tenido que lidiar con una de estas cocacolas. Porque puedes tenerle mucho cariño a alguien, pero cuando ves cómo trata a otras personas, temes que tarde o temprano eso te pase a ti. Como reza el refrán «cuando veas las barbas cortar, pon las tuyas a remojar«, pues eso, que si alguien es injusto y trata en general a la gente como si fueran colillas humanas, en algún momento… tu serás esa colilla. Y claro, estas personas luego miran sorprendidos al mundo en plan «¿Qué injusticia?«, cuando realmente es todo lo contrario, y solo recogen un poco de lo que siembran.
En mi experiencia puedes enfadarte mucho con alguien, pero cuando lo quieres de verdad, no es difícil recobrar lo perdido. Pero cuando ambas partes saben que han hecho algo mal, claro, no cuando una parte reconoce haber hecho alguna cosa mal y la otra parte dice «Por supuesto que hiciste cosas mal, y yo lo hice todo genial«. Todos tenemos muchas oportunidades de aprender, y hay personas que las saludan mientras pasan sin verlas, sin ser conscientes de que dejan pasar una oportunidad de ser mejor. (En muchos ámbitos, yo el primero)
Y no queda otra que aceptar esa distancia… ha de quedar un hueco para que alguien lo llene.
Hay muy pocos amigos por los que morir, menos aún que morirían por ti, y otros… que te matarían en su beneficio o te dejarían morir por orgullo.
Es vital saber qué tipo de amigo es cada uno de los que tienes.

livelong¡Larga vida y prosperidad!

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