Cuando la vida nos pone a prueba

Cuando pienso en el concepto de «poner a prueba» a alguien, recuerdo siempre una escena de «La momia» (1999). Es cuando el templo se derrumba y los dos hombres pelean mientras sus chicas lo hacen a unos metros entre ellas (el pelear, digo). De repente, se resquebraja el suelo y ambos hombres caen para quedarse colgando al borde de un precipicio, apenas con sitio para sus manos y asomar sus caras cual gatitos de Shrek. Caen pedruscos afilados, y acudir a su rescate es un suicidio, y sin ayuda, morirán.
Y es entonces cuando la intrépida Evy no duda y corre en ayuda de Rick, su amado, mientras que Imhotep, que ha rescatado a su amada de la muerte, le pide ahora a Anck Su Namun que le ayude, pero esta tiene miedo… y decide salir corriendo. El pobre Imhotep decide entonces dejarse caer, y morir, una vez el amor que durante siglos le dió fuerza, se ha desvanecido con la máscara de la mentira de su amada.

Pensar en escenas y momentos así me ha llevado a afrontar de forma positiva las decepciones de la vida, cuando alguien a quien quieres se comporta de un modo que no te gusta. «Mejor ahora que en otras circunstancias más complejas«, pienso yo, y miro al frente. Y lo mismo le pasará a muchas personas que han creído ver caer mi máscara, o que han visto una parte de mi que a veces, tanto me cuesta ver.

También recuerdo haber hablado en su día de que existen modos de ver tras la máscara de una persona, sobre todo en el ámbito sentimental. Si esa persona está, o cree estar, enamorada de ti, si no es correspondido en igual medida, el ver cómo afronta lo que sientes desvelará quien es realmente, y qué tipo de equilibrio tiene consigo mismo. Una persona que te quiere de verdad, equilibrada y coherente, aceptará tu punto de vista, entendiendo que el amor no se puede forzar, e intentará continuar la amistad, bien en ese momento, o bien más adelante si necesita un tiempo para asumirlo y recuperarse. Eso es amor, querer a alguien de verdad y por encima de todo, que no poseer, que es hacer a alguien solo tuyo.

En esos otros casos, surgirán reproches y desplantes, gritos y actitudes destructivas. Quizás entonces no contemplen la amistad, sino que, por no poder disfrutar de su ansiada posesión, se enfadarán como cuando a un niño pequeño, le quitas su juguete. Las actitudes posteriores a una ruptura, a menudo, me han dado la razón cuando poco antes era un mar de dudas. Un pequeño gramo en la balanza te hace inclinarte hacia un lado, y eliges, despertando tornados y huracanes tremebundos, qué, finalmente, te dan la razón… y sientes el extraño consuelo de pensar «¡Madre mía! Qué cerca he estado de quedarme al otro lado y tener que lidiar con eso… a diario.»

Jamás deberíamos olvidar, qué, como decía la Shakira buena (la pre-contusiones bailongas) «Siempre supe que es mejor, Cuando hay que hablar de dos, Empezar por uno mismo«, una cita que intento tener presente cuando se desatan enfados y reproches. Todo equilibrio empieza por uno mismo, no podemos esperar que alguien nos sostenga, pues dependeremos de esa persona para estar de pie… y eso nunca acaba bien. Yo también me he enfadado por no ser querido cuando me hubiese gustado serlo por alguien, pero con el tiempo comprendí que hay relaciones que ya nacen mal, y que deben podarse cuanto antes, para que el árbol al completo que somos no se marchite.

[spotify:track:4T6wHutICx4hLpiH8LItCm]

Post escrito a mediados de Septiembre de 2012

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. Shubhaa dice:

    Mi querido KATREyuk, me ha encantado tu reflexión… te diré que es mi escena favorita de la peli, la cara de tonto que se le queda al pobre Imhotep (no lo puedo evitar). Y sí, superemos de una vez el concepto de media naranja que implica que sin pareja nos falta la mitad. Y superemos también el concepto de ruptura como un fracaso: el fracaso es compartir tu vida con alguien que no la enriquece sino que la amarga…
    Abrazos individuales y equilibrados

  2. Moona dice:

    Cuando la vida nos pone a prueba, se caen las máscaras y la verdad asoma, y a veces descubrimos que lo que parecía amor no lo era, sino afán de posesión, falta de autoestima, miedo a la soledad, — ¿qué sé yo? —. A mí no me entra en la cabeza cómo puede uno quererse tan poco como para querer a toda costa atar a otro a ti que sabes ¡que no te ama! Descubrir a tiempo que no era lo que parecía, es un regalo, y si, cuando desaparece la máscara, vemos dolor en el otro (normal, por otra parte, es un chasco muy grande descubrir que a quien adoras no siente lo mismo) pero vemos también que quiere nuestra felicidad, tendrá el sello de amor del bueno aunque no podamos corresponderlo de igual modo, y como el tiempo suaviza todo, tal vez llegue el día en que ese amor se transforme en uno de sincera amistad :)

    Un beso

  3. crazy_mj dice:

    Me ha encantado la reflexión, la verdad que para mí cuando «la vida te poner a prueba» es para saber de que pasta hecha, si estás preparado para enfrentarte a ello y como lo vas a superar, si vas a poder sólo con ello y vas a necesitar apoyo.

    Cuando mi ex rompió conmigo, porque le puse entre la espada y la pared, sabía que íbamos a romper y cuando la relación se rompió, al principio estaba jodida luego me di cuenta de que me merecía alguien mejor, así que digamos que me enfrenté a la ruptura y gané la batalla :)

    me encantan tus entradas, te hacen reflexionar :)

    un abrazo!!

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com