Distopía con Baloo

Salimos del cine, y entonces cuando recordábamos una escena divertida cuando se giró sonriente hacia mi. Y entonces la besé, jamás en toda mi vida había sido tan impulsivo, pero tenía claro que quería hacerlo y acariciar aquellos preciosos y generosos labios con los míos.
Tras aquellos segundos mágicos que siempre acaban pareciendo escasos, me separé de ella para ver su cara. En ella, brillaban aquellos preciosos ojos negros y pude ver que no estaba del todo disgustada, por lo cual, mis mejillas se relajaron al saber que una mano no dejaría su impronta en ellas.
¿Por qué me has besado? — dijo realmente curiosa, una vez ausente la seguridad desbordante de la que hacía gala en su forma de ser.
Lo desee desde la primera vez que vi tus labios, y no quería dejar de vivir algo así… — respondí, lo más tranquilo que pude aunque mi corazón estaba enfrentándose a la pausa tras una prueba de esfuerzo.
Pero ¿No crees que ha sido precipitado? — dijo ella, mientras recuperaba su carácter desconfiando y temeroso de compromisos, relaciones u hombres en general. Según hablaba comenzamos a caminar uno junto al otro.
Lo más sereno que podía, respondí: ¿Cuanto tiempo puede pasar antes de que se diluya el interés? Podrías cansarte, irte, entretenerte con otro chico que tenga más tiempo libre que yo… y entonces perdería esa oportunidad para siempre. No podía asumir ese riesgo, vi un segundo adecuado, y lo aproveché. — y le sonreí, intentando hacerle ver que no había sido nada malo, y que sería un recuerdo dulce para ambos.
¿Y si quiero más? ¿Y si quiero que seamos pareja? ¿Y si sueño con algo más que un beso…? — respondió, midiendo mis límites más que valorando lo que decía, esperando asustarme.
Eso habrá que negociarlo… — yo también sé jugar.
Claro, yo por mi, y más aún después de esta primera cita, tendría otra. — dijo conciliadora y mortal.
Yo antes del beso también quería otra cita, pero ahora creo que es mejor dejar este recuerdo perfecto así, solitario e intacto, para siempre. — comenté, tan aparentemente honesto que casi llegué a creerlo. No me dio tiempo a pensar cuando me cogió del hombro y me puso de frente a ella.
¿Pues sabes qué? tendrás que soportar que lo estropee, pero te aseguro, que valdrá la pena. — y entonces me abrazó, rodeando mi cuello con sus brazos haciendo un lazo del cual ya nunca conseguiría escapar.
¿y sabéis qué?
Valió la pena.

chica
Image from the amazing website Gratisography, thank you Ryan McGuire, by BellsDesign.

Y no, no me ha pasado, no estoy enamorado, pero hay que soñar e imaginar historias para que nunca deje de existir Fantasía ¿no? Ese es el precio de mi nick… y mi karma.

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