Sin mirar atrás…

No me gusta mirar al pasado, aunque a veces pueda parecer que es así.
Los recuerdos son enseñanzas, cicatrices, hojas escritas… pasos al frente.
Una de mis citas favoritas, una de mis máximas, es aquella de:
«Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá«
Harold MacMillan
Y gracias a algunas lecciones, he conseguido aprender que nada puedo cambiar de lo sucedido, salvo aprender lo que pueda, y usarlo en un futuro del cual me ocuparé cuando llegue.
Hace muchos años, más de 15, estuve con alguien que me agotó en 15 días tan intensos que consumieron la relación como el fuego consume un periódico, rápido y sin dejar brasas. Durante años me culpé de haber dejado escapar a una persona excepcional y única que podría haber cambiado mi mundo, y unos años después, al tener la oportunidad de reencontrarme con ella, e incluso retomarlo todo, me di cuenta atónito, de qué me había alejado de ella, de que seguía ahí… y de que jamás debería volver a dejar de creer en mis primeras, segundas o terceras impresiones, somos más sabios de lo que creemos, un hilito nos conecta con «el Todo» y nos susurra secretos que a veces, estúpidos, decicimos ignorar.
Y cuando creo tener afinado mi sexto sentido, a veces se me cuela alguien, cada día los vampiros se disfrazan mejor.
Ahora, pueden caminar de día e incluso lucir su mejor sonrisa, debes mirar en sus ojos, y verás, no sin pena, que al fondo de sus ojos hay un hueco, un vacío, uno que intentarán tapar con capas de arrogancia o cualquier otra arma de la que dispongan. Cada día descubro nuevos defectos míos, como situaciones ante las cuales no sé cómo actuar y necesito de una inevitable distancia para ver mejor cuál es mi situación, y a veces me equivocaré, y otras no. Lo bueno es que cuando actúas, cuando le quitas a alguien la sangre de la que pretendía alimentarse, el caramelo del niño adulto, ves su verdadera cara, y cuando saca los colmillos y grita sabes que estabas en lo cierto, que tu instinto no te engañaba, y que el destino te ha hecho un magnífico regalo alejándote de tan inadecuada criatura.
Esa revelación, ese presente, cala tan hondo, que deseas incluso llorar… de alegría, capaz de ver en ese momento el abismo del que te has librado.

Cuando tomas una decisión, no olvides, que de volver a vivir ese momento, es casi seguro que harías lo mismo. Confía en ti, que los demás no te hagan creer que no tienes paso firme. Asume errores, y felicítate por tus aciertos, sé justo. Sé valiente, y paga el precio necesario por ello, aunque la soledad o saltar a una piscina sin agua puedan ser en ocasiones contadas el precio. No temas hablar ni escuchar, eso te echarán en cara quienes carezcan de palabras. No temas vivir, ese es un precio que nadie se puede permitir.

3ways

Quizás escribiera esto hace unos meses o quizás ayer, me guardo eso para mi, pero estas líneas no merecen coger polvo en «borradores». Espero que me disculpéis ser algo duro, al fin y acabo ¿Qué hay más cruel que un Lunes de Agosto?
Ánimo con la semana, espero que estéis de vacaciones.
Namasté

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