Delirios sentimentales

El otro día asistí a uno de esos momentos duros en los que una amiga lloraba desconsoladamente por un amor perdido. Lo hacía sin fondo, sin un mañana, y se veía cómo entre sus lágrimas se disolvía su alma. No hay motivos ni razones, ni esperanza ante esos delirios sentimentales, ni más salvación que el tiempo, ni pañuelos suficientes para secar el corazón ni bálsamos que lo curen, tan solo ver pasar ese reloj de arena que te consume con cada grano, dejándote reducida a poco más que nada, lista para renacer cuando hayas cogido fuerzas y ponga fin el sufrimiento.
Mientras la miraba, recordaba cuando yo también amaba así. Cuando era capaz de sufrir sin medida, de respirar agonías, de sentirme sumergido en océanos de oscuridad dónde la luz parecía imperceptible e inalcanzable. Supongo que en el bazar dónde compré mi calma, dejé algunas cosas, quizás se quedó una parte de mi sonrisa allá dónde la cordura se volvió un escudo aparentemente inquebrantable, quizá mi mente conquistó una porción de locura que protegiera al corazón de sus continuos saltos al vacío sin red.
Me daba pena, intentaba sostenerla entre mis brazos cuando se caía, y mientras tanto, una parte de mi pensaba, en un diálogo privado y propio: «¿Cuándo dejaste de amar así?», tardé unas horas en responderme. Si no hubiera visto luciérnagas, quizás no creería en ellas, si no me hubiera enamorado de ranas, quizás no creería cuanto y cómo puedo amar. Supongo será solo cuestión de dedicación y esfuerzo, juntas ambas cosas.

Intenté explicarle…
que una persona que te trata mal o es injusta contigo no merece ser amada.
Que se idealiza a alguien en esas circunstancias, pero que es humano e imperfecto.
Que siempre llega un amor más grande, uno más real y mejor adaptado a quien tu eres.
Que la vida te hace un «regalo» para darte la oportunidad de encontrarte contigo misma.
Que su mundo no debe girar entorno a alguien que no esté en un espejo frente a ti.
Que cuando el odio queda atrás, cuando ves con perspectiva… comienza la curación,
cuando cierras un candado, puedes abrir otro.

Dije todo lo que sabía de la vida, pero nada podía suavizar ese largo camino por recorrer.
Un corazón joven no entiende de equilibrios ni de cordura,
tan solo de viento y de altura.


Image taken from Stockvault. Called «Love Locks«, by Khaki (Thanks)

[spotify:track:5s5t0OFg9lIlBFaCI14K1i]

También te podría gustar...

6 Respuestas

  1. qué duro es… que perdido te llegas a sentir.. me suena esa circunstancia. son tantas las preguntas sin respuesta y los momentos sin consuelo…
    pero unos antes y otros después, terminaremos por ver esa luz que ilumina nuestra alma.

    Cuando no se puede caer más bajo, solo queda levantarse.

    besosssssssssssssssss

  2. Tegala dice:

    Dejamos de amar asi cuando maduramos el amor, cuando nos damos cuenta de todo eso que tratabas de mostrarle… no dejas de amar, amas maduro, responsable contigo mismo y con la otra persona, sabiendo ver sin idealizar y entonces, si acaba, el final es duro pero también pausado, sabiendo pasar el mal trago sin quedarnos en el camino…

    Un abrazo.

    • KATREyuk dice:

      Qué sabia nuestra Tegala :)
      Coincido contigo plenamente… y aunque me gusta tener esa madurez, a veces añoro aquellos «finales del mundo»… que ahora me resultan cómicos cuando los recuerdo.
      Un abrazo

  3. Bruma dice:

    Y el tiempo lo cura. Es así, se queda dentro esa melancolía, pero pasa. Y el siguiente amor es distinto. También es el tiempo quien determina si es el amor de tu vida o no. Eso lo sabemos de viejitos.
    Mientras tanto, tanto amar como sufrir, es vivir. Ambas cosas forman parte de la misma moneda.
    Achuchon.

  4. Sula dice:

    A mí me queda camino para encontrar esa madurez porque aún amo de esa manera, a aquellos que me rodean o me rodearon… pero damos pasos, avanzamos, y, como dice Bruma, vivimos. Y un día me daré cuenta de que si aquello pasó es porque debía pasar, para que yo creciera, para que encontrara a personas mejores para mi camino… pero cuesta verlo y no cuenta lo que los demás te digan, a pesar de su sabiduría.
    Abrazos

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies