Maldad como ausencia de Verdad

Ayer me contaba una amiga parte de su vida sentimental. Alguien que no quiso quererla no hace mucho y cómo aún se recupera poco a poco, pues el cuento de hadas que parecía no continuó después de las perdices cómo cabía esperar. Tuve dejavus, causados, vividos. Los corazones rotos ganan cuota de mercado a la nuevas ilusiones, el amor se devalúa rápidamente en Wall Street. Cuando me contaba cómo se había comportado él, pensaba en esa hipotética maldad, y como quizás, no es tal. Las dudas, falta de seguridad, miedos, ausencia de ingredientes importantes, falta de «chispa» o conexión… hay muchos motivos por los que alguien puede elegir no continuar una relación, y no todos tienen que ver con que la persona que tienes delante no sea estupenda o muy recomendable para ti, sino con el momento de la vida en que ambos se encuentren y lo que necesiten en ese momento.

En nuestras cegueras individuales no hay verdades ni maldades, tan solo necesidades en cada etapa de nuestra vida, paisajes que atravesamos y de los que aprendemos algo. Unas veces son errores que se quedan en nuestra conciencia, dejando una huella que más adelante, nos hará falta para tomar una decisión mucho más importante. Al cosmos parecen darle igual nuestras pequeñas e insignificantes búsquedas, pues en la inmensidad del todo, forman parte de un equilibrio muy por encima de nosotros.

No he conocido muchas personas cuyos actos se rijan por una verdadera maldad. Personas que conscientes de hacer daño, elijan hacerlo pese a ello. Todos habitamos esas pequeñas locuras en las cuales lo que hacemos, parece tener sentido. El ladrón cree hacer lo correcto, incluso los seres más viles, los políticos, creen en su pequeño universo, estar haciendo lo mejor (para su bolsillo, especialmente). Cuando vives y sufres lo que crees maldad de alguien, con el paso de los años, con perspectiva y esos ángulos que vamos ganando, a veces somos capaces de entender mejor lo que pasó y de perdonar completamente aquello que juramos que nunca perdonaríamos, no es lo mismo maldad que estupidez, ni miedo, ni falta de afecto. Nuestras heridas se ponen de manifiesto en nuestros actos, unas veces para derrumbarnos, otras para reaccionar agresivamente en contra de ellas, unas aprendiendo, otras necesitaremos asistir a una clase de recuperación para dar ese pasito al frente.

Quizás no seamos malos o buenos, sino diferentes. Quizás haya quien no sea capaz de enfrentar la soledad y el vacío, la falta de aire de algunos huecos de la vida, los cielos grises dónde no parece salir nunca el Sol. Quizás hay ojos que no son capaces de ver estrellas, y odian por ello al mundo con todas sus fuerzas. Quizás se pueda amar tanto que una vez roto el corazón no pueda ser recompuesto. Quizás un abrazo que no le dieron a alguien, puede causar miles de muertos décadas más tarde, por no ser capaz de liberar lágrimas, de entender, aprender o crecer.

Quizás si todos fuéramos capaces de saber y expresar lo que necesitamos, y unirnos complementando necesidades, podríamos ser más felices globalmente, llevando al mundo a la siguiente etapa de evolución que ya nunca alcanzará.

Quizás, y tan solo quizás, las almas estén condenadas a caminar por este y otros mil mundos en busca de respuestas y nuevas preguntas que fortalezcan un Todo tan grande que ni aún así crece o mengua.

Quizás debería beber algo fresquito para refrigerar el cerebro… empiezo a tener síntomas de sobre-exposición a los iones provenientes de Omicron Persei 7.

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4 Respuestas

  1. «Quizás se pueda amar tanto que una vez roto el corazón no pueda ser recompuesto. Quizás un abrazo que no le dieron a alguien, puede causar miles de muertos décadas más tarde, por no ser capaz de liberar lágrimas, de entender, aprender o crecer.»
    ¿¿Sabes leer la mente?? jjejejej
    magnífico, extraordinario. Eres capaz de ver más allá y descubrir muchos y diferentes puntos de vista. Siento que me comprendes!!
    un abrazo (de oso) aunque haga calor ;D ajja

  2. Tegala dice:

    Muy bueno, sí señor!! Me he quedado pensando en tu reflexión y la comparto en gran medida pero no sé si el tiempo hará que perdone concretamente un caso que si no es pura maldad, se acerca bastante… No creo que llegue a entenderlo hasta el perdón, más bien me voy a premiar a mi misma con la indiferencia

  3. Mar dice:

    A lo que le pasó a tu amiga es algo parecido a lo que me pasó a mí. Si bien al principio me sentí defraudada de él, luego, con el paso del tiempo, noté que era más un deseo mío (ilusiones) de que sea así mas de lo que él realmente me brindaba, ni siquiera como amigo.
    Es difícil y el camino es muy duro para atravesar cuando te rompen el corazón, pero el dejar la puerta abierta para que un nuevo aire te brinde la energía necesaria, ayuda a salir finalmente y reflexionar que lo vivido queda como una experiencia más en esta vida que hay que transitar.
    Maravillosa manera que tenés para reflexionar :)
    Abrazo!!!

  4. Bruma dice:

    Lo de tomarte algo no estaría mal! jajaja…
    Pero ya en serio, tu post me ha hecho pensar en el post de Shubhaa de hace unos días, seguro que te gusta:
    http://elcuartodeenmedio.wordpress.com/2011/06/13/buena-persona/
    Mi opinión es que cuanto más madura uno se va dando cuenta de que no hay ni buenos ni malos, o mas bien, ni «los buenos» son tan buenos ni los malos idem. Casi todo depende del cristal con que se mira, agridulce subjetividad de la vida. :-)
    Namsté, querido.

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