¡Llega otro cabrón! (goat’s landing)

En ocasiones, en la vida, convertimos en generalizaciones cosas que no lo son, pero ¿Porqué lo hacemos? Pues porra frita, porque casi siempre se cumple, y un «casi» está mil millones de veces más cerca del siempre que del nunca.
Una de esas generalizaciones que he hecho mías con los años es que la Ley del Nuevo Cabrón: «Según sea de amable y sonriente una persona recién llegada, será proporcionalmente cabrona e hija de Gran Bretaña en su estancia«, y es que, para mi, es algo demostrado. Aquí llegan todo tipo de personas, tanto seres humanos como abogados, siendo todos tan diferentes los unos de los otros… y a veces, llega alguno que desde el primer momento es especialmente amable y jovial, simpático, encantador… dale tiempo, y conocerás a un verdadero cabrón.

Y pasan por mi mente las caras de aquellas personas, algunas de ellas importantes, que llegaron en su día haciendo gala de una gran sonrisa, excesivamente amables… falsas, y que poco después dejaron entrever su verdadera cara.
Prefiero la gente que se deja conocer poco a poco, respetuosa y coherente, que los que sólo sonríen para ocultar la verdadera forma de sus colmillos.
Todas las excepciones son bienvenidas.

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4 Respuestas

  1. Tegala dice:

    A mi también me hace saltar las alarmas las personas excesivamente amables, excesivamente alegres, excesivamente cariñosas… ufff ¡algo enconden!
    Ponte la armadura anti-cabrones y suerte!!!
    Un abrazo.

  2. Bruma dice:

    Estoy de acuerdo. Ojito…
    En muchas ocasiones, menos es más. Y la cautela es uan gran virtud.
    Me has dejado alucinada con ese pedaso de cacho de cabra…
    Mare mía….

  3. keseke dice:

    los que somos de naturaleza tirando a tímida agradecemos a los que os molestáis en mirar más allá de la primera gran sonrisa. No todo el mundo está dispuesto a escarbar un poquito y después nos preguntamos por qué conocemos a tanto macho cabrío…
    Sí, la gente excesivamente agradable al principio suele oler mal

  4. Noa dice:

    Totalmente de acuerdo, yo también he aprendido a desconfiar de la gente que nada más conocerte te llama «cariño» o quiere ser «colega de la vega» desde el primer día.
    Tú clasificas a la gente en seres humanos y abogados, yo tengo otra más genérica: Flores (desde las más salvajes como la amapola hasta las más delicadas como las orquídeas pasando por las bellas con pinchos como las rosas), Hierbas y Malas Hierbas y lo que intento es huir lo más lejos que puedo de éstas últimas porque lo que hacen es proliferar sin dejar que crezcan otras especies a su alrededor.
    Me encanta la foto del macho cabrío, jejeje!!!!

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