La cita de «Gravedad Cero» (6) & Espejos mirando al pasado

Esta semana se me había quedado sin poner la cita de esta magnífica serie. Y de todas las posibles citas, los pensamientos que el destino pone en mi camino, en el vuestro, este tiene mucho que ver con los pensamientos que me rodean. Emplear las caídas como aprendizaje, algo que desde niños, nos enseña a caminar. Hablaba de eso en un post que comenzaba hoy «Espejos mirando al pasado«, y supongo que puedo sumarlo a esta cita… así que lo incluiré tras ella:

«Nunca recordamos a quienes salvamos, pero no olvidamos a aquellos a los que fallamos.
Hemos de aceptar la responsabilidad de nuestras decisiones, aprender de los sacrificios.
Son esas lecciones tan duras las que nos moldean y dirigen el rumbo de nuestras vidas.
No creo que haya habido un hombre o una mujer que no se haya arrepentido nunca de nada, y problablemente eso sea bueno, porque son nuestros fracasos, más que nuestros éxitos, los que moldean nuestra personalidad.»

 
Defying Gravity – Capítulo 6 – Narración final
 


 

No creo que el pasado sea lastre, incluso con el corazón vacío no temo mirar atrás, y aunque haya algún día solitario en que me invada el miedo a acabar pagando caras decisiones pasadas, sé que cuando lo hice era honesto conmigo mismo, a veces olvidamos que cuando hacemos algo es porque así lo sentimos… y si volvemos a tener una oportunidad con esa persona que dejamos escapar, no tardaremos en darnos cuenta de qué nos hizo tomar la decisión.

Se aprende mucho observando desde fuera sentimientos ajenos, primero porque es más fácil que analizar con certeza los tuyos, y segundo porque los matices de sus sombras y dudas son a veces un buen espejo para conocerte mejor.

Últimamente he visto desde lejos cómo varias personas sufrían por sombras del pasado. En los tres casos, añoran su primer amor, por no haber conocido, quizás, uno que lo supere. Por casualidad, hoy me encontré en Facebook el perfil de mi primer amor, alguien que hace 13 o 14 años dejó de inspirarme sentimientos buenos o malos, y que me hizo pasar uno de los «peores/mejores» años de mi vida. Cuando miro hacia atrás agradezco haber sido capaz de evolucionar, por duro que fuera (quizás esa es la clave), de recordar con cariño las personas que marcaron mi vida y comprender, que por diversos factores, eran tan solo eso, pasado. Aceptar por duro que sea quien no te quiere en su vida, y comprender, en otras ocasiones, qué personas aportaban tanta adrenalina como dolor, torbellinos que dejar atrás si lo que quieres es un cielo azul con el pasado lluvioso dejando tan solo impregnado su olor en la tierra, haciendo mejor tu presente, fortaleciendo tu futuro.

Claro que me he arrepentido de cosas, pero ya no puedo cambiarlas, tan solo aprender de ellas… es cuestión de actitud, de lógica, quiero ser mejor cada día, y desesperarse por lo que pudo ser, lo que no fue ni será, es un camino sin salida. Si miras hacia atrás, si en tu tristeza «presente» miras al suelo, perderás lo que tienes delante, lo que se acerca hacia ti… así que, nadie debe quererte más que tu mismo, y por ti, levanta la cabeza, y dedícale tu mejor sonrisa al incierto pero prometedor futuro.

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