Dic
23
2020

Nuestras mentiras

 Escrito a las 17:17     Archivado en: Desvarios     comentarios cerrados


Hace un año y medio viví una escena de lo más curiosa. Alguien pretendía culparme a mi de algo fortuito, el que más se castiga por sus errores suele externalizarlos y colocárselos a otros para evitar enfrentarse a ellos, así que tras señalarme entre improperios por algo casual, respondí con: “Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo“. La otra persona me miraba atónita, no lo culpo, al no entender el contexto y cómo encajaba aquella frase, pero supongo que en aquel entonces ya se fraguaba en mi una pequeña verdad: El que presume de honestidad suele ser el que más carece de ella. Otro amigo que tengo es el más honesto que conozco y jamás ha presumido de ello, pues la humildad es su segunda gran cualidad. Pero hablando del otro acusica, y mirando hacia atrás, en aquella época me estaba dando cuenta de que una gran mayoría de las afirmaciones que había hecho esa persona eran mentira, incluso aunque él no lo supiera. Si alguien dice “esa persona era feliz conmigo” y después de unas semanas o incluso un único fin de semana juntos no quiere saber de ti, o bien ha sido abducida por marcianos o bien mientes cuando afirmas eso ¿no? Es lógica pura. Lo mismo sucede con un trabajo, y si afirmas “hice una temporada sensacional”, debe verse refrendado con que a la siguiente temporada quieran contar contigo de nuevo ¿no? Si no es así… quizás tampoco sea osado decir que mientes, aunque puede que ni tu lo sepas y que acabes por creerte tus propias mentiras. Hay personas que mienten cuando dicen que “se puede dialogar con ellas”, que te quieren, que nunca mienten y que son sinceras… y otras que dicen todo lo contrario y te sorprenden. Aunque también es cierto, que todos evolucionamos y cambiamos hacia versiones diferentes de nosotros mismos, y precisamente por eso, deberíamos escucharnos y comprendernos al menos, para compartir y disfrutar de nuestros progresos, antes de llamarnos mentirosos los unos a los otros.

“… empezar por uno mismo.”
Y sí, de entre todos los mentirosos, sería justo empezar por mi mismo. A lo largo de mi vida he mentido mucho, creo que no como algo patológico, pero supongo que podría estar quitándole hierro a mis actos y justificar como mentiras piadosas algunas que quizá no lo eran. Me he inventado que tenía algo que hacer, cuando no me apetecía escuchar a una persona de esas que es capaz de pasarse horas lamentándose de la vida y el mundo ¿Acaso habría sido mejor llamarle llorón o llorona y provocar la ruptura de la amistad? Pues sí…o pues no. He mentido cuando me han preguntado si tenía pareja, incluso teniéndola, aunque eso podría deberse a no tener algo consolidado o sano, como me pasó hace unos años, si bien eso quizás no me justifique en ningún ámbito. He preferido decir “lo nuestro no funciona” antes que decir cosas como “dependes demasiado de tus padres a los 30”, “estás completamente loca”, “me pareces hueca” o “solo soy un juguete para ti” ¿Acaso eso me hace un demonio? A mi también me han dejado o dado largas con excusas que buscaban no hacerme daño. Y prefiero que alguien me recuerde así… que compartir certezas que pueden pasar desapercibidas o bien generar un trauma enorme con “verdades” que pueden dañar mucho a esa persona, como aquella vez que le dije a alguien que no me gustaba su forma de andar… y quería operarse la cadera por ello, sin saber dónde empieza la verdad y dónde la locura. Pero sí, he mentido y me he disculpado por ello, y del mismo modo me han mentido mucho y seguramente que casi siempre ni me habré enterado. Forma parte de la vida… y eso no quiere decir que nadie lo haya merecido ni que haya sido justo, así que me disculpo nuevamente por ello. Lamento todas las mentiras que dije, especialmente aquellas egoístas y no destinadas a evitar un mal mayor o poder ser vendidas como piadosas. Aunque recuerda que cuando señalas a alguien, tres dedos apuntan hacia ti. Y prefiero que alguien (o varias) me odiara por que me quiso sin ser proporcionalmente correspondida, que que un amigo me haya sacado de su vida por tóxico (o muchos) como le sucedía a un conocido mío.

Quizás el más cuerdo, podría ser el primer loco de todos.
Hace poco me reencontraba en el mapa de los sentimientos con una persona especial, de esas que parecen tener barita mágica y que saben jugar con las palabras al nivel de los dioses griegos. Es bonito hablar de personas hogar, de seres de luz y de la verdad en uno mismo, es estupendo mostrar esa cara perfecta al mundo para que una inmensa mayoría de gente se la crea. El faro guía a los barcos a puerto, pero en si mismo es incandescencia, soledad y frío. Y la mejor arma contra los hechiceros de las palabras, entre los cuales he sido incluido más de una vez (con razón), son los hechos. Los que te llaman hogar… y pueden pasar años sin verte o saber de ti, quizás mienten. Los que se declararon amigos para toda la vida, y dejaron de esforzarse por preservar el diálogo… sin duda mentían. No hay fecha más importante que el hoy, ni amistad profunda y honesta que no merezca celebrarse en presente, y aunque con algunos amigos podemos pasar meses o años sin hablar… y seguir igual de conectados cuando nos reencontramos, no los defino como el Norte de mi brújula, y sí como un reencuentro maravilloso a muchos otros niveles, hay afectos que no se olvidan y otros que necesitan ser regados con más frecuencia o se marchitan. Así que no, no me equivoqué al huir de alguna amistad que presumiendo de ser celestial, era tóxica, pues a menudo aquella persona que dice ser vela… solo da luz difusa al mundo, mientras quema a quienes se acercan demasiado.

Así que prefiero ser mentiroso, sabiendo cuando miento, que no saber cuándo miento por no tener inteligencia emocional o claridad para discernirlo, o llevar media vida mintiéndole a mi familia sobre quien soy y cómo me siento.
Prefiero recordar a una ex-pareja con cariño, aunque no tenga trato con ella, que guardarle rencor por cosas que seguramente no fueron como ambos recordamos, no necesito transformar un amor en rencor para sobrevivir a él, aunque entiendo a quien lo necesita pues en alguna etapa lo he vivido en mi piel y yo también lo he necesitado para sobreponerme a un amor no correspondido. Y una vez curado tu corazón, quien te quiso de verdad volverá a tu vida, quien no lo hace es precisamente por eso… porque nunca te quiso y solo te usaba.
El que esté libre de culpa que tire la primera piedra“, así que intentemos entender por encima de castigar o mirar para otro lado, y sé que soy el primero con una gran carencia de empatía, aunque en mi caso diría que es más bien ceguera, aunque inexcusable por igual.
Qué divertidos y constructivos serían esos diálogos con quienes hemos tenido conflictos, para cerrar etapas y puntos de vista.
En fin, tenía este borrador desde hace tiempo… y dado que el 2020 ha sido un año… raro, mejor sacar la basura para que el año que viene vaya más ligero.

Felices fiestas!
Eso no es mentira…
de verdad y de corazón os las deseo
a todos.

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Dic
18
2020

…mi taza

 Escrito a las 12:00     Archivado en: Citas     2 comentarios


 

Cuando me preguntan
si mi taza
está medio-llena
o medio-vacía
mi respuesta es
que estoy agradecido
de tener una taza.
 
Sam Lefkowitz

 

 
 

“When asked
if my cup
is half-full
or half-empty
my only response is
that I am thankful
I have a cup.”

 
 


 

Porque la vida puede ser maravillosa.
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

Dic
11
2020

Pequeñas grandes batallas

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     6 comentarios


Cuando hago un recorrido por otras vidas, me doy cuenta de lo difícil que es el mundo y sacar adelante esta existencia. No sé si alguien ha tenido una vida fácil, y por mucho que el dinero ayude, no garantiza para nada el no perderse, no engañarse, no tropezarse, no caerse… para levantarse, o no. No, no es nada fácil, aunque haya grandes momentos en los que lo parezca, y fluyamos como agua o viento… en otros nos sentimos lodo o piedra.
Ayer recordaba a una amiga a la que le diagnosticaron hace un par de años una enfermedad degenerativa que la dejará en silla de ruedas en unos años ¿Cómo se puede llevar algo así? Tiene que ser terrible ver crecer a tu hija sabiendo que en unos pocos años… no podrás interactuar con ella del mismo modo, y que te consumirás más rápido de lo justo o esperado.
También tengo una amiga que decidió por fin ser valiente y montar su negocio a principios de año, eligiendo para ello el montar un pequeño local de celebración de eventos, cumpleaños y fiestas infantiles… que creo que ni llegó a inaugurar por la llegada de la gran pandemia. Si ya su vida era difícil y estaba al límite, no imagino lo que debe ser su día a día tras este traspié del destino y escoger el peor momento posible para dar un salto al vacío.

Y esta semana mirábamos cómo ayudar a una chica, y su hija, que por una infección de Covid se han quedado aisladas, sin poder trabajar, y sin recibir comida o alguna bombona de gas que les permita luchar contra el hambre o el frío. Pidieron ayuda a los servicios sociales, y les dieron un litro de leche, qué cruel desvergüenza. Por lo visto, poco después, una familia de amigos les acogió, y la niña se dedicó a hacer trastadas hasta que les echaron ¿Hasta qué punto nuestra suerte es algo que buscamos o que nos encuentra? Cuando ves cómo hace las cosas una persona, a veces te preguntas si puedes ayudarla o por mucho que hagas acabará en el mismo agujero… no es nada sencillo. Cuántas personas hay que no quieren ser ayudadas, o que tienen una oportunidad y la estropean incapaces de adaptarse a una vida más equilibrada y alejada del precipicio. Yo decía con respecto a esta chica “le ayudaremos con una compra grande del Aldi o una bombona o dos, pero ten cuidado… que hay personas que te arrastran con ellas al fondo“. El tiempo dirá si tenía razón o si todo se coloca en su sitio.
Ayer hablaba con mi madre de una amiga cuyo hijo merece ser echado de casa, y ella me decía que una madre no puede hacerle eso a un hijo… y claro ¿Cómo voy a entenderlo? Yo soy capaz de verlo fríamente, pero desde dentro… no es tan fácil de ver, y las relaciones se enfrentan a meses o años de deterioro antes de morir, aunque luego con distancia pensemos “¡Cuánto tiempo perdido!”, supongo que no lo fue si nos ayudó a evolucionar, a cambiar, a aprender qué necesitamos y qué no soportamos, a medir límites, a enquistar sentimientos y a tatuar en nuestro recuerdo personas y momentos irrepetibles que nos definen y le dan valor a todo.

Cuando miro atrás sé que he sido injusto con personas con realidades muy complejas, cuyos matices apenas alcanzaba a comprender. En su día, fui muy crítico con las mujeres casadas que buscan fuera un amor de verdad que su pareja les niega, supongo que estaba dolido por haber estado enamorado y haber sido incapaz de encontrar el equilibrio con esa persona, pero la realidad es que es muy difícil, sino imposible, comprender a una persona casada… sin haberlo estado, o comprender a un padre o una madre, sin haberlo sido. En fin, que siento si en su día fui vehemente y estúpido, si algo debe ser perdonado es un corazón loco de amor, que pierde todo Norte y solo puede vivir por una causa, por una persona. Para batallas, aquella que protagonizan corazón y razón, legendarias e indomables, a muerte y a fondo, tan únicas… cómo útiles para recordarnos que seguimos vivos.

Son esas pequeñas grandes batallas las que nos ponen a prueba cada día, las que definen si nos toleramos más o menos al vernos en el espejo, si nos perdonamos por el amor que se nos escapó porque no supimos cuidarlo, ese molesto eco de que de poder hacer algunas cosas otra vez… el final sería muy distinto. Esa lucha, de una madre que no se siente querida, contra un mundo que casi nunca está de su lado y del que sabe tiene que sacar bien parado a su pequeño tesoro, aunque su pareja no esté a la altura de su tacón. El hijo que lucha por sacar a su madre de la ludopatía, el otro que lucha por que su padre abandone la botella. La mujer que le es infiel a su marido para obtener un poco de aire y cariño que le permita seguir adelante sin derrumbarse por completo. El machito que colecciona amantes para reparar su autoestima incapaz de procesar emociones o sentimientos. El hombre que no puede dormir al no saber cómo dar de comer a sus hijos mañana, y otro que ayer estrenó sin valorar demasiado un BMW todoterreno con el último año de ganancias en su empresa de importaciones de China.

Este mundo loco y lleno de contrastes, grandes tormentas… guerras diarias, héroes sin capa, mártires con cruz, no dejemos nunca de caminar y de luchar por esos grandes momentos que le dan sentido a todo, y hacen que este baile, a veces descalzos sobre cristales, merezca la pena. No perdamos la melodía, no olvidemos, perdonemos nuestros errores, luchemos por aquellos que nos quieren al menos un día más… porque mañana saldrá el Sol, y quien sabe qué nos traerá la marea.

Nunca olvidéis, que luchamos y seguimos al frente…
 

Porque la vida puede ser maravillosa.
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

Nov
23
2020

…los cuentos de hadas

 Escrito a las 11:11     Archivado en: Desvarios     2 comentarios


Estos locos geniales de “The Oatmeal” nos regalaron hace poco una cita legendaria en su Instagram. ¿Tu cueces o enriqueces? Ellos siempre enriquecen…
 

Los cuentos de hadas son más que ciertos —
no porque nos cuenten que los dragones existen,
sino porque nos cuentan que pueden ser vencidos.
 
Neil Gailman citando a G. K. Chesterton

 


 
 

Fairy tales are more than true–
not because they tell us dragons exist,
but because they tell us
dragons can be beaten.
 
Neil Gailman

 
 


 
 

Nov
17
2020

“Soy gris, estoy entre la oscuridad… y la vela”

 Escrito a las 19:30     Archivado en: Desvarios     comentarios cerrados


Esa cita se me quedó tatuada a fuego. Es de Babylon 5, una de mis series favoritas y de lo mejor que se ha hecho en ciencia ficción, por mucho que pese o moleste a Sheldon Cooper, supongo que para que una serie así te cale, hace falta algo de empatía o alma, algo de lo que el tejano carece. Llevo unas semanas muy poco activo a la hora de escribir pensamientos y ya es hora de dejarme ir, aunque no agite el avispero.
Para eso escribí el otro día un post titulado “Nuestras mentiras“, pero no llegué a publicarlo. Hablaba de mentiras involuntarias, propias y otros locos que habitan (o habitamos) realidades alternativas. Luego el destino me hizo un guiño, y cómo no sé cómo procesarlo, por eso sigue en el tintero, sin saber cuándo la colgaré en este tablero de corcho llamado Peor para el Sol.

Últimamente he pensado en cómo, en nuestra soledad, a falta de un Dios que certifique si lo que hacemos es bueno o malo, todos intentamos hacer lo mejor para nosotros y para el mundo. Y claro, hay gente que se entrega por completo a los demás y que se da sin medida, siendo felices en el proceso, y hay asesinos en serie que consideran que hacen un favor al mundo cada vez que ejecutan a alguien… y en el medio, un abanico de posibilidades. Os he comentado más de una vez que yo no tengo la certeza de que muchos de mis actos fueran “lo mejor que yo podía hacer”, sin embargo, sí tengo la certeza de no poder cambiarlos. Cuando acaba una relación, sentimental o amistosa, tienes muchas opciones… pero entre las principales, odiar con rencor a esa persona o bien dejar pasar un tiempo y recordar porqué la quisiste y qué os unía. Muchas veces he pensado que cómo se comportan las personas cuando se rompe una relación, las define y deja claro hasta que punto merecían o no seguir formando parte de tu vida. Ese monstruo que sale es su verdadera cara, del mismo modo que cuando sale bondad y comprensión, también lo es. Poner a una persona a prueba es algo revelador… recuerdo aquella escena final de El Rey Escorpión en que la mala debe elegir entre quedarse a salvo o luchar por su amado, y como mala… huye, decepcionando mortalmente a su amado que la había sacado del inframundo por amor.
Pero todos hacemos lo que creemos mejor… errados o no. El que defiende los toros, cree tener argumentos para ello, igual que el que defiende la caza, que una ostia a tiempo es mano de Santo, que los vegetarianos son tan lamentables como las feministas, y que siguen haciendo del racismo una lente para ver el mundo. Joder, cómo me cuesta pensar que una persona que apoye esos valores merezca ser llamada persona. Pero bueno, al menos lo dejan claro, y en nuestro país, apoyan a un mismo partido, uno color vómito, para identificarlos fácilmente.
Fijaros en Estados Unidos, que el subnormal de Trump sigue sin admitir su derrota… ¡Qué mal perdedor! Pero más allá de eso, da miedo ver el estrecho margen que separaba a unos de los otros, y la enorme división que hay en ese país entre los conservadores y los demócratas, algo que nos suena por lo que también vivimos en nuestro país.

Y a base de ostias he aprendido yo que es mejor dejar las cosas en su sitio, que las relaciones pueden costarte la vida y la cordura y que nunca debes menospreciar a un rival o a una expareja. Mañana cumplirá años una persona a la que recuerdo con cariño… y sin embargo, me costó la salud en su día y pudo costarme la vida con sus invenciones y mentiras, acusándome de cosas muy graves y demostrando que una cosa es creerse buena persona… y otra serlo. Así que como me enseñó alguien no hace tanto tiempo, es mejor dejar las cosas en su sitio y mantener esa distancia de seguridad con las víboras… sentir lástima por que estén heridas, no hará que no te muerdan e intenten matarte. Está claro que no podré ayudarle a aquellos niños a superar una ruptura o tener un amigo con el que hablar, o a seguir creciendo preservando una cierta cordura, o siendo más melodramático… a no perderse en la noche. Y aunque seguramente ella creía quererme bien, no lo hacía, era posesión, miedo, veneno y oscuridad… y jamás me cansaré de agradecer a todos los que me ayudaron a salir de aquello, en especial al vasco errante y a mi Silver Ángel, el haberme llevado de la mano a la luz… de no haber sido así, podría haberme quedado enterrado en la oscuridad para siempre.

Así que gracias…

Ahora… soy gris… y estoy entre la oscuridad, y la vela.

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Nov
3
2020

…nothing lasts forever.

 Escrito a las 19:19     Archivado en: Desvarios     1 comentario


 

Nada
dura para siempre.
Ni yo,
ni tú,
ni el amor.
Pero mientras
estemos aquí
démosle a la eternidad
algo…
en lo que pensar.
 
Blake Auden

 


 

 

Autor

  Backup mental de...

...un Ladrón de Noches, Jinete de Olas en el Viento, Drogadicto de la Esencia del Mar, Dibujante con Sal de Nubes, Mago Sin Chistera que convierte los Granos de Arena en Estrellas, capaz de Acariciar con Suspiros y hacer Melodías de Optimismo de Esperanzas Rotas, de Sentir con los Ojos Abiertos, de Soñar Sin los Ojos Cerrados.

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