Dejar ir… en pos de un bien mayor.

Hace unos años me enfrenté por primera vez a ese dilema ¿Soy bueno para una determinada persona? ¿Es buena ella para mi? O mejor dicho ¿Soy la mejor opción para que esta persona a la que quiero sea feliz? A veces, más allá del amor o la amistad, puede que la interacción de dos personas de un resultado… negativo, o incluso tóxico, para uno o los dos. Puede que no se quieran del mismo modo, que lo hagan de formas incompatibles, que tengan vidas demasiado diferentes y que de vivir juntos, ambos resultaran infelices. Así que, aunque hayas establecido un vínculo precioso y alejarte duela cómo si te arrancan un brazo… lo mejor que puedes hacer es dejar ir a esa persona para que encuentre esa felicidad que merece, lejos de ti. A veces, al hacer eso, podrías incluso encontrar incomprensión, insultos y descalificaciones… pero creedme que es gratificante cuando pasa el tiempo y te da la razón, tanto si esa persona te lo agradece como si no es así, pero es feliz y está completa junto a otra persona.

Hace unos años, cuando se me planteaba esta metáfora en mi vida, pensaba en Hancock (2008), interpretado por nuestro querido Will Smith. Un superhéroe amnésico que había olvidado que su gran amor, inmortal como él (Charlize), le hizo sentir cosas maravillosas los últimos milenios… pero también lo hacía vulnerable y mortal, tanto a él… como a ella. Y aunque el amor que sentía era muy profundo, acabó aprendiendo que dejarla ir… era el modo de regalarle una felicidad mucho más plena y duradera, que la que tendría junto a él. Ella, junto a un humano, había construido algo diferente… pero igualmente mágico.

 



📷 Imagen de Leon Macapagal en Pexels

 

En varias ocasiones me he visto ante ese dilema… querer mucho a alguien, pero sentir que no encajan nuestras formas de ver el mundo y sentir que era mejor dejar marchar a esa persona. Encontrándome ese recurrente problema de lo difícil que es dejar ir… me sigue costando horrores dejar marchar a alguien que quieres tener en tu vida, y sin embargo… a veces o te queda otra que alejarte, dejar un hueco para que lo llene no alguien no ya mejor, sino simplemente… más adecuado.
A veces el factor que define todo es la distancia física, y el no ser justo alejar a alguien de su familia y amigos, que son vitales para ella. Otras veces, son formas diferentes de ver el mundo ¿En serio creéis que una votante de Vox y uno de Podemos podrían compartir casa?, otras puede ser algo tan simple como que él adore los gatos, y ella, se alérgica a ellos, o viceversa.
Hay que ser valiente para acabar una relación con alguien, sobre todo si sigues enamorado de esa persona, por ver que no encajan vuestros modos de querer o de ver el mundo, y que ambos tengan la oportunidad de tener algo más sano, pleno y enriquecedor.
A veces, pocas demostraciones de amor hay más duras que amordazar a tu corazón y coger tu maleta.



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2 Respuestas

  1. V dice:

    «Dejar ir no significa que te deja de importar alguien. Sólo significa que la única persona sobre la que de verdad tienes control eres tú misma”. Deborah Reber.

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