Filipinas, por tierra.

A principios de este mes he tenido la suerte de viajar a Filipinas con un maravilloso grupo de Nisos, el centro de buceo donde me bautizaron y educaron en este maravilloso hobby. Fue un viaje increíble, sobre todo con la conexión española con Sara y Pelayo de
Bohol Divers Club que nos permitió tener todo tan controlado como si fuera un viaje programado y muy medido, y la libertad que tiene el elegir en cada momento qué hacer y qué opción elegir como si fuéramos de mochileros.
Al final, la gente marca las diferencias, y siempre recordaré con un cariño especial a los españoles filipinos, un motivo por el cual apetece cruzarse medio mundo una y otra vez para compartir con ellos un país maravilloso, con una vida marina excepcional, aunque eso… lo dejo para el siguiente post.

Básico en Filipinas
La moneda filipina es el peso, que anda en un valor de 50 pesos por cada 1 euro.
clavija_filipinas— La clavija eléctrica es la de las dos planas, tipo americano, por lo que debéis llevar un adaptador, en algunos sitios tienen un enchufe válido también para el europeo, pero por si acaso, recomiendo un ladrón universal.
— Según el médico te recomendarán vacunarte con tifus, hepatitis A… pero personas que viajan allí habitualmente no suelen vacunarse y no les pasa nada, todo depende de lo extremista que seas. Si vas en época de monzón, mejor escuchar a los médicos.
— La zona sur de Filipinas, especialmente Mindanao, es muy peligrosa, y se desaconseja visitarla por peligro de terrorismo y secuestros.
— En inglés te entienden bastante bien, y por la influencia española, verás muchas palabras en nuestro idioma.
— Es más que recomendable leerte los consejos de nuestro Ministerio del Interior.

Chocolate Hills
Sentado a la orilla del mar
Buses filipinos

Un país lleno de color.
Filipinas son un porrón de islas, pero menos que Maldivas, así a ojo aéreo. Yo aterricé en Cebú, y nos cogimos un ferry para ir a la isla de Bohol, así que no puedo hablar de gran parte del país no visto. En Bohol hay cosas maravillosas para ver, como algunas cataratas bastante bonitas, las montañas de chocolate y sobre todo, la playa de Alona, en la isla de Panglao, donde tuvimos nuestra casa e hicimos nuestras inmersiones y que es un verdadero paraíso. Imposible olvidar las hamburguesas del T2, el mejor restaurante de la zona, donde además servían un cocodrilo delicioso.

A lo largo del país, parece haber una competición por ver quien tiene el coche/bus/moto/sidecar más estrambótico y colorido. No sé cuantas fotos hice a vehículos llenos de llamas, nombres religiosos, chispas, colores, luces de neón y demás. Los dos buses de la foto de arriba me cautivaron nada más verlos aparcados.
Sentarse a ver pasar coches es muy entretenido.
La gente es muy amable, y los peores enemigos son los mosquitos, que en cuanto te quedas quieto, parecen acosarte sin tregua. Te dicen que pueden contagiarte enfermedades mu malas, pero en cuanto te pican cuatro o cinco, se te pasan los escrúpulos. Pelayo, nuestro líder espiritual y arrendatario del corazón de la hermosa Sara, llevaba viviendo ahí 5 años y dice que una vez un mosquito le contagió dengue, hay que confiar en la madre estadística cuando conviene, así que eso demuestra que hay que tener cuidado pero sin bañarse en repelentes de mosquitos. Eso sí, no recomiendo el Relec que huele fatal, tiene que haber cosas mejores como el Off.

puente
Cataratas
calenderia

Comentamos mucho allí que los Filipinos se toman las cosas con mucha calma, y lo ponen de manifiesto en muchas cosas. No vimos ningún motocarro sin tunear, pero sin embargo, el descuido de casi todo lo demás es muy grande, y en un sitio tardaron hora y pico en hacernos una hamburguesa. Supongo que si te pones a leer guías de viajes las habrá que te digan que tengas mucho cuidado con unas cosas o con otras. Se puede comer muy barato en algún local filipino, y muchas familias hacen barbacoas a las que puedes unirte por un par de euros. He de reconocer que yo comía con miedo, y si bien probé algunas cosas, no me animé con el huevo con pollito tan típico de las islas.

Es un viaje que merece la pena. Recomiendo hacer los traslados en un buen vehículo con aire acondicionado, y llevar pastillas antimosquitos para el hotel. Si tienes la suerte de tener algún contacto local, úsalo, y desde luego, contar con los chicos de Bohol Divers Club es garantía de éxito ¿Nunca has tenido ganas de iniciarte en el submarinismo? Ese es el sitio ideal, sus tortugas te darán la bienvenida.
El próximo día os hablo del mar y de las inmersiones que hicimos, que es el motivo por el que visitamos este país tan interesante.
Un abrazo

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