Navidades azules…

Tras una merecida pausa en la que reunirse la familia, estoy de vuelta a mi casa, con muchas cositas con las que enriquecerla y hacerla aún más hogar. Las navidades han sido un buen momento para reunir a la familia directa, y curiosamente, han servido también para visitar a familiares que hacía años que no veía, si bien ello me ayudó a entender el porqué. Quizás la familia no sea esos seres que no podemos elegir, sino aquellos que aunque pudiéramos elegir no cambiaríamos por nada, y esa es la familia que me llena y me da fuerzas cuando las piernas fallan y la que me da alas cuando emprendo el vuelo.

Y como en toda época de cambios, hay alegrías y decepciones, aunque con las gafas azules, priman las primeras y apenas te detienes en estas últimas. Estas navidades he perdido una amiga, mi paciencia es limitada, pero he ganado mucho más que eso, y he afianzado otras amistades cuya dimensión no alcanzo a ver, y además he disfrutado de grandes personas y buenas conversaciones, que espero continuar mientras los años doran nuestra piel y la amistad crece con nosotros.

He visitado de nuevo mi playa, tres días seguidos, a primera hora (o segunda), he apoyado a quien estaba débil de fuerzas, y aunque no he podido hacer todo lo que me hubiera gustado, el bagaje no es malo. He complacido a mis egos demostrando que mi muñeca sigue teniendo mucho que decir, aunque más desde los tiros libres que desde los triples. He pasado varios días con el Internet limitado del móvil, Twitter y poco más… lo que también es sano, aunque mi Twitter, una vez remolado, tiene muchas opciones de volverse privado.

Grandes comidas navideñas, me han salido los langostinos por las orejas, aunque lo mejor, los platos de mamá, con esos sabores geniales, esos picantes perfectos… y por supuesto, la leche frita, manjar orgásmico reservado para unos pocos elegidos… ahora toca recuperar el sistema digestivo y equilibrarlo de nuevo.

Lo mejor, sin duda, mi familia, desde el recién llegado hasta la madre que le pone sentido a todo, pasando por la bola peluda y mis hermanas. Lo mejor no han sido las preguntas respondidas… sino las nuevas, que cierran una lección para empezar otro, y es que esta vida es una eterna escuela…

… y mañana, no sé cuales serán las lecciones, pero si confío en el premio que me deparará el día… un gran abrazo (o muchos), sonrisas compartidas… y días de espera, recompensados al fin.

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4 Respuestas

  1. lady__bird dice:

    ¡Abrazos (excluídos los de gominola)…silencios compartidos…y frío, mucho frío!
    «Me encanta el frío. Hace que me sienta viva» (Mi vida sin mí)

    I see u! ;)

  2. tronan dice:

    Pues vivan las premios hombre! que no se diga!!!!! y los langostinos!!!!

    Un abrazo!

  3. Bruma dice:

    Vaya! y yo que pensaba que con la bola peluda te referias a mi! jajaja…
    Lov u.

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