Isaac Asimov

Dic
6
2012

“La última pregunta” de Isaac Asimov

 Escrito a las 1:59     Archivado en: Relatos o Versos     5 comentarios


Hace un rato, bocetaba un texto y pensaba en hacer referencia a mi relato favorito. Lo busqué en Internet, y luego, lo busqué en este blog… no estaba ¿Cómo no puede estar mi relato favorito aquí? Me pregunté, y confirmado que no está… no me queda otra que compartirlo.
El siguiente relato, es, para muchos de nosotros, el mejor relato de ciencia ficción de todos los tiempos. Sin duda, esa preferencia es cuanto menos cuestionable, pero si podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que estaría en esa selección de unos pocos relatos cuya genialidad es inspiradora y única.
La primera vez que lo leí pasé en vela media noche.
Las demás veces, he tenido que contener un nudo en la garganta.
Sencillamente maravilloso… si tenéis 20 minutos, espero que os guste.

La Última Pregunta
Isaac Asimov

 
La última pregunta se formuló exactamente, medio en broma medio en serio, el 21 de mayo de 2061. Fue en el momento en que salió a relucir la humanidad. La pregunta se planteó como resultado de una apuesta de cinco dólares tomándose unas copas. Ocurrió así:

Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos fieles servidores de «Multivac». Conocían muy bien, tan bien como podía conocerlo un ser humano, lo que había tras la cara fría, resplandeciente, de kilómetros y kilómetros, de la gigantesca computadora. Tenían una vaga noción del plano general de relés y circuitos que desde hacía tiempo habían traspasado el punto en que un sólo ser humano podía hacerse cargo del conjunto.

«Multivac» se autoajustaba y autocorregía. Tenía que ser así porque ningún ser humano podía ajustaría y corregirla ni con suficiente rapidez, ni con suficiente adecuación.

Así que Adell y Lupov servían al monstruo gigante, ligera y superficialmente, pero tan bien como podía hacerlo un hombre. Le suministraban datos, ajustaban preguntas a sus necesidades y traducían las respuestas que se iban recibiendo. Ellos, y todos los demás como ellos, estaban completamente autorizados a compartir la gloria de «Multivac».

En décadas sucesivas, «Multivac» había ayudado a diseñar naves y a trazar las trayectorias que permitieron al hombre llegar a la Luna, a Marte y a Venus, pero posteriormente por los escasos recursos de la Tierra no pudieron mantener las naves que precisaban demasiada energía para los trayectos largos. La Tierra explotaba su carbón y su uranio cada vez con mayor eficiencia, pero sus reservas eran limitadas.

Poco a poco «Multivac» aprendió a contestar más fundamentalmente a preguntas profundas, y el 14 de mayo de 2061, lo que había sido una teoría, se hizo realidad.

Se almacenó la energía del sol, transformada y utilizada directamente a escala planetaria. Toda la Tierra dejó de quemar carbón y de fisionar uranio, bastaba bajar la clavija que lo conectaba a una pequeña estación de kilómetro y medio de diámetro que giraba alrededor de la Tierra a media distancia de la Luna. Todo en la Tierra se hacía mediante rayos de energía solar.

Siete días no fueron bastantes para apagar la gloria de aquello y Adell y Lupov consiguieron escapar de la función pública y encontrarse tranquilamente donde a nadie se le ocurriría buscarles: en las desiertas cámaras subterráneas donde se veían partes del enorme cuerpo de «Multivac». Sola, sin prisas, seleccionando datos perezosamente, «Multivac» se había ganado también sus vacaciones. Los muchachos la apreciaban. En un principio, no tenían la intención de molestarla.

Se habían llevado una botella consigo y su único deseo en aquel momento era relajarse juntos en compañía de la botella.

-Es asombroso cuando uno lo piensa -comentó Adell. Su cara ancha acusaba cansancio; agitó despacio su bebida con una varita de cristal y contempló cómo los cubitos de hielo se movían en el líquido torpemente. – Toda la energía que se puede usar, para siempre y gratis. Suficiente energía, si quisiéramos para fundir la Tierra entera en un goterón líquido de hierro impuro, sin echar en falta la energía empleada. Toda la energía que podamos utilizar por siempre jamás.

Lupov meneó la cabeza. Era un gesto que hacía cuando quería contradecir, y ahora quería hacerlo, en parte porque había tenido que traer el hielo y los vasos. -Para siempre, no -afirmó.

-Vaya, casi para siempre. Hasta que el sol se apague, Bert.

-Pero eso no es para siempre.

-Está bien, hombre. Miles de millones de años, veinte mil millones quizás. ¿Estás satisfecho?

Lupov se pasó los dedos por su escasa cabellera como para asegurarse de que aún le quedaba algo de pelo y sorbió lentamente su bebida: -Veinte mil millones no es para siempre.

-Bueno, pero durará mientras vivamos, ¿verdad?

-Lo mismo que el carbón y el uranio.

-Está bien, pero ahora podemos enchufar las naves espaciales individualmente a la Estación Solar. Se puede ir a Plutón y regresar un millón de veces sin tener que preocuparse del combustible. No se puede hacer eso con carbón y uranio. Si no me crees, pregunta a «Multivac».

-No es preciso que se lo pregunte a «Multivac». Lo sé.

-Entonces, deja de reventar lo que «Multivac» hizo por nosotros -exclamó Adell, indignado-. Ya lo creo que lo hizo.

-¿Quién dice que no lo hizo? Lo que digo es que un sol no durará siempre. Es lo único que digo. Puede que estemos a salvo por veinte mil millones de años, pero, y después, ¿qué? -Lupov señaló a Adell con un dedo tembloroso-. Y no me digas que nos enchufaremos a otro sol.

El silencio duró un instante. Adell llevaba el vaso a sus labios de vez en cuando y los ojos de Lupov se entornaron despacio. Descansaban.
Los ojos de Lupov se abrieron. -Estás pensando que nos pasaremos a otro sol tan pronto como el nuestro se acabe, ¿verdad?

-No estoy pensando en nada.

-Claro que sí. Lo que te pasa es que tu lógica es débil. Eres como el tío aquel de la historia que le caía un chaparrón y corrió hacia un bosquecillo, guareciéndose debajo de un árbol. No estaba preocupado, ¿comprendes?, porque se dijo que cuando su árbol quedara completamente empapado, pasaría a resguardarse debajo de otro.

-Lo entiendo -dijo Adell-, y no hace falta que grites. Cuando el sol se haya acabado, las otras estrellas también habrán terminado.

-Y ya puedes decirlo -masculló Lupov-. Todo empezó con la primera explosión cósmica, fuera lo que fuera, y todo tendrá un final cuando las estrellas se apaguen. Algunas van más de prisa que otras. Demonios, las gigantes no durarán cien millones de años. El sol durará veinte mil millones de años y quizá las enanas, para lo que sirven, durarán cien mil millones. Pero, bastarán mil billones de años y todo estará a oscuras. La entropía tiene que crecer al máximo, nada más.

-Sé todo sobre la entropía -admitió Adell.

-¿Qué diablos sabes tú?

-Sé tanto como tú.

-Entonces, sabrás que todo tiene que terminar algún día.

-Está bien. ¿Quién dice que no?

-Lo dijiste tú, pobre idiota. Dijiste que teníamos para siempre toda la energía que necesitáramos. Dijiste «para siempre».

Le llegó el turno a Adell de llevarle la contraria. -Puede que algún día podamos volver a construir cosas.

-¡Nunca!

-¿Por qué no? Algún día.

-Pregunta a «Multivac».

-¡Jamás!

-Pregunta a «Multivac». Te desafío. Apuesto cinco dólares a que te dice que no puede hacerse.

Adell estaba lo suficientemente bebido como para intentarlo, y lo bastante sobrio como para marcar los símbolos y operaciones necesarias para formular una pregunta que, dicha en palabras, sería más o menos: ¿Será capaz la Humanidad, algún día, prescindiendo del gasto de energía, de devolver al Sol su vitalidad incluso después de haber muerto de vejez? Quizá podría plantearse más simplemente así: ¿Cómo puede la cantidad neta de entropía del Universo ser masivamente disminuida?

«Multivac» siguió muerta y silenciosa. Cesó el lento parpadear de luces y cesaron los sonidos distantes del tableteo de los relés.
Precisamente cuando los aterrorizados técnicos sintieron que no podían contener el aliento, un súbito renacer del teletipo agregado a «Multivac» hizo aparecer cinco palabras:

DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESPECÍFICA.

-Todavía, no -murmuró Lupov. Y salieron precipitadamente.

A la mañana siguiente, con la cabeza espesa y la boca pastosa, los dos se habían olvidado del incidente.

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Abr
6
2011

19 años sin Asimov

 Escrito a las 9:15     Archivado en: Relatos o Versos     4 comentarios


Hoy hace 19 años que el buen doctor nos dejó. Lo que Sabina es para mi en la música y la poesía, lo es Asimov en la novela y el relato corto. No pierdo la esperanza de escribir algún día una historia tan buena que pueda confundirse con uno de sus peores relatos, y seguiré intentándolo. De entre ellas, os dejo una de mis favoritas, y una de las más cortas, para no agotaros en su lectura, y dejaros con ganas de conocer mucho más del padre de la ciencia ficción.

Auténtico amor

Mi nombre es Joe. Así es como me llama mi colega, Milton Davidson. Él es un
programador, y yo soy un programa de computadora. Formo parte del complejo
Multivac, y estoy conectado con otros componentes esparcidos por todo el mundo.
Lo sé todo. Casi todo.
Soy el programa privado de Milton. Su Joe. Milton sabe más acerca de
programación que cualquiera en el mundo, y yo soy su modelo experimental. Ha
conseguido que yo hable mejor que cualquier otra computadora puede hacerlo.
-Es simplemente cuestión de hacer encajar sonidos con símbolos, Joe -me dijo-.
Así es como funciona el cerebro humano, pese a que no sabemos todavía qué
simbolos particulares emplea el cerebro. Sé los símbolos que hay en el tuyo, y
puedo convertirlos en palabras, uno a uno.
De modo que hablo. No creo que hable tan bien como pienso, pero Milton dice que
hablo muy bien. Milton no se ha casado nunca, aunque está a punto de cumplir los
cuarenta años. Nunca ha encontrado la mujer adecuada, me dice. Un día me
comentó:
-Algún día la encontraré, Joe. Quiero lo mejor. Quiero conseguir el auténtico amor,
y tú vas a ayudarme. Estoy cansado de mejorarte a fin de que resuelvas los
problemas del mundo. Resuelve mi problema. Encuéntrame el auténtico amor.
-¿Qué es el auténtico amor? -pregunté yo.
-No importa. Se trata de una abstracción. Simplemente encuéntrame a la chica
ideal. Estás conectado con el complejo de Multivac, de modo que tienes acceso a
los bancos de datos de todos los seres humanos del mundo. Resuelve mi
problema. Encuéntrame el auténtico amor.
-Estoy listo -dije.

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Jun
16
2010

“Carta de amor entre galaxias” (Relato Corto)

 Escrito a las 22:41     Archivado en: A5, Relatos o Versos     9 comentarios


Bueno, un relato muy breve de ciencia ficción de desarrollo propio.
Dedicado a Isaac Asimov, maestro, y a @Lady_Bird, musa y “moleskine digital” que permitió bocetar esta historia… para moldearla un poquito más tarde.
Me reservo futuros cambios y actualizaciones… cuando mi perspectiva o vuestros consejos así lo requieran.
Espero que os guste…


Carta de amor entre galaxias

 

“Saludos alma hermana
Si estás leyendo esto es que has conseguido descifrar el mensaje. Al emitirlo incluí unas radiofrecuencias como introducción que replicaban las variaciones armónicas que contemplamos juntos en aquella galaxia donde explotaron cuatro supernovas en diferentes sitios casi en el mismo instante (qué hermoso suceso), sabía que al captarlas conseguirían reclamar tu atención y te detendrías en descifrar el mensaje que continuaba, en el que empezaba con una serie de instrucciones para que pudieras entender este idioma, acostumbrados a comunicarnos con variaciones energéticas, esto que llaman “palabras” se te puede hacer bastante extraño y ajeno. Para enviarte esto he empleado algunos de sus sistemas, los cuales son aún muy limitados, emplean grandes platos como amplificadores y concentradores de señal, ellos ni se darán cuenta de la alteración producida en algo que llaman ordenadores. Si vieras lo divertidos que son buscando señales de radio en las estrellas con sus toscas herramientas, están ciegos y ahora sé que nunca podrán ver.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nuestras energías estaban próximas en un punto de este universo, cientos de generaciones humanas han transcurrido desde entonces, aunque para nosotros haya sido tan solo un segundo en nuestra existencia inmortal. Sin embargo, ese segundo ha sido suficiente para añorarte, un curioso sentimiento que consiste en desear algo o alguien que no se tiene, y desear volver a tenerlo, de todo lo que te tengo que contar, lo de los sentimientos será sin duda, la parte más difícil.
Llegaré tarde a nuestra cita, para este planeta serán unas decenas de años, y aunque sé que estarás donde acordamos esperándome, por aprendizaje de las costumbres de estos seres he considerado oportuno advertírtelo, por lo que aquí llaman cortesía, si bien sé que no podrías preocuparte pues nada puede pasarnos, tantos siglos entre ellos, me han hecho cómplice de sus preocupaciones y miedos, tengo tanto que contarte, que no sé por donde empezaré.
Es un mundo curioso, realmente diferente, por un lado tan primitivos y animales, con tanto potencial a la vez, tan contradictorios en si mismos. El ejemplo de modelado social que emprendí hace varios milenios de sus años no ha funcionado bien del todo, si bien con algunos ajustes podría funcionar en futuros experimentos. En mentes inferiores, lo que ellos llaman “Religión” ha demostrado ser una herramienta poderosa de control social, si bien, esa malicia que poseen este tipo de seres inferiores hace que con el paso del tiempo se corrompa alterado a la conveniencia de sus intereses, las deidades caducan cada cierto tiempo, y surgen otras nuevas. Parecen ajenos a todo entendimiento respecto a la existencia y el equilibrio, necesitan de factores externos, guerras, conflictos, para poder unirse y sentir un nexo común entre ellos, miran en todas direcciones, cuando lo tienen justo encima, dentro… ya te contaré mis conclusiones.
Hasta no hace mucho había tomado la determinación de acabar con la vida en este planeta, borrarlo todo y empezar de nuevo, rebobinar un millón de años en la superficie de un planeta cada vez más marchito, pero he de reconocer un vínculo afectivo por las formas de vida que habitan este mundo, no me son indiferentes, cada día me importan más. En su día consideré que hacer coincidir ese reinicio con el año 2012 sería divertido, pues hay quienes creen que una profecía del pasado así lo auguraba, pero he de reconocer que siento curiosidad por ver cuanto tardan ellos en ponerse fin por ellos mismos, mientras lo observamos en la distancia.
Finalmente, he decidido dejar que sigan su curso, por lo menos unos siglos más, que acaben ellos lo que empezamos, lo que hemos ido guiando durante siglos inspirando adecuadamente a algunos de los miembros más ilustres de su especie. En un nuevo e interesante proyecto, quizás podríamos jugar con el Silicio como base a ver si sale mejor.
Quizás todo lo que te cuento es tan extraño para ti como la Entropia o la verdadera esencia de la energía para los humanos, pero sé que confías en mi, siempre lo he sentido, reiniciemos el experimento de lo que llaman Tierra en otro planeta, no muy lejos hay varios sistemas óptimos, tras unos minutos nuestros, tras unos millones de años para ellos, dejarán de ser animales para comenzar a aprender y desarrollar su cerebro, y entonces podríamos mezclarnos con ellos, servirles de inspiración como hice yo… y será entonces, cuando comprendas lo que te digo, cuando vivas el inmenso abanico de sentimientos de los que son capaces, sobre todo, lo que ellos llaman “amor”, y estoy seguro de que entonces verás que más allá de la silueta de nuestras energías y hadrones comunes hay algo más que nos une, será entonces cuando puedas quererme tanto como yo a ti, cuando te des cuenta que hemos existido para alcanzar ese momento, y tendremos una eternidad para recordar aquello que la evolución en tiempos inmemoriales nos hizo olvidar, será entonces mi querida alma hermana cuando volvamos a disfrutar de las pequeñas cosas, cuando nos detengamos a contemplar los minúsculos detalles que dibujan el universo elegante y cálido… y algo me dice que en ese momento, nos haremos medio humanos y mortales, con una vida que mediremos en años que compartir juntos, y aunque eso te aterre te garantizo que nunca habremos estado tan plenos, que no hemos conocido maravilla tan hermosa ni fenómeno universal tan increíble, que el de disfrutar una vida mortal juntos.
Esperaré ansioso el instante de ser carne, y poder ver tus ojos.
Y no habrá vacíos, tan solo tu y yo, y un mundo por descubrir… juntos
Porque aunque aún no entiendas lo qué quiero decir… Te Amo.”

Autor

  Cuaderno de bitácora de...

...un Ladrón de Noches, Jinete de Olas en el Viento, Drogadicto de la Esencia del Mar, Dibujante con Sal de Nubes, Mago Sin Chistera que convierte los Granos de Arena en Estrellas, capaz de Acariciar con Suspiros y hacer Melodías de Optimismo de Esperanzas Rotas, de Sentir con los Ojos Abiertos, de Soñar Sin los Ojos Cerrados.

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