Desvarios

Sep
12
2020

Y la vida sigue

 Escrito a las 12:08     Archivado en: Desvarios     comentarios cerrados


     Empieza Septiembre y la sociedad contiene la respiración. Habrá qué ver cómo reencontramos el equilibrio en medio de esta locura vírica. La maldición llegó para enseñarnos a vivir más en presente, para vivir más a corto plazo y disfrutar lo que tenemos delante, no sin olvidar… y no sin soñar.
     Y es inevitable que una u otra cosa nos despierten recuerdos y alimenten nostalgias. Hace un rato, recordaba con mucho cariño a una persona con la que me encontré por casualidad un rincón de Asia, y dónde compartimos pensamientos en español sobre la vida, y atesoramos momentos preciosos. Imposible olvidar su mirada o sus abrazos. Tras ese mágico sueño, al volver a su país, retomó su vida tomándose mucho más en serio su relación de pareja, pues allí alguien también hacía otro camino que le permitía aprender y valorar lo que perdía. Es bonito cuando lo que compartes con alguien es tan breve y perfecto que no os dais opción de ensuciarlo, y se queda como una isla paradisíaca para siempre en tu mente, un pensamiento alegre. Ha habido relaciones que hubiera deseado convertir en ese tipo de isla, monumentos más altos que un rascacielos que creía tendría siempre en mi templo de criaturas mágicas y que sin embargo, fuimos derrumbando con decepciones, insultos y malas energías, diluyendo la magia que existió en su día.
 

Foto de Pexels
 
     Es bonito que por encima de todo esté el amor. Ayer era el cumpleaños de la primera pareja que tuve al llegar a Madrid, hace ya 20 años. Y aunque nuestro final fue tormentoso y terrible, con los años conseguimos dejar atrás torpezas, confusiones y el dolor de lo peor que vivimos para recordar lo mucho que nos quisimos, y la conexión que siempre tendremos. Es importante cuidar esos vínculos entre personas, recordar con cariño la magia de lo compartido, una amistad de días o años, pero de las que te tocan, y rendirles el homenaje que merecen enterrando el rencor y dejando respirar esa relación única y especial para que no muera, aunque sea algo muy diferente de lo que fue.
En fin, supongo que todas mis reflexiones van por el mismo lado últimamente… hay que añorar bonito, y que conste que yo lo hago, pero eso no quiere decir que no cueste. Una de las cosas más duras de la vida es dejar ir y no saber, de alguien que quieres, si está bien y si las cosas le van todo lo bien que te gustaría. No saber qué aprendió esa persona de tu relación contigo, y si fuiste una estación de camino a una felicidad mayor. Es bonito cuando siembras un campo para que después crezca algo, aunque tú no recojas el fruto. Todos dejamos esa huella y nos la dejan, a veces el sentido de una persona es ser la mujer de tu vida, y en otros casos, que tú le prepares para que conozca a alguien mejor para ella. Unas veces tu sentido es ser un gran amigo, y otras es generar un conflicto que de pie a una reflexión que permita a una persona tener amigos de verdad. A veces el movimiento del mundo es mágico y parece coordinado por un jefe de orquesta travieso, y otras… te mareas con el meneo y te quedas con la necesidad de aferrarte a un cubo de basura a desahogar tu malestar.
     Qué se le va a hacer, al final la morriña es algo que llevamos todos en la sangre, especialmente los gallegos, y aunque miremos adelante no sin miedo, y vivamos en presente lo mejor que sepamos… es vital no olvidar de dónde vienes, en mi caso, de un Bosque Animado lleno de vida y mariposas azules llenas de luz, a las que rindo tributo y tengo presentes cada día.
La magia existe… y me he cruzado con ella en muchas ocasiones.
Y de muchos caminos oscuros salí con esa luz interior, con esos pensamientos alegres que son capaces de llevarte mucho más allá… de Nunca Jamás.
 

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Ago
28
2020

Negociar contigo mismo

 Escrito a las 19:19     Archivado en: Desvarios     2 comentarios


En su día, pasé varias semanas pensando si felicitar o no a una persona especial por su cumpleaños. Nuestra relación no acabó bien, y la verdad es que en esos casos supongo que lo que más cuesta es por un lado “Aceptar” que algo se ha acabado y no quedará ni el poso de una amistad , y por otro, que habiendo perdido la capacidad de diálogo tranquilo… jamás podrás llegar a una conversación razonable o a un cierre pacífico de la relación, pues para la gasolina y la madera, cualquier chispa supone el inicio de un nuevo incendio y ambas partes desean evitarlo.
Pensaba entonces que ante todo, lo importante… siempre es ese diálogo con nosotros mismos.
Supongo que felicitar los cumpleaños es el último enclave que se sostiene en algunas relaciones.
Y cuando recuerdas el cumpleaños de un ser querido, que fue muy importante, te apetece decir un “sigo aquí”, o no.
Y aunque en este caso esta claro que me equivoqué, en otros muchos he acertado y ha permitido retomar el contacto, compartir buenos deseos, aunque quizás no haya más que las cenizas de la hoguera de amistad o amor que hubo en el pasado, pero alguna vez consideré que en honor de una historia bonita… merecen ser preservadas algunas cenizas, a modo de recuerdo enmarcado, y también es precioso retomar una amistad una vez ha madurado con los años, recordando las correrías o anécdotas del pasado juntos, dejando atrás rencores estúpidos y enterrando orgullos, para plantar algo nuevo.
Equivocarse y acertar forma parte de la vida, y aprender de ello… es casi obligatorio.
Hay personas con una capacidad de almacenar rencor ilimitada, y un orgullo proporcional que jamás les permitiría reconocer sus errores.
Así que no queda más que aceptar, pasar página, y a seguir equivocándome para seguir aprendiendo…
 

Para el que sabe ver,
todo es transitorio,
todo está en permanente cambio.
 
Nosotros no somos los de ayer,
cada día renacemos.
 
Buda
 

 
Y según el tiempo me aleja de algún conflicto pasado, hay veces que no puedo evitar pensar “¿Y si tengo más culpa de la que creo?“, seguro que hay personas que no saben sintonizar ese pensamiento, pero para mi es inevitable, aunque tenga las limitaciones de perspectiva de analizar algo visto desde dentro, y de lo que solo ves una pequeña parte. No es sencillo alcanzar el punto en el que encuentras tu paz interior en lo relativo a algo que te ha importado, perdonándote, sabiendo que, aún habiendo cometido errores, eres consciente de que no hiciste las cosas tan mal y que por mucho que se te reproche por la otra parte, consideras que en un juicio… saldrías ganador. Vale la pena luchar por esa paz, tratar con una persona hasta alcanzar ese punto, para bien o para mal, esa verdad… subjetiva, que amortigua tu conciencia y la calma cómo un bálsamo refrescante. Si esa persona te quiso bien, te explicará tus errores para darte la oportunidad de mejorar, y puede que ella también quiera aprender algo. Si su orgullo o el rencor le impiden hablarte, o lo hace a gritos e insultos, está dejando patente el tipo de persona que es, y por supuesto, que no merece tu menor atención de ahí en adelante.

Y es que toda relación entre dos personas tiene dos puntos de vista totalmente diferentes. Quizás no se pueda llegar a un punto de encuentro, pero creo que sí deberíamos intentar al menos entender a la otra persona, y explicarnos. Tengo mil defectos, lo sé, incluso puedo negarme a hablar si estoy ofuscado o enfadado, pero antes o después intento entender, y si se hace con respeto, estoy abierto a hablar lo que sea necesario en busca de ese entendimiento. Esa sí es una diferencia importante entre las personas en una discusión: hay las que eligen callarse y no responder, o las que escapan o insultan cuándo sus argumentos se ven cuestionados o amortajados, o las personas que se anclan en las emociones negativas, se enfadan por algo que ellas también hicieron y se esconden en su concha saliendo sólo a vomitar heces dejadas en su mundo por otros. Siempre me pareció increíble cómo personas que se querían, amigos o pareja, pueden ser tan tóxicos y dañinos hacia el otro al acabar la relación. Supongo que sólo hay una explicación, llevaban todo eso dentro, porque son así, y esa es su verdadera cara.

Al fin y al cabo, cada uno elige cómo vivir ¿no? En el amor… o en el odio.
Y esa pregunta, de qué lado escogemos… …se nos plantea varias veces por día,
responder un día bien no quiere decir que no vayas a caer mañana en la trampa.
Cómo dijo George Santayana “Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.
y aquellas personas que se mienten respecto a algo que han vivido, sin duda lo repetirán,
una y otra vez, con personas diferentes, hasta aprenderlo.

Así que con cuidado y sin máscaras,
empecemos por sonreírle al presente,
por ser honestos con nosotros mismos,
y vivamos lo más posible en el amor.
 
 

Porque la vida puede ser maravillosa.
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

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Jul
30
2020

Llamadme sibarita… sí

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desvarios     comentarios cerrados


Pues sí, podéis llamarme sibarita, y además os doy permiso para desahogaros si queréis liberar cualquier otro insulto, siempre he aprendido de ellos y he intentado ver la parte de razón que toda crítica o discrepancia tiene, ese aprendizaje es el que aquellos que niegan su palabra a quienes le llevan la contraria se pierden.
Hoy me ponía una cocacola, la primera tras unos días con gastroenteritis, y pensaba en que no resulta complicado distinguir entre un envase y otro. Quiero decir, que noto diferencia entre botella y lata, e incluso entre tamaños de botella ¿Con entrenamiento podría decir de qué envase ha salido una cocacola? Las reinas serían las de cristal, sin duda, aunque me sería difícil diferenciar entre 350 y 233 ml, aunque siempre prefiero la primera por cantidad y me dan una alegría al sacarla en cualquier bar, así se trata al cliente. Sé que otras las acertaría, la falta de fuerza de los envases de plástico… un día debería ponerme a prueba con ayuda de algún amigo a ver de lo que soy capaz.
Distingo con facilidad, eso sí, el agua mineral. La Solan de Cabras es mi favorita, seguida de Lanjarón, y otras como Font Vella o Fuente Liviana también me gustan bastante. Sin embargo, no soporto las Bezoya y creo recordar, Aquarel, y las evito a toda costa. Y para mi son el día y la noche. Y no soporto los debates sobre la calidad del agua de grifo y lo maravillosa que es, no me gusta su sabor, y cómo alguien que tuvo durante muchos años un acuario, te digo que la maravillosa “agua de Madrid” te mataba a los peces si no la dejabas ciclando durante un buen puñado de horas, así que cómo diría mi abuela… “tan buena no será“. Beber agua preparada en botella me parece un timo, y llevo fatal que la ofrezcan en algún restaurante haciéndose los “cool” y sostenibles cuando lo único que son es miserables. Hay agua mineral embotellada en cristal, casi tan sostenible como tener una máquina que te filtre la del grifo y puedas meterla en unas monísimas botellitas con las que ofrecerla a tus… ¡miserable! jejeje y si encima la cobran, a precio de mineral, ya me han “divertido” la cena y escribiré raudo las reseñas pertinentes en Trip Advisor y Google para desquitarme, dejando aullar al hater que llevo dentro.
Yo confieso que soy sibarita en otras muchas cosas… y vosotros ¿en qué sois sibaritas?
 

 

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Jun
19
2020

Ciegos que no quieren ver

 Escrito a las 11:11     Archivado en: A5, Desvarios     comentarios cerrados


El trapecista al que le resbaló un pie,
ese borracho que creyó que podía llegar a casa indemne,
la doctora que se duerme, sin soñar, junto a su paciente,
el paladín cuya espada atraviesa la coraza enemiga,
y la suya.
 
Campanilla enamorada de un Peter que solo mira a Wendy,
el vasco que había traspapelado valentía y corazón,
o aquel presuntuoso que alimenta con vanidad a su maltratador interior,
quien da consejos a todos, esculpiendo palabras hermosas
pero huecas.
 
La ninfómana que perseguía el amor… en cada felación,
o aquella niña que corría sin bici en sentido contrario al mundo,
el que huyendo de los grises se convirtió en perseguidor,
o aquel maestro que nunca prestaba atención,
ni ayuda.
 
La que por miedo a caer no salta,
el que por miedo a sentir no baila,
el qué dirán,
ese hacer ruido,
temiendo que te guste… el silencio.
 
Historias inconclusas,
otras de las que cambiaríamos el final,
ninguna que habríamos dejado sin empezar…
secretos de dominio público,
linea recta… en espiral.
 
Nos faltan datos
nos sobra orgullo
y sin embargo…
     …todos lo hacemos
lo mejor que podemos,
y sin las gafas de la empatía,
y por mucho que nos esforcemos,
somos ciegos,
que no quieren ver.

 

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Jun
2
2020

Gracias desde el corazón

 Escrito a las 20:36     Archivado en: A5, Desvarios     3 comentarios


Ya estoy al otro lado del río, ya tengo 43 años, casi nada.
Y muchas cosas han pasado el pasado fin de semana, quizás no pueda contarlas todas por mantener una cierta privacidad, pero bueno… sí quiero dejarme ir y hablaros de cómo me he sentido, al fin y al cabo escribo esto para mi, es un diario, y no quiero olvidar un fin de semana tan espectacular, uno de los mejores de mi vida, por la conjunción de amistad, amor, éxitos deportivos y guiños del Universo, luego os cuento más en detalle.
Cómo os contaba el otro día, y se ve claramente en mis últimos posts, este último año, además de recibir con el corazón abierto muchas cosas maravillosas, también he tenido que dejar salir otras. Y no es nada sencillo dejar salir, más sobre todo cuando por un lado sale un gran amigo que tenía un hueco importante aunque controvertido en mi vida y por otro lado una persona que llegó a lo más profundo de mi y que dejó una huella humana y musical imborrables; dos pérdidas seguidas que hicieron mella, y más después de mi época conviviendo con la locura en la que tan mal lo pasamos todos, incluyendo familia y amigos. Esas pérdidas te hacen plantearte si haces las cosas bien, si no te estás equivocando seriamente en algunos cruces de caminos vitales y tus elecciones, no puedes dejar de preguntarte… hasta qué punto lo haces bien, o lo que te pasa es error tuyo.
Pero no… ¡Lo estoy haciendo bien!
Recibir tanto cariño y amor responde esa pregunta por mi.
Del mismo modo que la Vida siembra preguntas, también te ayuda a responderlas. Y sí, una enseñanza inevitable es que por bien que lo hagas siempre harás daño, y siempre te lo harán, supongo que lo que te planteas es ¿Cómo puedo minimizar el daño que hago sin vivir asustado? Eso es muy complejo, pues dejamos una huella en el mundo, además de la famosa huella de carbono, y también lo hacemos en la vida de otras personas. Hay que aceptar las interacciones como oportunidades de crecer, de aprender, y con humildad… sacar lo mejor de todas esas conexiones humanas, dejando algo bonito de ti en cada una de ellas. Así es la vida, fluir, respetar, crecer, aprender y dejar una huella lo más bonita en quienes te rodean.
Ojalá aquellas personas que han partido de mi vida… pudieran decir que dejan huellas bonitas en la vida de quienes tocan, pero no siempre ha sido así.
Pues bien, después de un año lleno de conflictos, mi imagen en el espejo me hacía dudar de mi mismo, de hasta que punto soy bueno y hasta que punto necesito mejorar mucho para gustarme. Este fin de semana me ha recordado muchas cosas, y sobre todo, que no lo hago tan mal, tengo la suerte de tener grandes amigos que me quieren de verdad y creo que no es aventurado decir que pese a mis errores… algo aporto para que la gente me quiera en su mundo. El mundo a veces erosiona lo mejor de nosotros, durante años me he dado… y se han aprovechado de mi, y eso suele hacer que te repliegues en tu concha y le cojas algo de miedo al mundo. Conmigo se puede hablar, aunque a veces me cuesta entender, pero no cierro nunca la puerta a una conversación, y escucho aunque a veces tarde un tiempo en procesar cosas. En fin, supongo que en ese callejón tengo que seguir “limpiando”, pero ya sacaré la escoba otro día. Este cumpleaños me regaló ese pensamiento, el que cuando tanta gente maravillosa sigue en mi mundo… es por algo, nadie me ha sacado de su vida por tóxico nunca, han sido despechos o descuidos, pero nadie tenía argumentos sobre una maldad que a veces puede disfrazar la desconfianza y el miedo. Debo seguir luchando por ser mejor, por mi… y por ellos, enriqueciendo sus vidas todo lo que pueda mientras dure mi baile.

Desbordado de amor…
Este fin de semana me desbordé de amor y de “presentes”, de amistad y de magia, os resumo:
— Empezamos con una cena de Viernes maravillosa. La pizza sabe a cielo cuando estás a dieta.
— El Sábado empezó al mediodía, recibiendo más mensajes de los que podía responder… otro año más, la diversidad de medios me sorprendió, que si Twitter, Instagram, Linkedin o por supuesto, Whatsapp, unas 30 personas que sé me quieren de verdad me dejaron sus palabras, y otras 30 que no tanto también se acercaron a dejar su huella.
— Amanecí con 5 regalos… por un lado el álbum más bonito y emotivo que he recibido, que me hizo llorar como una magdalena de emoción por todo lo que significa y los recuerdos que atesora, y por otro algunos regalos útiles, y de guinda, algo mágico… un abeto, que crecerá con nosotros y con las siguientes generaciones. Más tarde llegaría un comic espectacular de mi compañero, o unas monedas para mi videojuego favorito de mi compañera, o el desafío de mis amigas de ser más #MojitoMan qué nunca con un kit celestial de mojitos, y la intención de deconstruirlos para ser más chic.
— Vídeo en el grupo familiar de mi hermana y mis sobrinos haciendo el ganso en la playa para felicitarme, geniales.
— El plan del día de mi cumpleaños, Sábado, fue un paseo en kayak, y me sentí como un niño que se sube a una atracción por primera vez. Miedo, alegría, emoción… unos momentos inolvidables en familia, magia pura acompañada de ensaladilla y baños en el río, de risas y besos, de hogar y paz.
— Ese Sábado había “guerra” en mi clan de un juego del móvil, el que lidero con puño de hierro. Y a esa guerra llegué a tiempo para librar la batalla definitiva que nos haría acabar primeros de ganarla, lo que hice mientras mi clan me felicitaba y me aplaudía por partida doble. Nunca jugaré una final de la NBA pero ese momento no estuvo mal ni le tuvo nada que envidiar. Y en el otro juego con el que me entretengo en el móvil desbloquee un logro por el que llevaba meses luchando. Parecía que el destino me estaba haciendo guiños uno tras otro.
— Después de tanta aventura, al llegar a la casa del río, una ducha fue tocar el cielo con las manos, y una cena acompañados de Rick Castle para cerrar un día increíble olía a momento inmejorable, a felicidad plena… a no necesitar nada más en la vida que aquello.
— Al día siguiente teníamos barbacoa, y fui a hacer algo de compra. “¿De verdad hace falta una barbacoa para dos?” decía yo incrédulo, y sin sospechar, y más en tiempos como estos, la sorpresa que me esperaba se fraguaba lentamente…
— Un grito de “¡Sorpresa!” Me pilló por la espalda, y creo que todavía no he acabado de creérmelo, allí estaban mis dos mejores amigas con una tarta en la mano. Qué bonito fue abrazarlas y verlas en persona después de tanto tiempo, qué maravillosas las risas y las fotos que nos hicimos, qué querido me sentí y qué emocionante fue todo, las buenas conversaciones… y el paseo por el río del que salió la foto del post.

Todo pareció un sueño, uno mágico y perfecto, acompañado por mi dalmatita querida y la mirada de una persona que me quiere todo y bien.
Así que gracias, de verdad de la mejor, a todos los que estuvisteis a mi lado y me llenasteis de amor.
Un año mágico… merecía ser cerrado así.
Gracias, de verdad de la mejor.

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May
30
2020

Un año para gobernarlos a todos

 Escrito a las 11:11     Archivado en: A5, Desvarios     2 comentarios


¿Cual ha sido el mejor año de tu vida? ¿Eres capaz de elegir uno? Yo no lo tengo claro… sé que mis 23 y mis 24 fueron geniales, pero más por la frescura que por otra cosa, por mis primeros actos sexuales desinhibidos, por la abundancia de amigos, por el amor, primeros trabajos en Madrid… yo que sé. También me gustaba de mis 23 que era el número mágico que llevaba Dios en su camiseta cuando bajó a jugar a baloncesto dentro del cuerpo de Michael Jordan. Sí, aquel fue un gran año.
Haber vivido mis 42 ha sido todo un desafío, y sin duda este año pasará a la historia por muchos motivos, además de los pandémicos. Quería haber hecho una gran fiesta al empezarlos, por ser un número mágico para los frikis (véase “El sentido de la vida, el universo y todo lo demás“), y ahora que los he acabado, no podría hacer una fiesta para celebrarlo aunque quisiera, qué vueltas da la vida. Este año mereciera ser celebrado por todo lo que me ha traído, tantas emociones y lágrimas, tantas risas y orgasmos, tantos sentimientos tan difíciles de explicar, y tan bonitos de vivir, aunque no siempre fueran fáciles..
He querido por encima de mis posibilidades, tengo cicatrices que supongo el tiempo irá cerrando, pero hay personas que te tocan el alma y que se quedan ahí para siempre ¿Cómo sacar algo que forma parte de ti?. Tanto en el amor como en la amistad, he tenido que dejar ir a personas a las que quería más de lo que puedo expresar con palabras, pero el entendimiento a veces es imposible… y por mucho que yo haya tendido puentes, es elección de la otra persona cruzarlos. Y al final, me aferro a recordar las risas y los buenos momentos perdonándome las cosas no dichas, o el no coger el teléfono algún día medio borracho y gritar “Joder, no seamos imbéciles“, una de las propiedades del tiempo es que diluye las cosas malas y sólo nos recuerda las buenas, pero aquello que te separó de alguien supongo que sigue ahí y aparecerá de nuevo si entre ambos, no se limpia a fondo lo sucedido. Y hay una cosa clara también, a veces, seamos mejores o peores, hay incompatibilidad entre personas, y ni toda la fuerza y amor del mundo puede unir a dos polos iguales de un imán. Y una conciencia limpia, no es solo fruto de la mala memoria, también los argumentos y una parte mayor de la verdad, estaba de mi lado en mis mayores conflictos del año. Así que… más lecciones vitales sobre dejar ir, estos últimos años eso ha sido muy importante para mi… y la otra lección del año, es que a veces hay búsquedas que solo se completan, una vez perdida toda esperanza, o cuando dejas de buscar.

“Al final de tu vida solo tres cosas importan:
lo mucho que amaste,
lo bondadoso que fuiste
y la gracia con la que dejaste ir
aquello que no era para ti.
 
Buda
 

Siempre hay esperanza, amor, vida, para nosotros y para los que dejamos atrás. Hace años aprendí que asomarte a las ventanas de quienes siguen habitando tu corazón (y ya no tu vida), puede hacerte daño. Así que no me prodigo por si acaso, pero de vez en cuando me asomo por la rendijita de las vidas dejadas atrás para ver que siguen bien. Entonces me invade la nostalgia, el malestar por no haber sido capaces de acabar bien el libro escrito por ambos, pero sobre todo, me conquista una gran paz al saber que alguien que quiero está bien, aunque yo ya no esté en su mundo para poder contribuir a su bienestar. Todos merecemos felicidad, plenitud, aprendizaje y vida, y no entiendo un amor que no desee a quien has querido, y querrás siempre, lo mejor cada día de su vida.
Este año también he aprendido que a veces los sueños se cumplen, y las búsquedas… encuentran. Que no estamos locos… si sabemos lo que queremos. Que para que te toque la suerte… has de poner de tu parte. Cuando mi barco de madera navegaba en una de las mayores tormentas que había visto en mi vida, encontré un faro maravilloso que no solo me llevó a tierra para salvarme, sino que me reservaba tantas maravillas, que he decidido quedarme a vivir en él.

Bueno, así que… felices 43 para mi, que hoy es mi cumpleaños.
Gracias a los que, pese a mi peor cara géminis, habéis pasado otro año a mi lado, espero que aceptéis a cambio el humilde pago de lo mejor de mi. Gracias a mi familia por ser siempre viento a favor, a Carlos y Vicky por ser los mejores “wingmans” que se puede tener en la vida, y a Virginia por se la copilota perfecta para esta vida. Y a Madonna que me ha recordado cuánto se puede querer a un felpudo con patas.
Los que os habéis ido… seréis bienvenidos si volvéis, si lo hacéis con amor y reconciliación, no con revancha o rencor. Suelo dar primeros pasos y pido perdones aún sin saber si son merecidos, pero creyendo que a veces son bálsamo necesario. Pero si eso ya no basta… tampoco mendigo ni me postro ante oídos que no saben qué quieren escuchar, creo que todos sabéis que aún siendo tonto, no tengo mal del todo el corazón, y es mucho lo que puedo aportar.
Más que nunca, la incertidumbre es el aire que respiramos, así que… seamos presente, para nosotros y para los demás.
Mis mejores deseos para todos vosotros y vuestros seres queridos en estos tiempos tan extraños.
Un abrazo y gracias por seguir por aquí cerca…

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Autor

  Boletín no diario de...

...un Ladrón de Noches, Jinete de Olas en el Viento, Drogadicto de la Esencia del Mar, Dibujante con Sal de Nubes, Mago Sin Chistera que convierte los Granos de Arena en Estrellas, capaz de Acariciar con Suspiros y hacer Melodías de Optimismo de Esperanzas Rotas, de Sentir con los Ojos Abiertos, de Soñar Sin los Ojos Cerrados.

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