El espectáculo debe continuar…
Cosas pasan, y después de unas semanas muy duras, Rúculo está adaptándose a vivir cieguito en este mundo (me parte el corazón), y aunque tengo días en los que me enfadan las circunstancias que nos han llevado a ello, otros no puedo evitar perdonar lo sucedido dado lo bien que lleva todo el conejito, y el agradecimiento que siento por que siga entre nosotros y por los cuidados que está teniendo. Tenía algún post incendiario en la recámara, pero morirá en borradores (junto a otros 285 que nunca llegaron a ver la luz). También Randy, un perrito increíble, comenzó su viaje al Valhalla perruno dónde se encontrará con Madonna, mi hija eterna.
El año ha empezado lleno de desafíos tras unas vacaciones diversas que me hicieron cruzarme la peninsula, viajando al Norte con el conejito y quienes venían por primera vez conmigo a Galicia, y luego al Sur seguimos sin Rucu. Y ahora, acabando Enero en Londres, en una semana de trabajo de lo más curiosa y diversa.
Y entre todo, sentimientos que ordenar, buscando la calma para saber dónde colocar cada cosa, y qué límites debo establecer en este nuevo orden.
Envidio a los narcisistas que nunca dudan de si hacen las cosas mejor o peor, a mi me resulta imposible no dudar. A veces las cosas son fáciles y naturales, y otras, es como estar en una ventisca en la que no eres capaz de ver o escuchar nada, y pese a ello, debes tomar las mismas decisiones que parecen obvias cuando ha remitido la tormenta. El miedo nos atenaza, y nos cuesta más saltar al vacío dadas las ostias que nos dimos en otros momentos de la vida, y olvidamos, sin embargo, que sobrevivimos, y que estamos aquí por ello. Pero no es lo mismo el daño en nuestra piel que en la ajena, pero si no vencemos ese miedo nos quedaríamos inmóviles y sin disfrutar una vida… que solo sucede una vez.
…Empty spaces, what are we living for?
Abandoned places, I guess we know the score
On and on
Does anybody know what we are looking for?
Another hero, another mindless crime
Behind the curtain, in the pantomime
Hold the line
Does anybody want to take it anymore?
The show must go on…

📷 Imagen de anna-m. w. en Pexels
…Whatever happens, I’ll leave it all to chance
Another heartache, another failed romance
On and on
Does anybody know what we are living for?
I guess I’m learning (I’m learning), I must be warmer now
I’ll soon be turning (turning, turning, turning), ‘round the corner now
Outside the dawn is breaking
But inside in the dark I’m aching to be free
The show must go on…
Así de simple: Solo se vive una vez. Esto no es un simulacro, es una puesta en escena de la que no ha habido ensayos. Hay que aprender rápido, perder el miedo, vivir tantos momentos mágicos como podamos, y encontrar el sentido y el ritmo de cada etapa de nuestra vida. Aprender a ser felices en soledad es crucial, por nosotros mismos y para poder serlo en pareja, siendo la compañía una elección, y no una necesidad. Intentemos ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo, ser amables siempre, tratemos a los demás cómo nos gustaría ser tratados.
Comprender la reacción que desencadena nuestra acción, y aceptar los resultados de nuestos aciertos, y nuestras meteduras de pata. Ser alegres, o tranquilos, vivir a tope cómo si nos dieran puntos por cada cosa nueva que hacemos, o valorar la plenitud de la calma y la paz, lo que funcione para ti, pero siempre desde el respeto, la comunicación y esa empatía de la que es tan fácil hablar, y tan difícil practicar.
No es sencillo conservar la ilusión de vivir en este mundo dónde la humanidad está devaluada y existe pese al maltrato al planeta. Pero podemos aferrarnos a la esperanza de esas pequeñas islas humanas que navegan con nosotros en esos océanos de incertidumbre en los que intentamos ser personas, sin perder la humanidad, la inocencia y la alegría.
Porque por encima de todo hay una máxima en la vida:
El espectáculo debe continuar.



Un abrazo enorme