Evitando toxicidades.
Vivimos en un mundo de mierda, creo que es sencillo encontrar diariamente ejemplos de ello. El otro día, iba al supermercado tóxico por excelencia, y al entrar veía una pandilla de niñas en un banco, rodeadas de bolsas de snacks, cajas de hamburguesas y bebidas. Cuando salí ellas ya no estaban, pero habían dejado toda la basura allí. Así es nuestro mundo a día de hoy.
No hay día en que no tenga que enfrentarme a ello, de un modo u otro.
No existe lugar seguro, en tu casa es más fácil, pero incluso entonces debes lidiar con vecinos ruidosos y que creen que «Empatía» era el nombre de una diosa griega.
Y cada día llega a ti de un modo u otro, esa toxicidad que buscar encontrar su propia misión y sentido, en enturbiar tu agua.
Gente que te culpa a ti de su egoísmo y su incapacidad para ser justos, o darse cuenta de que no lo son, o quienes que te reprochan que no les contestes con celeridad cuándo las anteriores veces tardaron semanas o meses en contestarte a ti, en fin… ¿Queréis que siga? Todos tenemos muchos ejemplos de contradicciones elementales que parecen carecer de toda coherencia o sentido.
Cuando la toxicidad intenta culparte de su propia existencia, cierra por definición, el círculo de su propio sentido.

📷 Imagen de Ron Lach en Pexels
Y es entonces cuando debes coger aire y recordar quien eres, y quien has sido. Imperfecto, sin duda, pero que te has volcado en esas personas mil veces para hacer su vida mejor. Conecta tu alma con ese Todo, esa Energía Ancestral, que aún palpita debajo de este mundo decrépito, y permítete entender, y aceptar, lo lejos o cerca que estás de la verdad. Justifica esos insultos que resultan gratuitos para quienes siempre quieren poner el foco en ti, para no ver sus miserias. Si consiguen hablar de ti no se girarán para verse en el espejo, es normal que quieran evitarlo.
Todos estamos rotos,
así es como entra la luz.
Ernest Hemingway
Así que, roto como soy y estoy, acepto mi reflejo honesto y estoy dispuesto a pedir disculpas, por aquello injusto que he vertido en tu arroyo y llevado a tu mundo.
Si tu no estás dispuesto a hacer lo mismo, ya hay una diferencia pequeña pero no insignificante entre nosotros, que me da la razón.
Como dice José Antonio Marina inspirado por Sócrates: «la persona es respetable, pero no todo lo que dice lo es«.
Si quieres que tu postura tenga valor, debes despojarla de valores inhumanos y fascistas, y argumentarla adecuadamente.
Prefiero equivocarme haciendo algo, que quedarme sentado viendo cómo pasa el mundo y la vida alrededor sin que me inmute por ello.
Si te acercas a mi con celos, rencor, despecho, condescendencia o envidia, deberás saber, que lamento mucho tu dolor e incapacidad de gestionarlo de otro modo, y que tu toxicidad es un viento caluroso y ácido que me atraviesa,
pues yo… no sin dolor y esfuerzo, he aprendido a ser un junco.







Otro de vuelta
Un abrazo enorme
Otro para ti. Feliz año Mamen
Lo que sucede conviene ¿no? Un abrazo inmenso
un abrazo enorme!!!