Morir ahogado
Alguien me dijo una vez,
que yo nunca dejaba de saltar,
de charco en charco,
que nunca dejaba de volar,
de naufragar mi barco.
No le faltaba razón,
conozco la sequía,
de miradas y labios,
ese hueco en el corazón,
que no entiende de horarios.
Por eso prefiero navegar,
buscando mi isla,
a vivir lejos del mar,
abrazando un paracaídas.
Prefiero nadar siempre,
aún a riesgo de ahogarme,
que quedarme quieto a la intemperie,
esperando hasta secarme.




Otro para ti. Feliz año Mamen
Lo que sucede conviene ¿no? Un abrazo inmenso
un abrazo enorme!!!
La vida es movimiento y hay que aprender a moverse con ella Todo pasa por algo y la felicidad siempre…
Eso es, ¡casa es amor!, en tan sólo cuatro letras.