Arquetipos
— ¿Cómo te gustan físicamente las chicas? — me preguntó
— No tengo ningún arquetipo… me gustan de estilos y tipos muy diversos. – le respondí
— Ya, como todos, pero ¿si tuvieras que elegir?
En fin, si quería que yo respondiera, lo haría. Pese a no tener ningún tipo concreto, siempre pienso en la misma chica cuando me hacen esa pregunta, una compañera del colegio que nunca conseguí volver a encontrar, se llamaba Úrsula, y es increíble que con ese nombre tan insulso ella fuera algo tan bonito…
— Pues puestos a soñar… me gustan las chicas pequeñas, delgaditas, con poco pecho, con los ojos negros y grandes, el pelo oscuro y corto, y sobre todo una de esas sonrisas que te dejan sin aliento y una voz de las que generan escalofríos.
Me miró enfadada, y protestó:
— ¡No se parece en nada a mi!
— Ya mujer, ni tampoco a ninguna de mis parejas… lo importante en una persona es que conectes con ella y te diviertas mucho.
— ¿Y yo te parezco divertida? — me preguntó, en plan sargento.
Me quedé mirándola unos segundos y supe que ahí se acababa aquella primera cita, y que también sería la última. Su agresividad, su falta de inquietudes… todo unido a que mi sexto sentido había dado ya la señal de «abandonen el barco», así que cogí mi flotador y me dirigí a la cubierta. Giré la cabeza y le sonreí:
— ¿Quieres un helado? — le dije, me miró sorprendida — ¿Dónde está un Häagen-Dazs cuándo uno lo necesita? Hace un día precioso.

¡Larga vida y prosperidad!


Otro para ti. Feliz año Mamen
Lo que sucede conviene ¿no? Un abrazo inmenso
un abrazo enorme!!!
La vida es movimiento y hay que aprender a moverse con ella Todo pasa por algo y la felicidad siempre…
Eso es, ¡casa es amor!, en tan sólo cuatro letras.