Amor… en Paz

Que la vida, maestra traviesa,
te enseñe de una vez y sin demora,
que el verdadero amor,
no es un enjambre de mariposas en el vientre,
no es ese vértigo que llaman locura,
no es un abismo de perdición,
ni mucho menos «la salvación»,
ni un sofá con chaiselongue.
 
Es la calma tibia después de la tormenta,
es la paz que se instala en los huesos.
Es, después de tanto viaje y equipaje,
ese abrazo que desconoce el reloj,
el beso inagotable y profundo,
una mirada cómplice
que no necesita traducción.
 
Esa certeza íntima,
ese recordatorio silencioso
—ahora sí, por fin—
de que has llegado.
de que esto,
esto de tus brazos,
es casa.



📷 Imagen de Cottonbro Studio en Pexels

 

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1 respuesta

  1. Esther dice:

    Eso es, ¡casa es amor!, en tan sólo cuatro letras.

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