«Sin decir nada» de Pepe Viyuela
Te estabas columpiando en esa sombra antigua del fondo del jardín. La luna acompañaba al cielo con canciones. Yo sólo te miraba. Eras para mis ojos. Bebía el corazón el balanceo de tu cuerpo en la penumbra. Y tú tampoco decías nada, eras el polen que cubría mis labios, fecundando...



Otro para ti. Feliz año Mamen
Lo que sucede conviene ¿no? Un abrazo inmenso
un abrazo enorme!!!
La vida es movimiento y hay que aprender a moverse con ella Todo pasa por algo y la felicidad siempre…
Eso es, ¡casa es amor!, en tan sólo cuatro letras.