El Resurgir (The Rising)

No recuerdo a qué edad me di cuenta de que habitaba dentro de mi un Ave Fénix.
En la vida todos vivimos etapas malas, en las que sin más estás triste, o sencillamente te han roto el corazón, has pasado una mala gripe, o un cólico nefrítico, en las que en el trabajo no estás cómodo… y cuando se solapan varios problemas, o se suceden, es complicado levantar cabeza, y te quedas noqueado en el suelo, y lo único que podemos hacer es arrastrarnos. Supervivencia ante todo, rendirse nunca es una opción, por ti y por tus razones de vivir, que en mi caso siempre han sido mis cuatro mujeres… dos hermanas, una madre maravillosa y esa compañera de vida a la que busco sin buscar, y a la que me está costando encontrar, aunque no tenga precio lo que estoy aprendiendo y viviendo por el camino. Se pasa mal cuando no puedes correr, y hasta te duele caminar, cuando llevas el corazón lleno de espinas, y cada vez que intentas limpiarlo quitando alguna… sangra. Pero tienes claro que debes seguir, que debes sangrar… para curarte, recordándote que no debes dejar de caminar, antes de volver a correr, y sobre todo, no puedes oxidarte. Si la vida te tumba, levántate, o sino podrías acostumbrarte a vivir en el suelo. Si algo te da miedo, enfréntalo, o podrías desarrollar una fobia que te limite el resto de tu vida, en lugar de aprender y crecer.
Y entonces llega el resurgir, a veces más de golpe, otras paulatinamente. Sientes de nuevo tu fuerza, tu optimismo y tu corazón rabioso… y cicatrizando, más limpio de espinas. Llega el momento en que ves en el espejo el fuego en tus ojos, y ves que de las cenizas está surgiendo una llama… y el Ave Fénix palpita dentro de ti deseando brotar como una flor. Entonces llora o grita, o todo a la vez, déjate llevar sin miedo… ¡Arde!… y resurge tú de esas llamas, sacando una versión más fuerte y sabia de ti al mundo.
 

Foto de Ben Gursky en Pexels
 
Es vital recordar y ser consciente de los ciclos de la vida, aferrarte a los buenos momentos para usarlos de vitamina, y salvavidas, en los malos. «Subes y bajas, la vida es así…» y debemos estar preparados para esos ciclos, manteniendo la calma cuando todo se derrumba, resurgiendo con vitalidad cuando pasa la tormenta… hay que saber cuándo sobrevivir, y cuándo supervivir, el mundo nos lo recuerda, a través de esos seres que hibernan con el frío o se esconden en el invierno, y en primavera vuelven con fuerza para comenzar un nuevo ciclo vital. Nuestro mundo funciona en base a esos ciclos.
Así que después de arder y quedarme en cenizas… perdiendo mis alas, ha llegado el momento de renacer de las cenizas, un poquito más sabio, y más ligero. Es el momento perfecto para emprender el vuelo y sobrevolar las nubes, sin olvidar lo que es vivir a ras de suelo, y valorando y agradeciendo lo que es surcar el cielo, aunque solo sea unos momentos, cuando la vida te sonríe y el optimismo llena tus venas. ¡Sí! respiro hondo mientras puedo, sintiéndome pleno, al final… la vida se trata de estos momentos, y los tránsitos hacia ellos.

Que nunca os falte el recuerdo de esa luz al final de todo túnel.
Qué nunca olvidéis que arrastrarse por el barro le da sentido a volar.
Que nunca dejéis de aprender de los errores, y perdonaros por ellos,
agradeced cada día los mil regalos de la vida, en lugar de obsesionaros con los que os falta.
Disfrutad la libertad sin necesidad de perderla, y la felicidad incluso aunque viajes hacia ella.
 


 

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2 Respuestas

  1. Tania dice:

    Y que bonito es ese renacer…
    Uno de mis mantras es «esto también pasará», para buenos y malos momentos, recordando que ni la calma ni la tormenta son eternas.
    Un abrazo enorme

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